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Disponibilidad legislativa y naturaleza jurídica del Instituto Armado de la Guardia Civil (I)

logo guardia civil 256Veintitrés años después de que el Tribunal Constitucional estableciese la interpretación que, de conformidad con nuestra Carta Magna debía darse a la naturaleza militar de la que goza la Guardia Civil, la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo, con motivo de la impugnación directa del Real decreto 1437/2010, de 5 de noviembre,  por el que se declara de aplicación para los miembros del Cuerpo de la Guardia Civil el Real Decreto 96/2009, de 6 de febrero, que aprueba las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas, ha debido pronunciarse de nuevo merced a la Sentencia de 13 de febrero de 2012, acerca de una cuestión, la de la naturaleza militar del Instituto Armado que, a la vista de la doctrina de la Sala que hace suya la fijada anteriormente por el Constitucional, residencia su núcleo argumentativo en la disponibilidad del legislador a la hora de definir y configurar los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado; autonomía que le viene dada además por una triple vía legitimadora: la histórica, la constitucional y la operativa. Examinemos brevemente y con carácter previo este triple cauce argumental.

La Guardia Civil responde en su organización y funcionamiento al modelo de instituto armado de naturaleza militar cuyo origen se remonta a la Edad Media en el marco de las culturas y sociedades mediterráneas de origen latino, como fue el caso de la Gendarmería francesa, tributaria de un cuerpo armado bajo el mando del Condestable de Francia, que data de 1337 o los Carabineros del Piamonte, precursor de los actuales Carabinieri italianos. De hecho, la Guardia Civil bien puede considerarse sucesora de la Santa Hermandad Española, probablemente el primer cuerpo de policía organizado en Europa cuando en 1476 fue instituida en las Cortes de Madrigal. La dualidad de la condición de militar y de policía de la Guardia Civil obra en el frontispicio de la institución, pues en el propio decreto de 13 de mayo de 1844, complementario del fundacional de 28 de marzo del mismo año, se recoge en su artículo 1º:  “(…) La dependencia  del Ministerio de la Guerra en lo concerniente a su organización, personal, disciplina, material y percibo de sus haberes, y del Ministerio de la Gobernación  en lo relativo a su  servicio peculiar y movimientos”.

La Ley Constitutiva del Ejército de 29 de noviembre de 1878, pese a reforzar su pertenencia al Ejército de Tierra, mantuvo que su función como policía civil continuara siendo predominante, conservando su dependencia de las autoridades civiles en lo relativo a su servicio. Esta naturaleza híbrida o bifronte, debe decirse que no es una singularidad española, pues como hemos visto, además de Francia o Italia, países de nuestro entorno como Portugal (Guarda Nacional Republicana, 1911), Holanda (Koninklijke Marechaussee, 1814) o Rumanía (Jandarmeria Română, 1893) cuentan con institutos análogos a nuestra Benemérita.

El Constituyente de 1978 se cuidó mucho, a la hora de diseñar el modelo de Fuerzas Armadas (artículo 8) y de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (artículo 104), de establecer un numerus clausus para ambas categorías, permitiendo así al legislador postconstitucional un notable margen de maniobra a la hora de definir y organizar ambos aspectos. Si por añadidura, se observa como la Constitución en modo alguno compartimentó los referidos bloques institucionales, contemplando la posibilidad de la existencia de “Institutos armados y de Cuerpos sometidos a disciplina militar distintos a las Fuerzas Armadas, reconociendo así un tertium genus o una «figura intermedia» entre aquéllas y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad no sometidas a disciplina militar” (STC 194/1989,de 16 de noviembre), la disponibilidad del legislador a la hora de diseñar la naturaleza orgánica de la Guardia civil se configura como elemento nodal para comprender las motivaciones que llevaron a considerar esta naturaleza híbrida del Instituto. De esta forma, la Ley Orgánica 2/1986, de 13 de marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, en su artículo 13 dispone que el Cuerpo de la Guardia Civil se estructura jerárquicamente según los diferentes empleos, de conformidad con su naturaleza militar. Asimismo, la Ley 42/1999, de 25 de noviembre, de Régimen del Personal del Cuerpo de la Guardia Civil, le atribuye un régimen de personal propio, incardinándose en la Administración General del Estado, con la doble dependencia de los Ministerios de Defensa e Interior. Nótese que la naturaleza militar de la Guardia Civil no implica que esta sea una policía militar, que es aquella que ejerce funciones policiales en el ámbito castrense, ya que la práctica totalidad de sus actuaciones se refieren a funciones de policía civil, configurándose como un cuerpo policial integral, acorde con las previsiones de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), y de la Unión Europea, incorporando como valor añadido a esa naturaleza policial su carácter militar, puesto que su estructura interna, su jerarquía, disciplina y organización suponen una extraordinaria cohesión y eficacia en el cumplimiento de sus misiones y competencias.

Vía | Raúl César Cancio

Imagen | Guardia Civil

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