Historia 


Diego Rodríguez de Silva y Velázquez

Imagen extraida de la obra "Las Meninas"

Imagen extraida de la obra “Las Meninas”

Velázquez fue un pintor entre pintores, con una larga trayectoria de obras maestras, destacando el retrato del Papa Inocencio X, Las Meninas o La fragua de Vulcano entre otros. Lo que no se conoce en gran medida es la vida de este gran personaje tanto como debería (en la sociedad civil) por lo que he decidido traer su biografía.

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez es bautizado el 6 de junio de 1599 en la iglesia de San Pedro en Sevilla, de padre y madre portugueses (su padre Joao y su madre Jerónima). Su formacion e inicios en el mundo de la pintura se realizó a una temprana edad ya que su padre consideraba que Velázquez debía ser pintor, se instruyó unos meses con Francisco de Herrera, hombre considerado por el teórico Antonio Palomino “rígido y sin piedad”. Francisco de Herrera le inculca el dibujo, el colorido y la soltura con la pincelada, aunque solo se instruye unos meses con él.

En diciembre de 1610 entra al taller de Pacheco, considerada una mansión dedicada al aprendizaje y donde se discutía de las técnicas artísticas, Palomino la definiría como “Cárcel decorada del arte, academia y escuela de los mejores ingenios de Sevilla”. El pintor sevillano le debe a Pacheco su precisión en el dibujo y su interés por la historia y la cultura. Pacheco, a su vez, está unido a círculos jesuíticos por lo que Velázquez sigue su técnica en la “Inmaculada”.

En 1618 viaja a Madrid, donde ya destaca por el modelado de los rostros, en 1620 realiza la obra de “Sor Jerónima de las Cuevas”. Palomino lo denominará el Segundo Caravaggio. Poco más tarde tendrá un objetivo claro, entrar en la corte de Felipe IV. Se trasladará a Madrid con su discípulo Diego de Melgar, intenta pintar para el monarca sin éxito, finalmente realiza un retrato a Luis de Góngora (en este viaje a Madrid se fijará en obras de autores como Rubens o Tiziano a los que posteriormente conocerá). Volverá a Sevilla pero poco más tarde regresará a Madrid ya que uno de los pintores de la corte, Rodrigo de Villandrado, fallecerá, lo que supondrá que Velázquez consiga el puesto de pintor de la corte. Realizará obras para el infante Don Carlos (hermano del Rey) y si el autor entró en la corte, se debió a la presión del Conde-Duque de Olivares.

En 1629 realizará su primer viaje a Italia (se le paga como Ujier), su primera estancia es Roma donde dedica el tiempo a visitar iglesias y colecciones privadas. Más tarde Génova, Venecia y Nápoles. Cronológicamente este viaje coincide con la fusión entre en decorativismo y el clasicismo, en este viaje conoce a conocidos de Bernini y el pintor francés Pousin. Además, este viaje coincide con la realización de dos de sus obras maestras: “La fragua de Vulcano” y “La túnica de José” (En este momento logra un equilibro en las formas).

A finales de 1630 vuelve a España, retrata a la hermana del rey, María de Hungría, aunque poco más tarde volverá a la temática religiosa en sus obras destacando el “Cristo crucificado” o “El Cristo y el alma cristiana”, algunos autores argumentan que en estas obras está en contacto con la mística. Además de estas obras religiosas, realizará en este tiempo otras tantas como “San Antonio abad y San Pablo Ermitaño” o “La coronación de la Virgen” (considerada una de las pinturas más emotivas de Velázquez). Saliendo de la temática religiosa, realiza una serie de retratos ecuestres a Baltasar Carlos y a Felipe IV.

En su segundo viaje a Italia que se realizó en 1648 (al que pudo ir con la embajada española gracias a un pretexto) se estacionó en Génova, más tarde Milán (donde según Palomino vio la totalidad de las pinturas y templos) y Bohemia, donde conoció a los decoradores Colonia y Mitelli. Hace una gira en Roma donde retrata a Juan de Pareja y más tarde al Papa Inocencio X, una de sus obras más conocidas En Nápoles, consigue financiación del Virrey para la adquisición de obras y conoce a Ribera (estos cuadros iban a destinarse a decorar el Alcázar). Realiza retratos del Barbero del papa y al Cardenal Camilo Massino.

En 1656 acaba su obra cumbre, “Las Meninas”, llegando a considerar autores de la época que mientras que el nombre de Velázquez estuviera en la pintura, sería eterno. Realmente este cuadro comenzó titulándose “La Familia”, y más tarde, sería Pedro Madrazo quien lo designó con el término de “Las meninas”.
En sus últimos años realizó gran cantidad de obras como Mercurio y Argos (obra destinada a la decoración del salón de los espejos), además lucho por conseguir el título como caballero de la Orden de Santiago pero al no estar clara la Hidalguía de sus antepasados ponen una serie de impedimentos, aunque finalmente es ordenado caballero. Poco antes de fallecer pintó un retrato de Felipe el Próspero, y finalmente, por enfermedades palúdicas o agotamiento fallece en Madrid en 1660.

Vía|Velázquez: obra completa, Taschen, Colonia,  2014. SÁNCHEZ CANTÓN, F.J. 1943, Velázquez: las meninas y sus personajes,  Barcelona.

Imagen|Velázquez

En QAH|Museos ocultos de Madrid, La Vanitas en el Barroco

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