Economía y Empresa 


¿Desaparecerá el dinero contante y sonante?

¿Cuánto dinero tienes ahora mismo en el billetero?, ¿y en casa? Según cuenta el economista Kenneth Saul Rogoff en su libro The Curse of Cash a cada estadounidense le corresponden 4.172 dólares en efectivo y, de esa cantidad, unos 3.270 dólares  están en billetes de 100. Si varios estudios afirman que solo el 5,2% de los adultos americanos tienen al menos un billete de 100 dólares en un momento determinado: ¿dónde están entonces todos esos billetes de 100 que los estadounidenses no ven?

Desde que comenzó la crisis se han llevado a cabo diferentes acciones sobre la masa monetaria que no han logrado mejorar los ratios económicos. El BCE y la FED han realizado inyecciones de liquidez a los bancos y han colocado las tasas por depósito en intervalos negativos haciendo que las retribuciones de intereses estén cercanas a cero, es decir, que el dinero pierda valor en el tiempo. Rogoff sostiene que el metálico entorpece el efecto de esas inyecciones de liquidez porque en un contexto de tipos de interés negativos las personas que ahorran prefieren seguir teniendo dinero en efectivo. El economista argumenta, además, que su eliminación combatiría las redes de narcotráfico y armas, la evasión fiscal y la economía sumergida y se muestra, por tanto, partidario de suprimir todos los billetes; algo que sería factible en 10 años porque ya el 86% del valor de las transacciones en EEUU se realiza de forma electrónica.

DineroSon varios los países europeos que establecen límites a los pagos en metálico: 2500€ en España, 1.000€ en Francia, 1.500€ en Grecia o 3.000€ en Bélgica; y en otros como Dinamarca se ha prohibido el efectivo en tiendas de ropa, gasolineras y restaurantes como primera fase de un plan para convertirse en un país sin monedas ni billetes. Si nos alejamos de Europa, en China, por ejemplo, se puede pagar con WeChat comida por 25 céntimos en un tenderete de la calle; e incluso en África nos encontramos con algún caso curioso: en Somalia la inestabilidad vivida después de la guerra y la paulatina desaparición de los bancos ha llevado a los somalíes a pagar todo con el móvil.

Las políticas encaminadas a acabar con el dinero en efectivo están cobrando, por tanto, cada día más fuerza aunque también existen argumentos en contra:

  • La pérdida de privacidad permitiría a la banca diseñar un registro financiero completo capaz de reproducir todos nuestros hábitos de consumo.
  • La integración en los medios digitales de las personas desfavorecidas o de avanzada edad sería costosa.
  • La alta dependencia tecnológica podría provocar importantes daños en los sistemas de control ante caídas de red o fallos eléctricos.
  • La bancarización total obligaría a tener una cuenta corriente y una tarjeta o cualquier otro sistema de pago electrónico. En nuestro país, por ejemplo, los bancos están presentes en más del 95% de los mayores de 16 años pero eliminar el efectivo obligaría a una bancarización desde una edad muy temprana.

A pesar de estos inconvenientes, el final del metálico puede estar muy cerca: si los libros, las canciones o las cartas se han transformado, nada impide que el dinero pueda también hacerlo. La tecnología proporciona ya todo tipo de soluciones y actualmente existe una interesante competencia entre entidades financieras, compañías de tarjetas de crédito, grandes tecnológicas y empresas fintech con innovadoras iniciativas: sistemas de pago con el dedo que utilizan un lector biométrico de las venas o tecnología ponible (wearable technology) que desarrolla relojes, pulseras o anillos para gastar casi sin darse cuenta.

Si bien es cierto que gran parte de los billetes de 100 dólares que los americanos no ven se encuentran en manos de las redes de narcotráfico y armas, quizás sea exagerado afirmar que la desaparición del metálico terminará con los negocios ilegales. Hoy en día es difícil imaginar a un narcotraficante pagando un barco de cocaína en billetes de 100 dólares cuando existen multitud de técnicas que, de manera electrónica, mueven el dinero opaco a los paraísos fiscales.

La tendencia hacia la desaparición del dinero contante y sonante es un hecho pero su destrucción, tanto por la dificultad de lograr un acuerdo como por las alternativas que no terminan de despegar, se antoja complicada. En cualquier caso, los usuarios tendremos la última palabra a la hora de elegir el medio de pago definitivo y decidir si un billetero es, o no es, el mejor de los regalos para estas navidades.

Vía|Bloomberg

Más información|Nada es gratis, Dinero positivo, El economista, Xataka, Gurusblog

Imagen|Microcréditos

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