Historia 


¿De qué se compone la maravilla en los libros de viaje medievales?

Los libros de viaje medievales son una importante herramienta para poder acercarnos a la mentalidad y las creencias de las poblaciones medievales y al mismo tiempo poder conocer la manera de concebir lo desconocido y lo lejano. El contraste entre Oriente y Occidente, y sus respectivas culturas, y el desconocimiento mutuo provoca que algunos elementos y tradiciones se impregnen de un halo maravilloso aun cuando pueden explicarse sin el mismo.

Cansaye. Viajes de Marco Polo. Folio 67v, manuscrito 2810, BNF

Cansaye. Viajes de Marco Polo. Folio 67v, manuscrito 2810, BNF

Antes de comenzar a explicar algunos ejemplos es necesario tener en cuenta que la autoría de los relatos variaba; podemos encontrar al viajero real, el que va escribiendo una especie de diario, y al “viajero de sofá” cuyo mejor ejemplo es El Libro de las Maravillas del Mundo de Juan de Mandevilla. Como es lógico estos últimos ejemplares contenían mucha más maravilla que los primeros pues no podían basarse en sus vivencias sino en fuentes e informaciones externas ¿Y cuáles son esas fuentes? Se destaca un honorable grupo de sabios formados por autores de la antigüedad clásica y enciclopedistas cristianos altomedievales al que se conoce como “Las Autoridades”. De entre ellos podemos destacar a Plinio el Viejo, Heródoto o Pseudo-Calístenes, cuya obra Vida y Hazañas de Alejandro Magno, más concretamente la Carta a Aristóteles, servirá para dar a conocer el exotismo de la India y así a aumentar el interés de los occidentales por ella. Ya en la Edad Media tenemos a autores como San Isidoro de Sevilla, en cuyas Etimologías recoge informaciones sobre Asia. A todo este grueso documental hay que añadir los textos de la tradición judeocristiana, que se sumarían a las fantasías orientales para crear elementos o lugares de dudosa existencia en el mundo real. Estas fuentes no se cuestionaban ni se ponían en duda, tal era su confianza en las “Autoridades” que en los diarios de los viajeros aparece confirmada la existencia de lugares, aun no habiendo podido visualizarlos, solo porque aparecen nombrados en estos textos, como es el caso del reino del Preste Juan.

Sacrificio al dios buey. Libro de las Maravillas del Mundo de Sacrificio al dios buey. Libro de las Maravillas de Juan de Mandevilla. Folio 185r, manuscrito 2810, BNF

Sacrificio al dios buey. Libro de las Maravillas del Mundo de Juan de Mandevilla. Folio 185r, manuscrito 2810, BNF

¿Qué elementos componen la mirabilia? Jacques le Goff, en su obra Lo maravilloso y lo cotidiano en el occidente medieval, apuntaba que «los mirabilia tienden a organizarse en una especie de universo al revés. Los principales temas son la abundancia de comida, la desnudez, la libertad sexual y el ocio» La maravilla es, pues, la conjunción de elementos ignotos desconocidos para los occidentales (tradiciones, folclore, costumbres), paisajes y seres vivos desconocidos en occidente, reinos míticos de exuberancia y riqueza y elementos procedentes de la tradición judeocristiana que aparecerán desperdigados por la amplia geografía recorrida por los viajeros. Hay que tener en cuenta que, si ya de por sí la maravilla atrae hacia sí todas la miradas, la descripción de la misma la hace mucho más atractiva pues se intenta exagerar su apariencia. Un buen ejemplo de esta imagen recargada la encontramos en la descripción de ciudades y edificios donde se albergaban las cortes de los khanes; de esto es buen ejemplo Marco Polo cuando describe la ciudad de Cansaye, la Venecia de Asia, contando que había más de mil puentes u Odorico de Pordenone, que se maravilla con la plata y el oro que conforman el palacio de Zana. Es destacable señalar que las descripciones sobre costumbres y tradiciones son realizadas desde el desconocimiento por lo que la descripción sobre la otredad está llena de elementos ambiguos, lo que no quiere decir que tenga un carácter negativo pues en ellas podemos ver el contraste entre ambas culturas. Interesantes son los fragmentos donde se habla sobre la adoración a dioses antropomorfos, mitad humano-mitad animal, ídolos dorados y los sacrificios de sangre a los mismos. Pero no todo el oro reluce en el mundo construido pues la Naturaleza es un escenario donde la maravilla vive y se desarrolla, ya sea con forma animal, vegetal, geológica e incluso híbrida. Es además el lugar donde habitan los monstruos, seres híbridos que pueblan los desiertos y las espesas junglas de la India. Por último, no queremos olvidar los reinos míticos como el Reino del Preste Juan o el País de las Tinieblas que siempre se ubican más allá de los límites donde acaban sus trayectos y los lugares marcados por la tradición bíblica como puede ser el Monte Ararat, con barco del Diluvio incluido.

Provincia de las Tinieblas. Libro de las Maravillas de Juan de Mandevilla. Folio 209v, manuscrito 2810, BNF

Provincia de las Tinieblas. Libro de las Maravillas de Juan de Mandevilla. Folio 209v, manuscrito 2810, BNF

Analizando todo lo anterior podemos entender por qué estos relatos tuvieron tanto éxito en la Europa de lossiglos XIV y XV. El imaginar paisajes de exuberancia verde, grandes banquetes con telas de seda, riquezas y oro y grandes reinos maravillosos a través de la lectura de estos relatos ayudaba al individuo medieval occidental a olvidarse por un momento de su monótona vida pues la maravilla intrínseca en ellos compensaría la trivialidad y la rutina de su día a día, de la misma manera que lo hacemos nosotros actualmente cuando leemos un libro, vemos una película o escuchamos música.

 

En colaboración con QAH| Las Hojas del Bosque

Vía| KAPPLER, C.: Monstruos y maravillas a fines de la Edad Media. Madrid, Akal, 2004; LE GOFF, J.: Lo maravilloso y lo cotidiano en el Occidente medieval. Barcelona, Gedisa, 2008; POPEANGA, E.: “Mito y realidad en los libros de viajes medievales” en Historias y ficciones. Coloquio sobre la literatura del siglo XV. Valencia, 1992. p. 73-81 |Más información: POPEANGA, E.: Viajeros medievales y sus relatos. Bucaresti, Cartea Universitara, 2005.

Imagen| Manuscrito 2810, ubicado en la Biblioteca Nacional de Francia.

En QAH| ¿Existió la Edad Media?

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