Derecho Internacional, Jurídico 


De los derechos de los pasajeros aéreos

Apostaría que un importante porcentaje de los lectores de QAH ha experimentado alguna vez las consecuencias de los retrasos en un vuelo, o incluso, y lo que es peor, la cancelación de un vuelo.

De todos ellos, ¿cuántos han solicitado la asistencia de la compañía, o han reclamado indemnización por ello? Seguramente a este respecto, el porcentaje es considerablemente menor, y seguramente, aún habiendo reclamado, probablemente no han exigido todas las garantías.

La verdad que el detalle y casuística que prevén las distintas normas que, a nivel comunitario, se encargan de regular y velar por la protección de los derechos de los pasajeros aéreos en estas situaciones es extensa, más aún si dentro de ellas incluimos las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).

Grosso modo, el Reglamento distingue tres grandes tipos de incidencias que el pasajero puede sufrir, y sobre las que las compañías aéreas deben responder en aras de la protección del pasajero, a saber:

  • Denegación de embarque, entendiéndose por tal aquellos casos en los que el pasajero se ve impedido a embarcar aún cumpliendo con las condiciones requeridas (de tiempo, documentación…)
  • Cancelación, es decir, la no realización de un vuelo programado, en el que se incluye por ejemplo el que el avión haya despegado, pero, cualquiera que sea la razón, se vea obligado a regresar al aeropuerto de origen y los pasajeros de dicho avión hayan sido transferidos a otros vuelos.
  • Retraso, naciendo obligaciones para el transportista aéreo a partir de la segunda hora.

Con objeto de proteger al pasajero ante dichos imprevistos, se plantean una serie de medidas a fin de ofrecerle la asistencia y atención necesaria. En términos generales, se puede decir que de un retraso, nace el derecho de asistencia al pasajero, y de una cancelación o una denegación de embarque, no sólo la asistencia, sino también el de compensación y de reembolso o facilitar un transporte alternativo. No se trata en cualquier caso de una regla matemática, sino que se han de cumplir una serie de circunstancias y condicionantes que habiliten el ejercicio de dichos derechos a los pasajeros.

Pero no todo termina en la literalidad de la norma. El TJUE siguiendo en la mayoría de las ocasiones una línea jurisprudencial claramente en pro de la defensa de los derechos de los pasajeros, ha venido a interpretar la norma instaurando  derechos, principalmente de compensación, adicionales. El problema radica en la falta de conocimiento del pasajero medio. A no ser que exista un especial interés por el asunto, la norma general es que pasan totalmente desapercibidas en los folletos informativos facilitados a los pasajeros.

A falta de información “oficial”, sirva la siguiente nota para dar a conocer las acciones compensatorias adicionales que a fecha de hoy tiene el pasajero:

  • Derecho a compensación en caso de gran retraso (asuntos acumulados C‑402/07 y C‑432/07 Sturgeon). En el marco del denominado “caso Sturgeon“, el Tribunal de Justicia Europeo manifestó en su sentencia que los vuelos retrasados pueden equipararse a los pasajeros de los vuelos cancelados a los efectos de la aplicación del derecho de compensación en relación con el vuelo que llega al destino final tres o más horas después de la hora de llegada inicialmente previsto, siempre y cuando dicho retraso no venga motivado por circunstancias extraordinarias.

Los efectos prácticos de dicha manifestación son de considerables magnitudes. Significa equiparar la cancelación de un vuelo, que en los últimos años se ha mantenido en torno a una tasa del 0,5% de los vuelos, con vuelos que lleguen al destino final con más de tres horas de retraso, lo que a efectos prácticos implica un incremento del 0,5% de las situaciones en las que las compañías deberán indemnizar.

  • Indemnización de daños morales (C-83/10 Sousa Rodríguez). Esta reciente sentencia ha reconocido incluido dentro del concepto de “compensación suplementaria” el derecho de indemnización de daños y perjuicios morales por incumplimiento del contrato de transporte aéreo (por ejemplo, en caso de cancelación del vuelo).

Aunque dichas sentencias han derivado en una importante controversia entre los distintos grupos de afectados (principalmente las compañías aéreas, aunque también algunos países, tales como Reino Unido), hasta que no haya una manifestación al contrario (encuentran pendientes de pronunciamiento sobre las cuestiones prejudiciales: C-629/10 (TUI Travel y otros) sobre la compatibilidad del caso Sturgeon con el Convenio de Montreal y la sentencia C-344/04 (IATA); C-413/11 (Germanwings GmbH), sobre la compatibilidad de la interpretación del caso Sturgeon con el principio de separación de poderes), los efectos que se derivan de la interpretación de dichas sentencias son legalmente oponibles frente a las compañías aéreas, que están en el deber no sólo de acatar, sino también de informar de dichos derechos a los pasajeros.

Vía| Aeropuerto de Sevilla

Imagen| Ryanair

En QAH| El éxito de RyanairBritish Airways e Iberia 

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