Coaching y Desarrollo Personal 


Decídete

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Hay que tomar decisiones. Esta es, probablemente, una de las pocas cosas que sé en la vida. Y también seguramente, es una de las cosas más complicadas que existen. ¿Cómo se toman las decisiones? Quizás alguien guarde por ahí, como la piedra filosofal o la fórmula de la coca cola, la fórmula secreta para tomar decisiones: “mezclar algo de determinación, carácter y convencimiento, con una pizca de pros, otra de contras y una cucharilla de miedo“. Podría ser. Aunque sigo viéndolo igual de complicado. Las medidas justas de cada ingrediente no están suficientemente especificadas. ¿Una pizca de pros y otra de contras? ¿Una cucharilla de miedo? ¿Solo una? Complicado.

La dificultad de tomar decisiones viene, como siempre, de la mano de la incertidumbre, del miedo a no poder saber de antemano si estamos tomando la decisión correcta. Tengo una amiga que dice que la decisión que terminas tomando es siempre la correcta, pues es la que decidiste y esa es la única razón que la hace válida. Y ojalá fuera así. Y quizás mi amiga tiene algo de razón y al final las decisiones que tomamos son siempre las acertadas porque son las que creemos en ese momento. Pero hay malas decisiones. Hay decisiones equivocadas. Lo malo de estas decisiones – y de todas en general-  es que la única manera de saber que lo son, es tomarlas. Por eso tomar decisiones es importante. Porque podremos equivocarnos o no, seguir nuestro instinto o no, analizar los pros y los contras y luchar contra el inquisidor miedo a lo desconocido, pero la única manera de saber hoy que ayer hicimos lo correcto, es habiéndolo hecho. 

Hay una decisión siempre equivocada: la de no decidir. Dejar que las cosas simplemente pasen es la peor decisión de todas porque no es ninguna decisión. Igual que dejar que otros lo hagan por ti. Es siempre más fácil, es la postura cómoda, la de fácil asimilación, pero no es la correcta.

No sé si hay fórmulas secretas y desde luego si la hay no la conozco. No sé si hay que hacerle caso al miedo, fiarse de los instintos o analizar la situación con todo lujo de detalles. Ya he dicho que hay muy pocas cosas que sé en la vida. Pero de lo que estoy convencida es de que hay que hacer cosas, moverse, lanzarse al vacío o saltar sobre seguro, pero hay que hacer algo. Siempre.  

No me preguntéis por qué, pero  tengo la certeza de que casi nada es irremediable en la vida. Por eso cuando me encuentro ante una decisión difícil, termino pensando que decida lo que decida, salga mal o bien, nada es definitivo. Costará más o menos, pero siempre termino convenciéndome de que volveré a encontrar el camino. A fin de cuentas salirse del trazo y volver a encontrarlo, es solo síntoma de que seguimos caminando. 

 

Más información|  Poema “Roll the Dice”, Charles Bukowski

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