Cultura y Sociedad 


De punta a punta: Jándalos y chicucos

De punta a punta. De norte a sur, cruzando toda la Península. Primero a pie, durante semanas; después más rápido en ferrocarril. Una travesía que implicaba un cambio de vida hacia un futuro mejor. Durante el siglo XIX y XX, y debido a una fuerte crisis sufrida en el norte peninsular, éste fue el destino de muchos jándalos.

¿Quiénes eran los jándalos? El diccionario de la Real Academia Española recoge que el jándalo es todo aquel que emigra a Andalucía desde otras regiones y vuelve a su tierra con la pronunciación y los hábitos de los andaluces. Dicho término deriva de la aspiración de la A de Andalucía y lo portan cántabros y asturianos que se marcharon a Cádiz a buscarse un futuro mejor.

Chicucos regentando una bodega en El Puerto de Santa María

Chicucos regentando una bodega en El Puerto de Santa María

Con trece o catorce años los jóvenes montañeses llegaban a Cádiz, Jerez y El Puerto de Santa María con lo puesto, y dispuestos a trabajar y aprender el oficio en la tienda de un familiar o vecino, previo acuerdo entre éste y su padre. De esta forma no tenían solo una boca menos que alimentar sino que además aseguraban el porvenir de sus hijos. Aquellos niños fueron conocidos en tierras gaditanas como “chicucos”, término que les acompañaría el resto de sus vidas.

Los chicucos (conocidos como jándalos cuando con el paso del tiempo regresan a su tierra) se hicieron dueños de la mayoría de ultramarinos de la zona y en épocas difíciles, como en la posguerra, supieron fiar en las tiendas. Es más, aún a día de hoy, y a pesar de que desde los años sesenta no llega ningún chicuco a la provincia de Cádiz, los gaditanos siguen utilizando la expresión “voy al chicuco” para referirse a “hacer la compra”.

Muchos chicucos jamás volvieron al norte aunque sí lo hacen para pasar las vacaciones y mostrar a sus descendientes sus orígenes. Aunque viven en el sur, su corazón siempre está en tierras montañesas.

 

Vía| Jándalos: Arte y Sociedad entre Cantabria y Andalucía. Aramburu-Zabala, M.A. y Soldevilla, C.

Más información| El diario montañés. 

Imagen| Los chicucos

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