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Decir que SÍ

La vida amanece esperando tu SÍ para arrancar el día. Tu sí a retarte de nuevo, en aquello que no superaste ayer y que, quizá, tampoco superes hoy ni mañana pero que sin ese reto nunca sería posible. Realmente lo imposible, lo único imposible, es aquello que no se intenta.

Nos entrenamos en la vida para decir sí. Decir que sí a los demás: al que necesita tu mano, al que locamente te ama, al que acaba de llegar y al que siempre ha estado (que a veces, precisamente a éste, nuestro sí nos cuesta más trabajo regalárselo).

Derrochamos ‘síes’ sin sustento. Sin pensarlo y valorarlo. Y, cuando nos atrevemos a pasar nuestro sí por la cabeza -e incluso por el corazón-, lo hacemos sin esperar escuchar sus respuestas. Porque lo que realmente buscamos es la respuesta del otro. La aceptación del que te pide -o incluso a veces ni te pide- tu sí. Pero tú sientes que debes dárselo, porque es lo que esa persona espera de ti.

No dejes que el miedo te mueva, que la posibilidad de decepcionar al otro sea lo que te preocupe. No hay mayor dolor que la decepción a uno mismo.

Abrázate a ti mismoSi realmente quieres ser valiente, párate. No te entregues a todo y a todos. No lo hagas si no pones el corazón en ello. La vida no te pide que derroches cachitos de ti mismo, sino que recojas todos esos trozos en los que te has convertido y construyas tu ser más auténtico. No esperes saciar la sed de nadie sin agua fresca. Renuévate a ti mismo.

Si de verdad deseas darte a los demás, entrégate primero a ti. Y, para eso, tienes que aprender a decir que no. No te sientas egoísta por ello. No te culpabilices. Piensa que estás regalándote tiempo para reconstruirte. Sólo así puedes volver a entregarte en tu totalidad.

Tienes la capacidad de empezar a aceptarte y amarte por lo que eres y no por lo que los demás te hacen pensar que eres. Eres mucho más de lo que los demás pueden ver.

Atrévete a no buscar respuestas en los demás: encuéntralas en el fondo de ti mismo. Allí reside tu mayor tesoro. Y descubrirás que decir que no es decirte sí a ti mismo. Al fin y al cabo, eso ya sabías hacerlo ¿no?.

Imagen| Abrázate a ti mismo

En QAH| Aprender a decir un NO positivo y recuperar el poder personal

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