Trending 


¿Depende nuestra capacidad intelectual de nuestra genética?

La mayoría de expertos coinciden en afirmar que hay ciertos rasgos de nuestra personalidad que parecen tener mucho que ver con nuestra genética, como puede ser un carácter más o menos activo o una templanza más o menos afectiva. Una serie de rasgos directamente vinculados a nuestra “carga genética”, que están presentes desde el inicio de nuestra “carrera vital” y sobre los que los factores ambientales externos y circunstancias vitales por las que atravesemos influirán mínimamente.

 

[iframe id="frame-dontknow" frameborder="0" scrolling="no" width="300" height="350" src="http://www.dontknow.net/widget/106307/leticia-soberon-pensar-que-mi-capacidad-intelectual-esta-determinada-mi-genetica-si"]


Estos rasgos “heredados” se engloban bajo el término TEMPERAMENTO, que es esa “capa instintivo-afectiva de la personalidad sobre la cual la inteligencia y la voluntad moldearán el carácter”. Lo cierto es que nuestro temperamento suele ser el rasgo de nuestra personalidad que más estable permanece durante toda nuestra vida.

Captura de pantalla 2014-10-13 a la(s) 12.48.52Sobre el temperamento se construye el CARÁCTER, formado por las características sobre las que cimentamos nuestra personalidad. El carácter lo construimos a base de esas cualidades y atributos que, en función al ambiente y circunstancias que vamos viviendo, vamos adquiriendo, incorporando, perfeccionando e incluso eliminando hasta formar lo que nosotros mismos y los demás perciben como nuestra “persona”.

Por lo tanto vemos que existe una dimensión de nuestra persona con una alta carga genética, el temperamento, y otra que se va formando según vamos viviendo la vida y que poco o nada tiene que ver con nuestra genética, nuestro carácter.

La capacidad intelectual por su parte, y como elemento de nuestra personalidad distinto, está condicionado por nuestra genética al menos en lo que se refiere a su esencia. Está científicamente demostrado que todos heredamos ciertas capacidades intelectuales básicas, pero se trata de unas capacidades “primitivas” que no nos garantizan nada. A ellas se refiere el Dr. Enrique Baca Baldomero, Catedrático de Psiquiatría, en su EBook “La construcción del ser humano: Genética contra ambiente” como meras “posibilidades de desarrollo de nuestra capacidad intelectual” que, para que engrandezcan nuestra persona, deben ser debidamente activadas, potenciadas y desarrolladas mediante el aprendizaje, la educación y el desarrollo personal y no solo durante nuestros primeros años, sino durante toda nuestra vida. En su opinión, por muy buena “carga genética” que tengamos, es solo mediante el aprendizaje, la adquisición de conocimiento y la convivencia como llegaremos a desarrollar una capacidad intelectual adecuada. El mito del “buen salvaje”, ese ser humano que aislado de todo y todos es capaz de desarrollar una capacidad intelectual superlativa ha demostrado ser falso. Es imprescindible desarrollar mediante el aprendizaje y la convivencia las posibilidades que la genética nos aporta como medio para adquirir una capacidad intelectual acorde con nuestras posibilidades y capacidades.

 

Es indudable que nuestra genética influye en nuestra capacidad intelectual, pero no somos prisioneros de ella. ¿Será como decidamos desarrollar y materializar las posibilidades que nuestro genoma nos asigne lo que determine hasta donde podemos llegar intelectualmente?

¿Tú qué opinas?

Juan Canut Guillén

RELACIONADOS