Reflexiones 


¿Decidimos sobre nuestro futuro profesional?

“Quien encuentra un oficio que ama no tendrá que trabajar nunca en su vida”. Confucio.        

De las tantas verdades dichas por el reconocido pensador chino, esta resulta difícil de creer cuando la realidad de hoy es que no trabajamos para vivir, sino al contrario: vivimos para trabajar. En nuestra sociedad actual, el trabajo ya no solamente es un medio para obtener dinero con el que vivir, me atrevería a decir que supone toda una forma de vida, un fin vital en sí mismo.

Cruce de caminos

Cruce de caminos

Es por ello que encontrar trabajo supone, hoy por hoy, un hecho primordial en nuestras vidas. Tanto es así, que los últimos años marcados por una profunda crisis y altísimas cifras de desempleo sitúan a las personas en un marco de inseguridad con lamentables  repercusiones en su bienestar. Diariamente podemos ver largas colas en las oficinas del paro, despidos incesantes, cierre de multitud de empresas, monotemática de los medios y de la conversación social o una continua “fuga de cerebros” de la llamada “generación perdida”.

El paro se ha convertido en  uno de los principales problemas para los españoles y más aún si cabe para los jóvenes, siendo España uno de los países de la UE con una mayor tasa de  paro juvenil (55,5%). Así pues, los estudiantes y futuros profesionales viven sometidos a una incertidumbre constante sobre lo que puede pasar en su día a día, llegándose a volver incapaces muchas veces de tomar decisiones  tan importantes como qué quieren estudiar, a qué se van a dedicar o qué van hacer con su vida…

Decisiones en las que todo y todos quieren influir, pues en la cabeza se agolpan tanto los consejos de la familia y amigos como la propia situación económica, la crisis y, por supuesto, las salidas laborales y el temor al paro. Cada vez es más difícil decidirse y al final nos damos cuenta de que le hemos dado prioridad a todo menos a nosotros mismos.

“No somos lo que somos sino somos lo que de nosotros se espera que seamos, estamos preparados para ser lo que el exterior espera que seamos” tal y como afirmó el doctor José Cueli García (1985). De niños hablábamos sin parar de lo que desearíamos ser cuando fuésemos mayores, sin embargo, conforme crecemos adoptamos las reglas provenientes de nuestro medio social, damos mucha importancia a lo que nos rodea y dejamos de ser individuos espontáneos y libres, dejamos de ser auténticos.

¿Y, entonces, dónde está la solución en este cruce de caminos?

Resulta difícil encontrarla. A veces, es necesario alejarse de todo y de todos, sentarnos frente a nosotros mismos y preguntarnos qué queremos ser y hasta  dónde queremos llegar. Elegir qué vamos a estudiar o en qué deseamos trabajar es una decisión trascendental en nuestra vida cuya respuesta únicamente podemos dar nosotros mismos.

 ¿Pero cómo sabremos que hemos tomado el camino correcto, que no hemos errado y que estamos ante el oficio ideal del que nos hablaba Confucio?

Me temo no poder contestar a tal cuestión. Quizás, eso es algo que no sabremos hasta que hayamos tomado la decisión y estemos o no desempeñando esa tarea por la que sentimos verdadera vocación, amor por lo que hacemos y cuidado por realizarlo de la forma más excelente.

Vía| Entorno al concepto de vocaciónOrientación vocacional

Más información| Vivir para trabajar

Imagen| Cruce de caminos

En QAH| Orientación profesional de carrera

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