Actualidad Jurídica, Jurídico 


directivo público profesional (en minúsculas)

PERICLES (495- 429 a.C.), gran político y orador ateniense, considerado el padre de la democracia clásica, efectuó su ‘Discurso fúnebre’ a finales del Siglo V a.C., con motivo de los atenienses caídos en la Guerra del Peloponeso contra los espartanos, entre los años 431 y 404 a.C.

Este discurso fue recogido por Tucídides, general ateniense que participó en la guerra, en su obra ‘Historia de la Guerra del Peloponeso’ 

El deseo que expresara PERICLES, afirmando que ‘cuando un ciudadano se distingue por su valía, entonces se le prefiere para las tareas públicas, no a manera de privilegio, sino en reconocimiento de sus virtudes’ (POPPER 1994, pág. 101, citando a TUCÍDIDES), mantiene plena vigencia actualmente como idea que, sin llegar a la utopía, implica que en los asuntos públicos deben estar los mejores ya que probablemente sepan proveer mejor los intereses generales

El conocido artículo 13, rubricado ‘personal directivo profesional’, del Estatuto Básico del Empleado Público, establece claves técnicas y jurídicas de condición, régimen, y selección, de esta ‘nueva’ (a priori) categoría de personal

Con la debida reserva que la irrupción de esta ‘novedosa’ figura interpuesta entre la escala de mando y la técnico-administrativa, comporta y genera entre los funcionarios pertenecientes a los Cuerpos Superiores de las Administraciones públicas –entre los que me incluyo-; cabe parafrasear, se pone de manifiesto al artículo que dedica la norma, que ‘es personal directivo el que desarrolla funciones directivas profesionales en las Administraciones Públicas, definidas como tales en las normas específicas de cada Administración. Su designación atenderá a principios de mérito y capacidad y a criterios de idoneidad, y se llevará a cabo mediante procedimientos que garanticen la publicidad y concurrencia. El personal directivo estará sujeto a evaluación con arreglo a los criterios de eficacia y eficiencia, responsabilidad por su gestión y control de resultados en relación con los objetivos que les hayan sido fijados. La determinación de las condiciones de empleo del personal directivo no tendrá la consideración de materia objeto de negociación colectiva a los efectos de esta Ley. Cuando el personal directivo reúna la condición de personal laboral estará sometido a la relación laboral de carácter especial de alta dirección

Siguiendo nociones expresadas al artículo ‘La figura del Directivo Público profesional en el EBEP, aspectos básicos para la definición de su régimen jurídico y cuestiones abiertas’ (Revista Electrónica CEMCI.Núm.1:Oct-Dic.2008) de Juan C. CORRALES, y Cayetano PRIETO (ambos, compañeros míos de Cuerpo), la creación de la figura del directivo público profesional reabre el viejo debate, ya planteado en los años 90, sobre la necesidad de que las Administraciones públicas dispongan de una función pública cualificada, dotada de habilidades y destrezas propias de dicha función, así como de la llamada ‘profesionalización’ del nivel directivo

Una adecuada instauración –y no sólo en el papel, refiero y subrayo- de esta figura, puede constituirse en pilar esencial al fenómeno de la llamada regeneración y modernización administrativa, hoy tan necesaria

En este sentido, cabe convencerse de que no es que liderazgo y competencia técnica no deban discurrir en paralelo, sino que deberían ir, siempre e ineludiblemente, de la mano el uno de la otra

Un directivo público debe fraguarse en experiencia, debe haber tramitado mucho tiempo antes de proceder a dirigir a otros en la tramitación de nada, y también debe haberse formado con detenimiento y criterio, a través de la progresiva adquisición de competencias durante el paso del tiempo

Esta visión del directivo público, desde el prisma de su compromiso, de su buen hacer y experiencia, y desde su responsabilidad; dota a la persona que detenta esta calidad frente a sus colaboradores, de la necesaria ‘Auctóritas’ para dirigirles. Por fin, y sólo entonces, ese liderazgo con reflexión, cercanía y ‘Auctóritas’, dirigido desde la mejor ‘Humílitas’ (también con mayúscula) al logro de objetivos de bien común ciudadano, y a la consecución de legítima causa, siempre creará necesaria ‘vis atractiva’ sobre los mejores técnicos y especialistas

En efecto, la percepción del principio de Buen Gobierno aplicado también a la Buena Administración, generará sin duda, la tan necesaria hoy atracción a ‘la causa’, sobre personas valiosas

Hasta hoy, pienso por otra parte al respecto de lo anterior, la preocupación efectiva por formar líderes en el seno de nuestras Administraciones públicas –por crear una buena y eficaz ‘escuela de gobernanza pública’, como las que de hecho ya existen en otros Países de nuestro similar entorno (especialmente, en los EE.UU. o en U.K.)- ha sido casi nula

Me refiero, también en este sentido, no sólo a la formación de mandos de ‘primera fila’, sino más especialmente desde mi punto de vista de funcionario joven que, con una carrera administrativa aún poco desarrollada desempeña un puesto de los denominados ‘mandos intermedios’; a la cualificación de empleados que sean capaces de servir de necesario y firme eslabón intermedio, entre un Gobierno y una Administración pública (como todo, que lo es, del Poder Ejecutivo del Estado)

Una regeneración de estructuras de Gobierno y Administración pasa también por no descuidar este punto. Desde la óptica, una Administración moderna debe resultar consciente de la importancia de invertir en capital humano, en formación de directivos y mandos intermedios que sirvan con efectividad, eficacia y eficiencia, de enganche con el ‘ciudadano cliente de servicios

La cuestión es poder romper con el inmovilismo administrativo y conseguir esa chispa que encienda la mecha del cambio, de la regeneración, del dinamismo y de la eficacia

La Administración, en definitiva, debe facilitar la aparición de Directivos, no sólo dotados de conocimientos, sino también de habilidades técnicas; regida bajo el mejor principio de buen gobierno. Un Directivo público no sólo nace, sino que también se hace…

Imagen: Novagob

RELACIONADOS