Historia 


Diego García de Paredes, el Sansón de Extremadura (II)

En el artículo del mes pasado, habíamos dejado a un Diego García, en el contexto de la Segunda Guerra de Nápoles, hacia el año 1503, profundamente herido en su orgullo debido a una dura reprimenda del Gran Capitán, y dispuesto a enmendarse desafiando en solitario a un destacamento francés de unos 2.000 hombres a la entrada de uno de los puentes del río Garellano.

Batalla del Garellano (1503)

Batalla del Garellano (1503)

Diego, manejando con ambas manos su enorme montante (una suerte de espada a dos manos), comenzó a combatir con los franceses que se amontonaban en el estrecho puente donde no podían atacarle nada más que de uno en uno. Dejó el puente lleno de cadáveres de franceses, incapaces de abatir a tan gran luchador. Según las Crónicas del Gran Capitán «entre muertos a golpe de espada y abnegados en el río fueron aquél día más de quinientos franceses».

Sea cierto o fruto de la leyenda, de lo que no hay duda es de su participación al frente de 3.500 rodeleros y arcabuceros de un cuerpo de ejército junto a Pedro Navarro en la famosa Batalla de Garellano.

Nunca fue vencido en duelo, llegando a ser un especialista en este tipo de combate llevando a cabo más de trescientos, siendo el más famoso el desafío de Barletta celebrado en Septiembre de 1502. Fue un torneo entre 11 caballeros franceses contra otros tantos españoles entre los que se encontraban los mejores luchadores de cada ejército. La lucha duró cinco horas, y los franceses terminaron siendo despachados por Diego a pedradas a falta de otro arma de fortuna.

El Gran Capitán

El Gran Capitán

En 1504, regresó a España, donde le fue concedido el título de Marqués de Colonnetta. Sin embargo, la inquebrantable lealtad demostrada hacia González Fernández de Córdoba, unido a su carácter pendenciero, provocaron que siguiese la misma suerte que su admirado Capitán, siendo despojado del marquesado y defenestrado de la corte, lo que unido a las envidias e injusticias contra aquellos que habían derramado su sangre por la Corona en la Guerra de Italia, llevó a Diego a perder definitivamente la fe en el monarca, dedicándose durante un tiempo a la piratería a lo largo y ancho del Mediterráneo, y siendo perseguido por la Armada Real.

Pero al igual que en su época con los Borgia, merced a su valía, a finales de 1508 le fue concedido el perdón real para incorporarse a la Cruzada del Cardenal Cisneros en tierras africanas, participando en 1509 en el asedio de Orán.

Posteriormente ingresó en las fuerzas Imperiales de Maximiliano I, Emperador de Alemania, como Maestre de Campo de la infantería española. A pesar del fracaso de las tropas imperiales en el sitio de Padua, García de Paredes lograría nuevos laureles conquistando Ponte di Brentaera, el castillo del Este, la fortaleza de Monselices y cubriendo la retirada del ejército Imperial.

En 1510 marchó de nuevo a África con el ejército español y participó bajo las órdenes de Pedro Navarro en los asedios de Bugía y Trípoli, además de lograr el vasallaje de Argel y Túnez.

De nuevo en Italia, al servicio del Emperador, defendió heroicamente Verona, siendo nombrado Coronel de la Liga Santa al servicio del Papa Julio II, luchando en 1512 en la batalla de Rávena y en la Batalla de Vicenza o Creazzo, 1513, donde quedó aniquilado el ejército de la República de Venecia.

Hacia 1520 entró al servicio de Carlos V, destacando en la Guerra de Navarra, concretamente en las batallas de Pamplona, Noáin y San Marcial, así como en los asedios al Castillo de Maya y Fuenterrabía.

Santa María la Real, en Trujillo

Santa María la Real, en Trujillo

Tras un periodo de inactividad entre 1526 y 1529, Carlos V, gran admirador, le reclamó de nuevo para su servicio, nombrándole Caballero de la Espuela Dorada. Diego sirvió fielmente al emperador en Alemania, Flandes, Austria (Segundo Sitio de Viena, asediada por Solimán el Magnífico en 1532, donde las tropas imperiales no llegaron a entrar en acción ante la retirada de los turcos) y Hungría.

García de Paredes encontró la muerte en Bolonia en el año de 1533, donde se celebraba la reunión oficial del Emperador Carlos V y el Papa Clemente VII tras regresar de hacer frente a los turcos en el Danubio. En una cruel paradoja del destino, este colosal guerrero, curtido en toda suerte de lances, no pudo superar las heridas a consecuencia de una caída fortuita de su caballo mientras jugaba con unos críos.

Los restos del Sansón de Extremadura fueron repatriados a España en 1545 y enterrados en Santa María la Mayor de Trujillo, donde permanecen en la actualidad.

Vía| Crónicas del Gran Capitán por Rodriguez Villa, Antonio, 1843-1912Retratos de los españoles ilustres: Con un epítome de sus vidas, Imprenta Real (Madrid)

Más información|  Memorias de un tambor: El Gran CapitánRH_Podcast_003. Hacia la modernidad: El ejército de los Reyes Católicos y el Gran Capitán,

En colaboración con QAH| Rumbo a la Historia

Imágenes| Wikimedia, Wikimedia, Wikimedia

En QAH| Diego García de Paredes, el Sansón de Extremadura (I),  Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, Hacia la modernidad: El ejército de los Reyes Católicos

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