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Delitos contra la Administración Pública(I): tráfico de influencias

trf.inflA menudo escuchamos en los diferentes medios de comunicación alusiones a diferentes delitos cometidos por distintos personajes públicos y no públicos que tienen por resultado menoscabar el correcto funcionamiento de la administración del Estado. Hay que decir que existe una larga lista de delitos tipificados dentro de esta categoría, y dado que ya existen artículos publicados que hacen referencia a delitos como el cohecho o la malversación, vamos a centrarnos ahora en otros que igualmente tienen una gran repercusión en la actualidad. En primer lugar nos encontramos con el delito de tráfico de influencias tipificado entre los artículos 428 y 430 del Código Penal. Cabe señalar que este delito puede ser dividido en dos partes claramente diferenciadas: por un lado podemos hablar de tráfico de influencias en sentido estricto (artículos 428 y 429 CP), y por el otro del ofrecimiento para llevar a cabo un tráfico de influencias o la llamada “venta de influencias” (artículo 430 CP).

-El tráfico de influencias en sentido estricto consiste en que un sujeto se aprovecha de su relación personal o jerárquica con un funcionario público o autoridad para lograr una resolución que le beneficie directa o indirectamente a él o a un tercero. Los artículos 428 y 429 únicamente se diferencian entre sí por el sujeto activo del delito. El primero hace referencia a cuando un funcionario público o autoridad influye en otro funcionario público prevaliéndose de la relación personal o jerárquica que le une con él o con otro funcionario, mientras que en el segundo caso el sujeto activo es un particular que se sirve de la relación personal con éste u otro funcionario público para conseguir ese beneficio. La pena será ligeramente superior si el delito es cometido por el funcionario público ya que a éste se le impondrá la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público.

Es importante destacar en este punto que la conducta del funcionario que se deja influir resulta impune, ya que no hay mención alguna en estos artículos a su figura, y solo será punible en caso de ser constitutiva de cualquier otro delito (prevaricación, fraudes…), pero nunca por haber aceptado esa influencia de otro funcionario público o del particular. Otro aspecto reseñable es que el delito se consuma desde que se influye sobre un funcionario público o autoridad, sin ser necesario en ningún caso que llegue a lograrse un beneficio económico real y efectivo, tratándose por tanto de un delito de mera actividad en el que se adelantan las barreras punitivas a momentos previos a la lesión del bien jurídico. En este caso el bien jurídico protegido es el correcto funcionamiento de la Administración Pública en su faceta de imparcialidad, objetividad y transparencia.

El delito de tráfico de influencias muestra una gran similitud con el delito de cohecho, existiendo una única gran diferencia: mientras que en el delito de cohecho el funcionario público solicita o recibe una dádiva o retribución, en el tráfico de influencias esa dádiva es sustituida por las relaciones personales que le unen con el funcionario público y a través de las cuales se logra la resolución favorable.

-La “venta de influencias” consiste en ofrecerse para influir sobre un funcionario, solicitando previamente de terceros dádivas, promesas  o remuneraciones a cambio, con el objetivo de obtener una resolución beneficiosa. En este delito los sujetos intervinientes son siempre particulares, ya que en el caso de que se tratase de un funcionario público el que solicita o acepta la dádiva nos encontraríamos ante un delito de cohecho. Por otro lado, la conducta de quien ofrece la dádiva no es punible por este artículo, pero el sujeto podría ser considerado inductor del delito. Para que se tenga por consumado este delito no es necesario que el sujeto que se ofrece a influir sobre un funcionario cuente en realidad con esa capacidad para influir sobre el mismo, ya que esas influencias pueden ser ficticias o inventadas.

Vía| eunomia

Imagen| Tráfico influencias

En QAH| Delitos de corrupcion(II): El cohecho y la malversación

URL: http://queaprendemoshoy.com/?p=52931

carlos.rguez90 Escrito por el jun 1 2013. Archivado bajo Derecho Público, Jurídico.





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Carlos Rodríguez

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Licenciado en Derecho-ADE en Universidad Autónoma Madrid

Intercambio en la Universidad Karel de Grote-Hogeschool 4 meses (Amberes)

Colaborador de la Sección Jurídico de Qué Aprendemos Hoy Ver perfil completo

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