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Delitos contra la Administración Pública(II): encubrimiento y falso testimonio

encubrimientoUna vez analizado el tráfico de influencias toca profundizar en otra serie de delitos que integran igualmente la categoría de delitos contra la Administración Pública y que, pese a no gozar de la repercusión de los anteriores, son de gran relevancia en el panorama actual ya que muchas veces se ven envueltos en ellos personajes públicos, lo que los convierte en auténticos fenómenos sociales. Para empezar hablaremos del encubrimiento, regulado en los artículos 451-454 del Código Penal. Por este delito cabe entender genéricamente que nos referimos a la acción de tapar u ocultar algo, pero el artículo 451 CP lo define más técnicamente como el acto realizado por una persona que tiene conocimiento de la comisión de un delito y que no ha intervenido en el mismo como autor o cómplice, auxiliando a otra persona para que pueda aprovecharse de los efectos del delito, ocultando los instrumentos o efectos de un delito para evitar que sean descubiertos, o ayudando a los responsables a evitar la acción de la justicia.

Una vez analizados los aspectos generales, haremos referencia a los cuatro requisitos necesarios para poder hablar del delito de encubrimiento. Por un lado, debe haberse cometido un delito previamente, de modo que el encubrimiento tiene lugar con posterioridad a la ejecución del mismo. En segundo lugar, es necesaria la existencia de un conocimiento de la comisión del delito por parte del encubridor, de manera que debe existir tal conocimiento antes de llevarse a cabo el acto de encubrir. Otro requisito indispensable es que debe existir una intervención del encubridor con posterioridad a la ejecución del delito del que se tenía conocimiento previamente. Por último, el encubridor no debe haber participado en el delito ni como autor ni como cómplice sino que sólo debe haber tenido conocimiento del mismo, como ya hemos mencionado.

Tras haber comentado los elementos principales que dan lugar al delito de encubrimiento, hay que poner más énfasis en los distintos tipos de conductas encubridoras que pueden llevarse a cabo. En primer lugar, la conducta encubridora puede tratarse de un auxilio a los autores o cómplices del delito para que se beneficien del provecho, producto o precio del mismo, sin que exista en ningún caso un ánimo de lucro propio, aspecto que lo diferencia de la receptación en la que el sujeto realiza el auxilio en provecho propio. La conducta encubridora también puede consistir en ocultar, alterar o inutilizar el cuerpo, los efectos o los instrumentos de un delito con el fin de evitar su descubrimiento. La tercera y última conducta consiste en ayudar a los responsables del delito a eludir la investigación de la autoridad, o a sustraerse a su busca y captura, siempre y cuando concurra una de las siguientes circunstancias: “que el hecho encubierto sea constitutivo de traición, homicidio del Rey, de cualquiera de sus ascendientes o descendientes, de la Reina consorte o del consorte de la Reina, del Regente o de algún miembro de la regencia, o del Príncipe heredero de la Corona, genocidio, delito de lesa humanidad, rebelión, terrorismo u homicidio, o que el favorecedor haya obrado con abuso de funciones públicas”.

Se dice que el encubrimiento tiene una relación de accesoriedad respecto del delito que se trata de encubrir, es decir, se considera un delito autónomo, por lo que es indiferente que el autor del delito sea finalmente irresponsable o esté exento penalmente (artículo 453 CP). Por otro lado, existe el problema de determinar si hace falta que el delito encubierto haya sido previamente enjuiciado. En esta materia existe un auto del Tribunal Supremo de 28/4/1999 que ha afirmado que no es necesario que exista dicho enjuiciamiento, fundamentando esta decisión en que el encubrimiento tiene por objeto evitar que un sujeto responda del delito que ha cometido y que para ello es irrelevante si el delito encubierto ha sido juzgado o no.

Por último, el artículo 454 CP establece una exención de penalidad cuando nos encontramos ante situaciones familiares o afectivas, así por ejemplo estarán exentos penalmente los encubridores que lo sean de su cónyuge, de sus ascendientes o descendientes, o de sus hermanos, entre otros.

El segundo delito contra la Administración Pública que vamos a tratar es el falso testimonio, regulado en los artículos 458-462 CP. Este delito se caracteriza porque alguien declara o informa en contra de la verdad objetiva, o traduce o interpreta alterando el sentido de lo manifestado por el declarante. De este modo, los sujetos activos podrán ser peritos, testigos o intérpretes, pero en ningún caso serán los imputados por el delito. Existe tanto un tipo agravado como un tipo atenuado de este delito, teniendo lugar el primero cuando el falso testimonio se haya dado en contra del reo en causa criminal por delito. Además, si gracias al testimonio hubiera recaído sentencia condenatoria se impondría la pena superior en grado. Por contra, el tipo atenuado tendrá lugar cuando el falso testimonio no recaiga sobre los elementos esenciales del mismo. Hay que señalar que existe además una causa personal de exención de la pena, que se producirá cuando el autor del delito de falso testimonio opte por retractarse con suficiente margen de antelación, manifestando la verdad para que surta efecto antes de que se dicte la sentencia oportuna.

Via/enciclopedia jurídica

Imagen/encubrimiento

En QAH/Delitos contra la Administración Pública(I): tráfico de influencias

 

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