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Disciplina positiva (III): los pilares básicos

En la entrada anterior hablamos de dos de los cuatro pilares básicos de la disciplina positiva. Ahora conoceremos más en profundidad los dos últimos: proporcionar calidez y estructura y resolución de problemas.

3. Proporcionar calidez y estructura

Si los objetivos a largo plazo son la base sobre la cual usted construirá sus habilidades de disciplina positiva, desarrollar esas habilidades requiere de dos herramientas: calidez y estructura.

  • ¿Qué significa proporcionar calidez? Proporcionar seguridad emocional, amor, afecto demostrado física y verbalmente, respeto por su nivel y ritmos de desarrollo, sensibilidad a sus  necesidades y empatía con sus sentimientos. La calidez alienta a cumplir las metas de corto plazo y enseña los valores de largo plazo.

Algunas formas en que los adultos podemos dar calidez a los niños/as es: divirtiéndonos con ellos, diciéndoles que les queremos y demostrándoselo (aunque consideremos que no han hecho algo correcto), demostrando confianza en ellos/as, apoyando sus proyectos, reconociendo sus esfuerzos y sus éxitos, pasando tiempo con ellos (leyendo, jugando, hablando, haciendo actividades), abrazándoles, motivándoles ante los retos, reconfortándoles y escuchándoles en momentos en que estén tristes, heridos, con miedo;  prestándoles atención a lo que dicen, etc.

  • ¿Qué significa proporcionar estructura? Proporcionar directrices claras de comportamiento, comunicar las expectativas señaladas con precisión, darles razones de lo que se les pide o dice claramente explicadas, darles poyo para ayudarles a tener éxito, fomentar que él/ella desarrolle un pensamiento independiente, negociar limites, normas… La estructura ayuda a su hijo(a) a aprender lo que es importante: les ayuda a comprender sus errores y a hacer lo posible por solucionarlos, les da la información que necesita para tener éxito la próxima vez, les entrega herramientas para resolver los problemas sin necesidad de un adulto y les muestra cómo arreglar los desacuerdos con otras personas de manera constructiva, no violenta

Algunas formas en que los adultos podemos proporcionan estructura a los niños/as es:

  • Preparándolos para situaciones difíciles diciéndoles lo que pueden esperar y cómo pueden hacerles frente, no teniendo temas tabú
  • Explicándoles por qué existen reglas que se deben cumplir
  • Discutiendo las normas con ellos y escuchando sus puntos de vista
  • Ayudándolos a encontrar la manera de corregir sus errores de manera que aprendan
  • Siendo justos y flexibles
  • Controlando la ira
  • Explicándoles su punto de vista como padres y madres o educadores y escuchándolos cuando hablen desde su punto de vista
  • Enseñándoles acerca de las consecuencias de sus acciones sobre otras personas
  • Dándoles la información que necesitan para tomar buenas decisiones
  • Hablando a menudo con ellos.
  • Evitando las amenazas de golpes, de privarlos de amor, asustarlos con monstruos, u otras cosas temibles
  • Actuando como un modelo positivo y un guía

La disciplina positiva combina la calidez y la estructura a lo largo de todo el desarrollo del niño(a), desde la infancia hasta la edad adulta. Se trata de una forma de pensar que ayuda a los padres a satisfacer sus objetivos a corto y largo plazo.

La disciplina positiva se basa en la idea de que los niños(as) nacen sin saber lo que esperamos de ellos. Los niños aprenden a lo largo de su desarrollo, y lo hacen mejor cuando tienen el apoyo y la información necesarios. Además, niños(as) de diferentes edades necesitan distintos tipos de apoyo e información.

4. Solucionar problemas

Desde la disciplina positiva se concibe que las soluciones deben ser:

  • Relacionadas: tienen que ver con el momento concreto en que ocurren y con la persona o suceso en concreto
  • Respetuosas
  • Razonables y útiles

Para esto, el resto de puntos ya nos dan una idea clave de cómo llevar a cabo la resolución de problemas desde este enfoque:

  • Desde el respeto
  • Sin amenazas, castigos, insultos, gritos o golpes
  • Escuchando
  • Dialogando, explicando la situación, las consecuencias, las posibilidades
  • Dando alternativas y dejando opción a la elección, no imponiendo
  • No poner en cuestión el cariño y el afecto
  • Tratar de buscar soluciones teniendo en cuenta a la persona y no sólo desde nuestro punto de vista
  • No poner en duda las capacidades propias ni de otros a la hora de resolver algo o tratar de conseguir algo
  • No regañar antes de escuchar
  • Controlar y enseñar a controlar las respuestas impulsivas; trata de ser consciente de lo que dices o haces antes de que lo hagas
  • Aprender del error y de las dificultades, verlo como una oportunidad de aprendizaje y superación, y no como un fracaso, de manera que fomentemos un buen autoconcepto y autoestima
  • Establecer acuerdos, construir rutinas, normas y responsabilidades
  • Preguntar en lugar de afirmar,
  • Cuida del lenguaje, que sea asertivo, que hable en primera persona o sobre una percepción/opinión personal, no siendo acusador (“Yo creo” “Yo he notado” “yo necesito”) y que haga referencia a situaciones concretas y presentes, no sobre generalizaciones (“siempre” “nunca” “todos sois”) o sobre eventos pasados resueltos o sin resolver.

Es recomendable poner en práctica las habilidades que aquí explicaremos gradualmente. Es importante entender todos los principios de la disciplina positiva antes de actuar.

A medida que interactúe con su hijo(a), empiece a pensar en sus objetivos a largo plazo, en las formas en que usted le puede proporcionar calidez y estructura, y por qué su niño(a) podría comportarse como lo hace, su manera de pensar comenzará a cambiar y le será más fácil ajustar su conducta. Luego, con algo de práctica, sus habilidades mejorarán.

Es importante destacar que los elementos básicos de una disciplina positiva no sólo son importantes durante los primeros años de vida de su hijo(a); son esenciales a lo largo de todo su desarrollo. Incluso cuando su hijo(a) tenga unos 20 años, será capaz de utilizar estos principios para ayudarlo a tomar decisiones, resolver problemas y encontrar soluciones constructivas para éstos.

Pero además, lo más importante para educar siguiendo los principios de la disciplina positiva es tener en mente todo el rato la cuestión de ¿cómo quiero que sea mi hijo o hija, el niño o niña que tengo en mi aula? Y en función de mis metas no perder de vista que yo tengo que ser ese ejemplo, que tengo que ser la persona que quiero que él o ella llegue a ser.

Vía| Larenas, D; Fuentes, L; Selander, M (2008). Manual sobre disciplina positiva. Asociación Chilena Pro Naciones Unidas (ACHNU). Adaptación de Positive Discipline: What it is and how to do it de Joan E. Durant

Pascual, D; y Díaz, A.I., (2010) Disciplina Positiva, una guía para maestros y maestras. Plan Internacional, República Dominicana.

Imagen| Disciplina positiva.

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