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Desafíos pendientes tras el primer aniversario del 15-M

Imagen del aniversario del 15-m pasotraspaso

Plazas como la Puerta del Sol se llenaron por el aniversario del 15-M

Hace apenas tres días se ha celebrado el aniversario del 15-M y un año después, toca hacer balance. ¿En qué hemos cambiado desde entonces?, ¿nuestros representantes políticos han mudado su forma de actuar?, ¿se ha enriquecido nuestra “democracia”?

Lamentablemente la respuesta es no, pero esto no implica que se hayan producido avances muy positivos. Por ejemplo, el Movimiento 15-M ha generado una dinámica de intercambio de experiencias y colaboración con las asociaciones de vecinos con resultados muy enriquecedores en los barrios. Gracias a su ayuda se han evitado decenas de desahucios y miles de jóvenes en todo el país y fuera de nuestras fronteras se han contagiado de esperanza. Han sentido correr por sus venas el espíritu de lucha, dejando el inmovilismo a un lado. Sus sueños no son tan locos, sino necesarios: lograr un sistema más igualitario, justo y solidario asentado en un orden político auténticamente democrático.

Dejemos al margen los aspectos más deplorables como la violencia de algunos radicales o la práctica de la ocupación como protesta anti-sistema, (tampoco entraremos en el debate de las fuerzas del orden y sus excesos). Parto de la base de que todo extremismo es negativo, porque acaba minando la capacidad de diálogo; y de que nadie es perfecto, incluido el 15-M.

Podemos discrepar con algunas de sus acciones o coincidir o no en las soluciones que proponen; pero lo que está claro es que un año después, ni los políticos han cambiado, ni el sistema se ha vuelto más justo y solidario. Más bien al contrario. La reciente victoria de François Hollande en Francia abre la puerta a una solución económica más equilibrada y social. Ojalá, porque ni Europa, ni España puede seguir con este ritmo de recortes, restricciones e imposiciones. Esta crisis no la ha generado la mayoría de la población. Por tanto, no es justo, ni cabal que tenga que tragar cualquier cosa que le echen al gaznate.

Un año después, estamos más necesitados de cambios. Otro tipo de política, de economía, de justicia y de prácticas ciudadanas nos aguardan. Y el 15-M es una ayuda en ese camino, un recordatorio continuo, un empuje a no bajar los brazos.

Pero tampoco hagamos demagogia. En el fondo, sabemos que todos estamos más dispuestos a mandar, exigir o criticar que a proponer y, sobre todo, a escuchar.

El cambio debe partir de uno mismo. Yo ya he comenzado… ¿Y tú?

 

Vía| movimiento 15-M

Más información| aniversario minuto a minuto, vídeos

Imagen| 15-M

Vídeo| Youtube: Se acabó

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