Opinión 


¡Despierta España!

España es un país de dos caras. Un país que suscita admiración y orgullo y, en otros casos, sorpresa, resignación e, incluso, decepción. España ha sido uno de los grandes forjadores de la historia moderna, un país compuesto por héroes y figuras muy ilustres en todos los ámbitos. Un país que ha convertido su gastronomía, deporte y paisaje en envidia global. España es un país de contrastes, capaz de lo mejor y de lo peor.

¿Y por qué digo esto? Son varias las razones. Muchos podrán pensar que son ejemplos insustanciales, sin embargo, yo, al menos, no lo veo así. Creo que determinan pautas peligrosas en el ámbito ético y moral.

Qué decir del famoso suceso de Excalibur y el sacerdote español Miguel Pajares. Sí, hablo del suceso del ébola. ¿Cómo es posible que un sector de la población se agitase por repatriar a un ciudadano español que llevaba dos décadas ofreciendo su vida al servicio de los enfermos de África? ¿Acaso se le debía dejar morir allí? ¡Eso sí!, si un juez dicta la ejecución de un animal por riesgo de contagio montemos en cólera y salgamos a la calle en masa a denunciarlo. Equiparemos la vida de un humano con la de un animal. Hagamos guardia en su casa para evitar que lo ejecuten. Convirtamos el suceso en trending topic. Y como no tenemos suficiente, aparezcamos en la portada del New York Times y consigamos situar “Protestas ya que España planea matar al perro de la enfermera contagiada de ébola” en el top-5 de noticias más leídas a nivel global.FRANCISCO NICOLAS SALE DE LOS JUZGADOS DE PLAZA CASTILLAS ESCOLTADO POR LA POLICIA

Qué decir de la manifestación de la AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo) celebrada en Madrid hace dos meses. ¿Cómo es posible que no se consiguiera llenar la plaza de Colón en Madrid para protestar contra la actual política antiterrorista? Cabe recordar que decenas de presos etarras están siendo liberados a raíz de la anulación de la doctrina Parot. Algo que en Reino Unido, por ejemplo, no ha sucedido. Nos encontramos en la tesitura de que hay presos que han cumplido apenas más de un año por asesinato… En 1997, más de 3 millones de personas salieron a las calles para pedir el fin de la violencia terrorista. Hoy, desgraciadamente, salen a la calle más personas para defender la liberación de presos etarras o para despedir a Bolinaga. Algunos defenderán que los tiempos cambian, sin embargo, hay cosas que no podemos olvidar. Y en España somos expertos en memoria selectiva.

Y aquí no acabamos. Qué decir de nuestros grandes referentes: el Pequeño Nicolás y Belén Esteban. Hace unos días entré en una librería y me quedé perplejo al ver el título de una de las publicaciones top ventas: “Manual para convertirte en Pequeño Nicolás”. Sí, no es broma. En España queremos ser como el Pequeño Nicolás. Nos atrae el dinero fácil, disponer de chofer y escoltas, y evitar, siempre que podamos, estudiar y formarnos. Eso es lo que nos mola. Cómo cuando abandonábamos en masa los estudios para poder comprarnos el automóvil tuneado con los suculentos sueldos que se pagaban en el sector de la construcción. Y hablando de cosas que molan, todos queremos ser también Belén Esteban. Por ello, GH VIP, el programa dónde participa, es uno de los programas más visionados en España, provocando que The Times se haya dedicado a examinar el fenómeno de la telebasura en España. Incluso, no tengo duda, ¡la votaríamos para Presidenta del Gobierno! Ya lo dijo Ezequiel Triviño, CEO de Wikreate: “En España la gente mira a Cristiano Ronaldo o Belén Esteban; en Estados Unidos a quien miran es a Steve Jobs, a Bill Gates, a Mark Zuckerberg, a Jack Dorsey…”

En cualquier caso, no nos agobiemos. Siempre nos quedará nuestro sistema educativo. Según el último Informe PISA, España obtuvo 477 puntos en resolución de problemas, 23 puntos por debajo de la media de la OCDE, ocupando el puesto 23 de 28 entre todos los países que conforman la OCDE. A pesar de haber incrementado el gasto en educación un 35% desde 2003, continuamos por debajo de la media de la OCDE en Matemáticas, Lectura y Ciencias. Desgraciadamente, resultados y hechos que preocupan y, en mayor o menor medida, entristecen.

Sólo me queda decir una cosa: ¡Despierta España!. Y hazlo pronto. Tienes mucho de bueno. ¡Explótalo!.

Vía| Texto cedido por el autor.

Imagen | Huffintong Post

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