Patrimonio 


Los Desastres de la Guerra

La carga de los mamelucos

“La lucha con los mamelucos”, Francisco de Goya y Lucientes, 1814. Museo del Prado.

Hablar de guerra, es hablar de sinrazón, de violencia y dolor, de terror, miedo, sangre y destrucción… da igual la época y el motivo por el que se luche, pues es la cara más cruel y despótica del ser humano. Muchos son los artistas que han pintado o esculpido al hombre inserto en algún acto bélico, como ejemplo la Batalla de Anghiari de Leonardo da Vinci o Los Horrores de la Guerra de Rubens, pero todas las obras previas al siglo XIX muestran ese academicismo decimonónico, con cuerpos hercúleos y anatomías perfectas y solo las torsiones de los cuerpos nos sumergen en el desasosiego de la batalla. Será en el siglo XIX cuando un artista conseguirá plasmar las consecuencias espantosas de estos conflictos. Este artista fue Francisco de Goya y Lucientes que realizará una reflexión crítica sobre la Guerra de la Independencia (1808-1814), plasmando sus brutales consecuencias en diversas obras de carácter pictórico, como los inmensos lienzos que conmemoran los sucesos del 2 y 3 de mayo de 1808, en los cuales muestra un fin propagandístico de exaltación patriótica.

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Los Desastres de la Guerra, estampa nº 5: “Y son fieras”. Francisco de Goya. 1810-15. Museo del Prado.

Goya, también realizó una serie compuesta por 82 grabados, que empezó a gestarse con dibujos preparatorios a partir del verano de 1808, es un conjunto magnífico a la par que terrorífico, conocidos como Los Desastres de la Guerra, realizados entre 1810 y 1815 con la técnica del aguafuerte, consiguiendo que las líneas de las figuras sobresalgan sobre fondos vacíos potenciando el dramatismo y la muerte. Realiza unas composiciones cuya intención es situar al espectador dentro de la escena para emocionar, por lo que enfoca el primer plano mientras que nos hace imposible descifrar la localización de la escena.

Desastres de la guerra n.º 27: Caridad

Los Desastres de la guerra, estampa n.º 27, “Caridad”. Francisco de Goya. 1810-1815. Museo del Prado.

En todas las estampas, el autor nos muestra el contenido bélico, pero en este caso deja de lado a los héroes militares que luchan contra el invasor, ni tampoco busca escenificar un espacio concreto, la intención es representar los acontecimientos reales, quiere exhibir la universalidad del heroísmo, la destrucción, la angustia, el hambre, la barbarie y la muerte, siempre representado por el pueblo, la verdadera víctima de la guerra.

Hay que destacar que el autor trabaja estas láminas de manera crónica, en donde además de la imagen, incluye una cita breve en cada grabado. La estampa nº1 se tituló “Tristes presentimiento de lo que ha de acontecer, secularizando la imagen de Cristo en el Huerto de los Olivos, en donde Goya expresa la desesperanza y lo inevitable que está por venir, como son esos nubarrones que ocultan monstruos y que envuelven esta primera escena. A partir de ahí la serie puede dividirse en tres partes en función de su temática: la primera parte va desde la estampa 2 a la 47 mostrando distintos aspectos de la violencia de la guerra; la segunda recoge las estampas desde la 48 hasta la 64, presentando el sufrimiento causado por el hambre; y la tercera desde la 65 a la 82, conocida como los Caprichos enfáticos, muestra alegoricamente diversos aspectos de la represión llevada a cabo por Fernando VII tras el final de la guerra.

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Los Desastres de la Guerra nº 39: “Grande hazaña, con muertos“. Francisco de Goya. 1810-1815.

De la serie de Los Desastres se conservan los dibujos preparatorios, numerosas pruebas de estado, las planchas y un ejemplar definitivo que regaló el propio Goya a su amigo Ceán Bermúdez. Por esto, hasta 1863, la serie solo era conocida por el círculo más íntimo de Goya y por  los primeros coleccionistas de la obra del artista que habían tenido acceso a las pocas estampas que se conservaban. Será en esa fecha cuando la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando compre la serie de planchas y realice la primera edición, aunque en cada uno de los grabados se observen cambios sustanciales si se comparan con el ejemplar de Ceán.

Los Desastres de la Guerra son un conjunto de obras emocionantes e intensas que el grabado universal ha producido, aunque son admirables por cuestiones técnicas, el proceso queda en cierta medida en segundo plano pasando todo protagonismo a la temática, es un alegato a la violencia irracional que Goya nos transmite a la perfección, eliminando todo lo anecdótico, logra unas escenas que han trascendido al paso del tiempo, pues las estampas se reviven con toda su intensidad en los actuales conflictos armados, poco difieren de imágenes de periódicos o televisiones, donde vemos a los mismos protagonistas, gente luchando por defender sus bienes, mujeres que luchan y que en ocasiones son violentadas por sus enemigos, niños sufriendo la hambruna perdidos en un entorno hostil y cruel, y espacios llenos de violencia, muerte y destrucción.

Por tanto, Goya comenzó Los Desastres con la intención de mostrar de manera patriótica la lucha del pueblo español en la Guerra de la Independencia (1808-1814), pero esa intención evolucionó a ser una interpretación de todo conflicto armado y sus consecuencias, al rechazo de la violencia y la crueldad que se acompaña de la deshumanización, y nos invita a una reflexión de estos actos, en donde tiene que estar por encima de todo, los valores humanos y morales, ayer, hoy y siempre.

Vía| Los desastres de la guerra, grabados de Goya.

Más información| CORRAL LAFUENTE, J.L., El libro de los desastres de la guerra de Francisco de Goya, EDHASA, 2005.

Imagen|La lucha con los mamelucos, “Y son fieras“, “Caridad“, “Grande hazaña, con muertos“.

Vídeo| Youtube: Goya Los Desastres de la Guerra.

En QAH| El pueblo en armas: la guerra de guerrillas (1808-1814).

 

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