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¿De verdad necesito un plan de negocio o “business plan” para montar mi propia empresa?

Cualquier emprendedor sabe que a la hora de iniciar un negocio llega un momento en el que todas las ideas deben plasmarse en papel y concretarse en términos reales; en números, en previsiones y en resultados. Nuestra idea, nuestro plan para desarrollarla, nuestras fortalezas y debilidades, nuestras necesidades; en definitiva la hoja de ruta hasta el éxito. Lo que se conoce como plan de negocio o “business plan”.

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Un plan de negocio o “business plan” no debería ser, en realidad, más que una reflexión responsable y madura del creador de una opción de negocio sobre las posibilidades de sostenibilidad y crecimiento de dicha propuesta. De cualquier propuesta, desde un pequeño negocio de proximidad hasta el desarrollo de esa aplicación informática de los que todos hablan en Internet.

calculator-178127_640calculator-178127_640Un plan de negocio o “business plan” tiene dos usos principales: en primer lugar, identifica la oportunidad de negocio y fija las acciones a tomar en busca de esa oportunidad; y, en segundo, orienta sobre la cantidad de recursos propios y/o de terceros necesarios para emprender el proyecto, comprometiéndonos con los resultados económicos estimados del proyecto.

Los expertos recomiendan contar con un plan de negocio antes de iniciar cualquier aventura empresarial. Su elaboración es un ejercicio invaluable que nos permitirá analizar nuestra propuesta de negocio de manera detallada y sistemática, aunque conviene recordar que muchas empresas de éxito comenzaron a operar sin él.

Sin embargo, en las actuales circunstancias en las que Internet sigue marcando una velocidad vertiginosa en los cambios que se producen en todos los entornos y sectores profesionales, cada vez se intensifican más las voces que reclaman la ‘muerte’ del plan de negocio en la empresa. El entorno cambiante y el error común de convertirlo en un corsé inamovible han hecho que, cada vez más inversores y emprendedores lo repudien.

 

La capacidad de adaptarse a los cambios constantes es lo que marca la supervivencia de las empresas. El plan de negocio o “business plan “sólo debe servir como guía para saber dónde comenzamos y a dónde queremos ir. Todo lo demás, lo marcarán las circunstancias y nuestro éxito dependerá de nuestra capacidad de adaptación a un entorno en constante evolución.

 

Puede ser cierto que el plan de negocio o “business plan” como lo hemos conocido hasta ahora esté perdiendo cada vez más sentido, pero, ¿quiere esto decir que la alternativa es basar el negocio en la improvisación? El hecho de que las circunstancias de mercado obliguen a tomar decisiones que previamente no habían sido tenidas en cuenta no tiene porque implicar que no deba haber una planificación somera sobre objetivos, prioridades, etc.

 

Quizás la clave está en la agilidad y en la movilidad, en la necesidad de establecer hipótesis y no principios inquebrantables. Planificar sí; pero planificar ligero porque, con toda seguridad, las circunstancias del día a día nos obligarán a cambiar mucho de lo que en su día plasmamos sobre el papel.

 

¿Tú qué opinas?

por Juan Canut Guillén

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