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Descansar

imageY no pensar en nada. Dejar la mente en blanco, cerrar los ojos y desconectar. Relajarse, dormir para recuperar todas las horas que nos roba el despertador. Tumbarse al sol, contar estrellas, volver a casa o marcharse lejos, enamorarse, reencontrarse, reírse, escuchar una guitarra y cantar canciones a la luz de la luna. Recuerdos, historias, lugares,  sensaciones.

El verano es el momento de darle al pause y dejarlo todo atrás, incluso a nosotros mismos. Tomarnos un tiempo e intentar recuperarnos de esta vida sin freno que nos hemos impuesto y en la que se nos ha olvidado que tomarse un respiro es también necesario  para poder seguir avanzado.

Olvidarse de todo lo importante y centrarse en lo que no lo es, en esas cosas que no nos quitan el sueño si no que nos lo dan, en todo lo que nos hace felices sin más, sin pedir nada a cambio, esos pequeños lujos a los que no debemos renunciar por mucho que parezca que esta no es época de lujos. Conviene quitarse el reloj y las obligaciones de encima, vivir sin saber qué día es ni cuándo llegará el otoño. Es hora de quitarse los complejos y vivir sin pensar, sin tomar decisiones, alejarse y tomar perspectiva, mirar la vida desde otro ángulo. Recuperar esa sensación de libertad que significaba el verano cuando éramos sólo unos niños. Aunque sólo sea por un momento. Descansar para poder seguir viviendo, para quitarnos todo ese peso de encima y volver más ligeros.

No os olvidéis de descansar, de permitiros el lujo de no tener obligaciones para poder seguir cumpliéndolas. Daros un respiro y coged impulso para afrontar lo que viene porque quién sabe qué será lo que esta vida frenética nos tiene preparado.

Feliz verano.

Imagen| Virgina Higuera

 

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