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Destino: Londres. Barato tras el Brexit

Londres es el destino turístico por excelencia, pero ahora, tras el Brexit, se convierte es más atractivo, la libra está en su mínimo histórico. 10 libras esterlinas suelen costar 13 euros, sin embargo, tras el efecto del referéndum, 10 euros cuestan 8,5 libras. Pinta a que estos precios inusuales van a permanecer unos meses, así que ir a Londres este verano, debe resaltar ante otros destinos. Si dudábamos, ya no.

Todos queremos ir a Londres, el nombre de la urbe causa sensación, está vinculado a nuestros deseos desde muy pequeños. La reina de Inglaterra saludando desde el Palacio de Buckingham, los autobuses de dos pisos, los soldados…

Palacio de Buckingham

Palacio de Buckingham

Las superproducciones Love Actually, Sherlock Holmes, V de Vendetta, Marry Popping, Notting Hill, El discurso del Rey, El diario de Bridget Jones, Harry Potter, y claro, desde los 50, James Bond. Todas ellas han impulsado nuestro amor a distancia con la gran urbe, la City, el centro cosmopolita de Europa.

Sin embargo, turísticamente hablando, ¿qué es Londres? ¿Y qué atracciones reales alberga?

Londres es el centro financiero de Europa, gracias al impulso histórico como capital del Imperio Británico, pioneros en la modernidad desde la industrialización, los británicos (los londinenses, más bien), han mantenido su nivel de vanguardia hasta nuestros días. En los últimos 70 años, el Imperio que se gobernaba desde Londres ha perdido a 400 millones de habitantes en colonias de cuatro continentes, no sin antes absorber parte de ellos como británicos, y asimilar sus culturas y tradiciones, convirtiendo así Londres en la ciudad más cosmopolita del mundo, ahora ya con un alcalde musulmán (de ascendencia paquistaní, antigua colonia de la India Británica (British Raj).

El 50% de los habitantes de Londres no han nacido en Reino Unido, y, si a eso, le añadimos inmigrantes de las colonias de segunda generación, nos da una gran población con cientos de culturas y etnias, todos haciendo su vida en la gran capital.

Y de todos es conocida la fama de Gran Bretaña de ser un lugar gris y lluvioso, y de no poder comer sanamente, ni cosas sabrosas. Al menos, tras el Brexit, ya no es caro, pues el tipo de cambio solía ser perjudicial para el euro.

Abadía de Westminster

Abadía de Westminster

Y una gran ventaja es el inglés, todos hablamos un poco de inglés, y nos será fácil comunicarnos con los londinenses.

Entonces, ¿qué atracciones turísticas esconde? ¿Cómo disfrutarla?

Durante unos 150 años, Gran Bretaña, mantuvo su hegemonía en el mundo, con un poder mucho mayor del que tiene, hoy en día Estados Unidos. Los británicos se dedicaron de forma organizada y sistemática, a recolectar obras de arte por todo su Imperio y por los países en los que ejercían influencia. Es así como descubrimos el British Museum, repleto de las más bellas joyas de todos los países del mundo. Bien organizadas y categorizadas, pero muy lejos de sus países de origen. Este museo requiere nuestra especial atención porque contiene la mayor colección de obras de arte a nivel mundial, y, al menos… ¡es gratis! La cultura en Reino Unido es gratuita, y así lo son las entradas a museos considerados “Culturales”. Así la entrada al National Gallery (Galería de pinturas desde el renacimiento hasta el impresionismo), el Natural History Museum (Con su gran colección de dinosaurios y extrañas criaturas extintas) y el Imperial War Museum (Museo militar desde la Primera Guerra Mundial hasta hoy), son gratuitos.

Torre de Londres

Torre de Londres

Pero no otras visitas obligadas como La Torre de Londres (Historia Medieval de Londres, dentro de un castillo normando), la Westminster Abbey (Abadía donde están enterrados todos los grandes británicos, desde Darwin y Newton hasta Adam Smith), y las salas de guerra de Churchill (donde el Primer Ministro dirigió la Segunda Guerra Mundial), son de pago, y cuestan unas 20 libras la entrada.

Los parques son preciosos, y los puentes también, aunque la lluvia puede dificultar los paseos al aire libre. Hay que ser flexible para combinar el mal tiempo con los museos y los momentos de no-lluvia con los paseos en el exterior. El Hyde Park, el jardín de Kensington (con su palacio real, mono y divertido), Saint James Park y la avenida delante del Buckingham Palace, son muy bonitos, bien cuidados, y dignos de ver, llenos de chiringuitos y terrazas.

La mejor forma de desplazarse es con una Oyster Card, hay que pagar 5 libras de depósito, que luego, a la salida, te devuelven. Es una tarjeta de saldo, que va gastando a medida que utilizas el transporte público. Mucho más económico que los billetes en papel.

Encontrar un hotel no es difícil, es caro, aunque algo menos con este tipo de cambio. No es mal momento para revisar nuestros amigos de Facebook a ver quién está en Londres y puede alojarnos, un hotel normal-sencillo en las afueras de Londres suele costar 100 euros la noche, aunque ahora puede llegar a costar 70 por el efecto del Brexit. Y no bajará mucho de allí, así que hay que plantearse ese presupuesto. Un lugar bien conectado y “barato” sería Stratford, por esa estación alejada del centro pasan las dos líneas de metro más importantes y los hoteles están algo más baratos que en pleno centro (además hay buses directos desde el aeropuerto de Stansted).

Puente de Londres

Puente de Londres

Para comer, la comida internacional ha sustituido a la débil y sosa gastronomía británica, así, la mejor comida de Londres es asiática, Chinos, Indios, malayos, incluso africanos. No esperemos comer barato ni bien. Aunque últimamente hay una red de franquicias “Pret a Manger”, de comida ecológica precocinada que puede ser un buen paréntesis a la mala comida de Londres (aunque abstenerse de pedir cafés).

Ya sabéis, si dudabais el destino de este verano, el Brexit ha desequilibrado los mercados, pero ha convertido Londres, de repente, en un destino barato.

¡A disfrutarlo!

 

 

Nota: Las fotos están hechas por mí en mi última visita a Londres del 6 al 10 de mayo de 2016, el fin de semana más soleado y caluroso de Londres en años – por normal general, en Gran Bretaña llueve al menos dos veces al día.

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