Historia 


Diego García de Paredes, el Sansón de Extremadura (I)

“Un Viriato tuvo Lusitania; un César Roma; un Aníbal Cartago; un Alejandro Grecia; un Conde Fernán González Castilla; un Cid Valencia; un Gonzalo Fernández Andalucía; un Diego García de Paredes Extremadura..” (Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, cap. XLIX)

Retrato de Diego García de Paredes, ilustración de la obra de Tomás Tamayo de Vargas, Relación breve de su tiempo, impreso en Madrid por Luis Sánchez. Biblioteca Nacional de España.

Retrato de Diego García de Paredes

Diego García de Paredes nació en Trujillo en el año de 1468. Llegado a la juventud, hacia 1496, emigró a Italia alistándose en la guardia del Papa Alejandro VI, quien no tardó en conocer las virtudes combativas de Diego. Un día observaba a un grupo de españoles jugar a lanzar la barra, un juego típico de Extremadura, cuando un italiano provocó una disputa. Garcia de Paredes, armado solo con la pesada barra de hierro con la que estaba jugando, arrasó a sus rivales matando a cinco, hiriendo a diez y dejando a los demás fuera de combate, a pesar de que los italianos habían echado mano a sus espadas.

Alejandro VI inmediatamente nombró a Diego guardaespaldas en su escolta personal. Enseguida sobresalieron sus habilidades, y combatió como Capitán de una compañía a las órdenes de los Borgia, donde destacó especialmente en la toma de Montefiascone, donde coincidió con las tropas españolas al mando de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán. En esta gesta ya se empezó a fraguar la leyenda, pues arrancó gracias a su fuerza descomunal los herrajes del portón de acceso a la fortaleza, dejando de esta manera el paso expedito a las fuerzas pontificias. Con posterioridad participó en las conquistas de Imola, diciembre de 1499, y Forlí, enero de 1500. En estas acciones coincidió con otros capitanes españoles al servicio de los Borgia, como Ramiro de Lorca, Hugo de Moncada o Miquel Corella (Micheletto).

Sin embargo, como resultado de uno de sus famosos lances de honor fue degradado y tuvo que huír de los ejércitos papales.

Tras dar algunos tumbos, Diego García de Paredes, sirviendo en las tropas del Gran Capitán, tomó parte en el asedio de Cefalonia (8 de noviembre al 24 de diciembre de 1500) , en Grecia, ciudad que había sido arrebatada recientemente por los turcos a la República de Venecia en la guerra que les enfrentaba. La élite turca de la época, los jenízaros, defendían aquella fortaleza inexpugnable.

Los turcos disponían de unas máquinas que provista de garfios, llamasas lobos, aferraban a los soldados por sus armaduras, los elevaban y los estrellaban contra el suelo dejándolos caer o bien los atraían hacia la muralla para matarlos o capturarlos.

García de Paredes, en primera línea de combate, fue una de las víctimas de estos artefactos y lo subieron a lo alto de la muralla. Conservando la espada y la rodela puso pie en la muralla y, una vez abierto los garfios, quedó en libertad comenzando una lucha increíble en la que masacró a decenas de enemigos. Solo pudieron rendirlo después de tres días. Los turcos, le perdonaron la vida tomándole como prisionero, seguramente con intención de pedir un jugoso rescate o cómo baza de negociación

Grabado de César Borgia

Grabado de César Borgia

Sin embargo, en el momento en que sus compañeros iniciaban el asalto final de la fortaleza, Diego aprovecho para escapar de su cautiverio, colaborando en el ataque y realizando un gran destrozo entre las tropas enemigas.

Es a partir de esta acción propiamente dicha cuando se le empieza a conocer como el Sansón de Extremadura o El Sansón Español, tanto por amigos como enemigos.

Diego García se incorporó de nuevo a los ejércitos del Papa a principios de 1501. Olvidando los incidentes anteriores debido a su fama, César Borgia le nombró coronel en su ejército, participando en las tomas de Rímini, Fosara, en los Apeninos, y Faenza, conquistas donde ganó nuevos laureles.

No obstante, a finales de ese mismo año acudió de nuevo a las òrdenes del Gran Capitán, con el rango de Coronel, cuando dio comienzo la segunda guerra de Nápoles entre el rey Fernando el Católico y Luis XII de Francia, combatiendo en las famosas batallas de Ceriñola y Garellano en 1503.

En los preliminares de esta última batalla ocurrió otro de los hechos famosos del extremeño. Herido en su orgullo por un reproche del Gran Capitán, cogió su montante (una suerte de espada a dos manos) y dirigiéndose a la entrada de uno de los puentes del río Garellano desafió, él solo, a un destacamento francés de unos 2.000 hombres de armas…

Pero estas y otras historias las terminaremos de contar el mes que viene.

Vía|Crónicas del Gran Capitán por Rodriguez Villa, Antonio, 1843-1912Retratos de los españoles ilustres: Con un epítome de sus vidas, Imprenta Real (Madrid)

Más información|  Memorias de un tambor: El Gran CapitánRH_Podcast_003. Hacia la modernidad: El ejército de los Reyes Católicos y el Gran Capitán,

En colaboración con QAH| Rumbo a la Historia

Imágenes| Wikimedia, Wikimedia

En QAH| Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, Hacia la modernidad: El ejército de los Reyes Católicos,

 

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