Derecho Civil, Jurídico 


Derecho cierto y renuncia a la herencia

El Artículo 991 del Código Civil dice:

“Nadie podrá aceptar ni repudiar sin estar cierto de la muerte de la persona a quien haya de heredar y de su derecho a la herencia”.

Han corrido ríos de tinta en los medios de comunicación sobre el incremento en toda España de las renuncias hereditarias. A mi modo de ver, se han incrementado por las siguientes razones:

.- Herencias con más deudas que bienes (más pasivo que activo).

.- Herederos con problemas económicos a los que no les interesa heredar o que no pueden hacer frente a los gastos e impuestos que comporta la herencia. En estos supuestos debe tenerse mucho cuidado con los acreedores del heredero renunciante, puesto que las renuncias en fraude de los derechos de los acreedores del heredero se rigen por lo dispuesto en el Artículo 1.001 del Código Civil:

“Si el heredero repudia la herencia en perjuicio de sus propios acreedores, podrán éstos pedir al Juez que los autorice para aceptarla en nombre de aquél.

La aceptación sólo aprovechará a los acreedores en cuanto baste a cubrir el importe de sus créditos. El exceso, si lo hubiere, no pertenecerá en ningún caso al renunciante, sino que se adjudicará a las personas a quienes corresponda según las reglas establecidas en este Código”.

Tras el incremento de las renuncias, como principal culpable, se encuentra la pasada y presente crisis económica e hipotecaria que vivimos.

Pero no quiero hablar hoy de las renuncias en sí mismas, sino del citado Artículo 991 del Código Civil que establece dos requisitos para aceptar o repudiar una herencia:

“Estar cierto de la muerte de la persona a quien se haya de heredar”

Lo he dicho muchas veces, “sin muerto, no hay herencia”; para que podamos heredar, alguien tiene que morir primero y no podremos heredar sin acreditar que aquel a quien vamos heredar está efectivamente muerto.

¿Y cómo se acredita? Pues es bien fácil: con el certificado de defunción.

Sin defunción no habrá escritura de repudiación o renuncia de herencia. En el aspecto formal-documental hay que tener en cuenta el Artículo 1.008 del Código Civil que dice:

“La repudiación de la herencia deberá hacerse ante Notario en instrumento público”.

“Estar cierto de su derecho a la herencia”

Aquí quería llegar yo y plantear el caso poco habitual que se me presenta estos días en la notaría. ¿Qué significa estar cierto de tu derecho a la herencia? Pues significa que tengas un título sucesorio que te reconozca como tal heredero, es decir, el testamento con el certificado de actos de última voluntad o la declaración de herederos que incluirá tal certificado. Pero, ¿y si viene alguien a renunciar y no te trae el testamento del que resulta su derecho o no te trae la declaración de herederos?

Si el renunciante no te trae el testamento

Es poco habitual que no se disponga al menos de una copia simple del testamento y de una fotocopia de las últimas voluntades, pero si no se tiene ninguna de las dos cosas, no podríamos considerar cierto el derecho a la herencia, ni aún cuando los renunciantes sean hijos o descendientes, padres o ascendientes o el cónyuge, es decir, los herederos forzosos. Habrá por tanto que hacer una valoración de las circunstancias concurrentes en cada caso para tomar una decisión.

Si el renunciante no te trae la declaración de herederos

Es más habitual, pero manifestado o acreditado alguien como hijo, descendiente, padre, ascendiente, cónyuge, hermano, sobrino o primo hermano de otro alguien (el difunto), puede considerarse más cierto su derecho a la herencia y por tanto más aceptable su renuncia aún sin los documentos necesarios para la absoluta certidumbre y, de nuevo, valorando las circunstancias concurrentes.

Por tanto, en uno y otro caso, valorando circunstancias, podríamos entender cumplimentado el requisito de estar cierto del derecho a la herencia y autorizar la renuncia que sería papel mojado si luego resultara que ese presunto derecho cierto no lo era en realidad.

El caso que se me ha planteado a mi tiene un cierto rizamiento del rizo

Muere un señor divorciado sin descendientes y sin haber otorgado testamento. Viven sus padres que son sus herederos abintestato aunque no se ha efectuado la declaración de herederos. Su madre quiere renunciar a la herencia.

Hasta aquí bien.

Pero sin renunciar el padre que está ilocalizable, quieren también renunciar a la herencia, una hermana del difunto y todos sus hijos (los sobrinos).

Para que esta hermana herede, es necesario que su padre renuncie. Me cuesta por tanto aceptar que esta hermana tenga un derecho cierto a la herencia cuando su posibilidad de heredar depende de que sus padres, los dos, renuncien.

Vamos a dar un pasito más, porque no solo quiere renunciar la hermana, sino también los hijos de la hermana, es decir, los sobrinos del difunto. El rizo se riza porque la certidumbre del derecho a la herencia se va haciendo cada vez más remota, toda vez que si la hermana renuncia deja, en principio, fuera de la herencia a sus hijos (sobrinos del difunto) por aplicación del Artículo 922 del Código Civil que dice:

“Si hubiere varios parientes de un mismo grado, y alguno o algunos no quisieren o no pudieren suceder, su parte acrecerá a los otros del mismo grado, salvo el derecho de representación cuando deba tener lugar”.

No lo he dicho, pero lo digo ahora. El difunto tiene dos hermanos más y la renuncia de su hermana, aumenta la porción de los otros dos y deja fuera a los sobrinos de la hermana renunciante.

No tengo idea de lo que estos hermanos piensan hacer y por ello no me aventuro a determinar el resultado final que podría tener todo esto, pero lo cierto es que, en principio, los sobrinos quedarían fuera. Bueno…quedarían fuera si dejo renunciar a su madre, cosa que he decidido no hacer en tanto el padre se manifiesta y haga más cierto su derecho.

Si el padre renunciara, el derecho de la hermana sería más cierto, pero no dejaría renunciar a sus hijos, hasta no saber que hacen los otros hermanos.

Hasta otra. Un abrazo. Miguel Prieto Escudero (Notario de Pinoso)

www.justitonotario.es

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