Jurídico 


Detención, prisión provisional y condena de cárcel: Las diferencias

Estamos hoy día acostumbrados a oír y ver constantemente en los medios de comunicación cómo se detiene y encarcela a criminales y sospechosos de toda índole. Términos como “prisión provisional”, “detención preventiva” o “condena a X años de cárcel” se cuelan por nuestra comida con el telediario o con nuestro café mientras desayunamos. Pero, en muchos casos, no sabemos diferenciar bien cuáles son las diferencias y, sobre todo, qué consecuencias tiene para el detenido cada caso. Vamos a intentar hacer un análisis de las distintas posibilidades, de una manera sencilla y sin remitir demasiado a las leyes:

DETENCIÓN (O DETENCIÓN PREVENTIVA)

Cuando se comete un delito, se detiene a las personas necesarias para poder esclarecer lo ocurrido. Esta detención “no podrá durar más del tiempo estrictamente necesario para la realización de las averiguaciones tendentes al esclarecimiento de los hechos” como indica el artículo 17.2 de la Constitución Española. El plazo máximo será de 72 horas desde el momento de la detención, ampliable a 48 horas más si así lo permite un juez para casos de pertenencia a banda terrorista o armada. Una vez acabado este plazo, el detenido será puesto en libertad o se le llevará a disposición judicial para que el juez decida si lo deja en libertad o lo manda a prisión preventiva (que analizaremos a continuación).

La detención puede ser ordenada por un juez o realizada por un agente de la Policía (o Guardia civil), y se lleva a cabo en sus instalaciones. Los particulares podrán realizar detenciones cuando se trate de delincuentes pillados in fraganti o fugados. Aquí no se considera preso al detenido.

PRISIÓN PROVISIONAL

 asuntaEn éste caso es cuando el recluso ya está internado en un centro penitenciario. Una vez que la persona ha sido detenida y puesta a disposición judicial, el juez puede considerar que es recomendable su reclusión en una prisión mientras se lleva a cabo la investigación o el juicio. Suele darse en caso de que se prevea que el sujeto pueda fugarse o pueda cometer nuevos delitos, por lo que se trata de casos más específicos que atienden a las características del delito en sí y del detenido.

La prisión provisional existe mientras existan las causas la han motivado, que pueden ser peligro de fuga (plazo máximo de 6 meses), riesgo de ocultación de pruebas (plazo de un año) o riesgo de comisión de nuevos delitos (hasta dos años de prisión provisional).

CONDENA DE CÁRCEL

Una vez finalizado el juicio, el juez puede condenar al culpable a una pena de cárcel tasada por la ley según el tipo de delito y las circunstancias en que se cometió el mismo, entre otros factores. Ésta condena es la que lleva a la idea general inmersa en la sociedad del interno en una cárcel: desde éste momento, la persona recluida puede ser considerada culpable (anteriormente prevalecía la presunción de inocencia pese a los indicios que pudieran llevar a la prisión provisional).

De la condena de cárcel que imponga el juez, se suele descontar el tiempo ya cumplido en prisión provisional.

 

 

Vía| Colectivo de Acción Jurídica

Más información| Colectivo de Acción Jurídica, iAbogado

Imagen| Rosario Porto

En QAH| Caso Práctico: Medidas cautelares y el derecho a la tutela judicial efectiva, La importancia de las cautelares en los procedimientos relativos a propiedad intelectual

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