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Doctrina del supremo sobre las clausulas suelo II

2.- La STS de 9 de mayo de 2013 llega a las siguientes conclusiones sobre la nulidad de las cláusulas suelo:

En primer lugar, manifiesta que las cláusulas suelo no pueden calificarse de por sí como cláusulas nulas. No obstante, califica las cláusulas del pleito en concreto como condiciones generales de la contratación (CGC). Las notas que definen a una CGC son las siguientes:

–      Contractualidad: esto es que la cláusula no venga impuesta legalmente. Esta característica sí se da en todas las cláusulas suelo y techo.

–      Predisposición: es decir que la cláusula esté pre-redactada por una de las partes. No obstante, esta característica no debería tenerse en cuenta, dado que las Entidades de Crédito tienen obligación de que el contenido de dichos préstamos sea exacto al tenor que determinan las sucesivas Ordenes Ministeriales que han ido surgiendo en materia de transparencia (5 de mayo de 1994; EHA 2899/2011). Por lo cual los bancos están obligados a redactar los contratos sin margen de diferencia por disposición normativa.

–      Imposición: Este es el requisito más relevante a la hora de determinar la existencia de una CGC. Si el cliente del banco tuvo la oportunidad de decir negociar el tipo suelo, la cláusula no puede calificarse como CGC.

¿Fueron claras las cláusulas en cada caso?

–      Generalidad: Este requisito se refiere a que las cláusulas estén destinadas a ser incorporadas a una pluralidad de contratos.

En este sentido, y para no extendernos demasiado, después de esta STS, la nulidad o validez de las meritadas cláusulas reside en el hecho de que, como tales condiciones sean o no abusivas.  Lo que para el caso concreto de las cláusulas suelo se reduce a que las cláusulas hayan sido negociadas y sean transparentes (sin perjuicio de que una CGC puede ser abusiva por muchas otras razones, tales como la producción de un desequilibrio patrimonial entre las partes, pero el Supremo ha descartado esta posibilidad).

Así, el Supremo ha establecido una lista no exhaustiva de indicios que pueden determinar la existencia de negociación:

–      Que se informase suficiente y claramente de que las cláusulas suelo y techo determinaba el precio a pagar por el prestatario.

–      Que existiese información previa, clara y comprensible de otras modalidades de préstamo que podía el demandante haber negociado.

–      Que la información relativa a los tipos inserta en la cláusula resulte clara y no enmascarada.

–      Que se tratase de cláusulas negociadas y/o

–      Que se le hubiese ofrecido a los clientes la posibilidad de utilizar simuladores que les permitiesen ver el tipo a pagar en cualquier escenario posible.

Por otro lado la procedencia o no de la retroactividad de la eventual nulidad de las cláusulas, nos ocuparía como poco un artículo nuevo y separado, por lo que no vamos a entrar en ella.

3.- Implicaciones de la Sentencia

El tenor de la Sentencia, si bien resulta en términos generales correcto, puede dar lugar a determinadas complicaciones por las circunstancias concretas del caso resuelto. Es indudable que existieron muchos casos en los que las cláusulas suelo fueron abusivas para los prestatarios, pero en muchos casos fueron cláusulas perfectamente negociadas con los clientes.

Lo que ha conseguido la Sentencia es que las Entidades Bancarias se vean sometidas al ejercicio de una prueba diabólica para acreditar que sí que cumplieron con las obligaciones de transparencia de las Ordenes Ministeriales.

De hecho dado el tenor de la Sentencia, podrían darse casos en los que aún a pesar de que las Entidades cumpliesen con obligaciones tales como (i) la entrega de la oferta vinculante, (ii) la posibilidad de revisar ante notario la cláusula durante 3 días antes de la firma o (iii) la revisión del tenor de la cláusula por el Notario en el momento de la firma; la Entidad se vea condenada a la nulidad de la cláusula aún habiendo cumplido la normativa en vigor.

Así, si bien es cierto que, de seguro que una gran cantidad de dichas cláusulas fuero impuestas abusivamente, y es cierto que tales cláusulas deben declararse nulas; es negativo que esta doctrina pueda disponer a todos los Juzgados a prejuzgar las cláusulas como nulas en cualquier caso.

Una reflexión que podría hacerse es ¿qué podría suceder si todas las cláusulas suelo a nivel global se declarasen nulas? Lo más probable sería que los bancos dijesen “Está bien, no podemos poner un suelo, pero a partir de ahora el tipo diferencial será del 6%”. Esto es, que aunque no existan los tipos suelo, si el tipo de interés se establece por ejemplo en EURIBOR + 6, por mucho que no haya suelo, nadie pagará menos de ese interés.

Ahora procede preguntarse ¿Interesa?

Vía| STS de 9 de mayo de 2013Orden EHA 2899/2011

Imagen| Suelo, Suelo2

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