Política 


De la Meca al Daesh, una religión convertida en fanatismo

El pasado año quedará en la historia por uno de los años más cruentos en cuanto a conflictos cuyo supuesto origen se basa en la variable religiosa.

Grupos armados, completamente radicalizados han proliferado por todo el territorio mundial sembrando terror y muerte en aquellas zonas donde han conseguido asentarse.

En la actualidad, diez organizaciones terroristas encabezan esta lista de aquellos que bajo el supuesto nombre de Allah llevan a cabo las prácticas más brutales e inimaginables, la mayoría de ellos repartidos por África, Oriente Próximo y el sur de Asia:

  • Core al-Qaeda: Norte de Waziristán
  • Lashkar-e-Taiba: Afganistán
  • Talibanes: Territorios fronterizos entre Afganistán y Pakistán.
  • Jabaht-al-Nursa: Siria
  • Daesh (Estado Islámico): Iraq y Siria
  • Al-Qaida en la Península Arábiga: Yemen
  • Al-Shabaab: Somalia
  • Al-Qaida en Magreb Islámico: Mali, Argelia, Níger y Libia.
  • Ansar al-Sharía: Yemen, Egipto, Libia y Mali
  • Boko Haram: Nigeria

Sin duda, de todos ellos Daesh (Estado Islámico) ha resultado ser el más prolífero. Durante los últimos años, amplias zonas de Iraq y Siria han caído bajo su dominio y miles de militantes se han unido a sus filas. Sus avances militares y una campaña propagandística hasta ahora desconocida han sido determinantes para el afianzamiento de Daesh  en la región.

Pero ¿quiénes son realmente aquellos que se hacen llamar los soldados de Alá?

EL ORIGEN

Si bien los orígenes del Islam se remontan a épocas anteriores a la llegada de Muhammad, es a partir de la aparición del profeta cuando comienza a hablarse de un auténtico origen islámico. Durante estos primeros años sus teorías fueron rechazadas provocando incluso su exilio a Medina, aunque pronto miles de seguidores se unirían a Muhammad permitiendo la toma de la Meca en el año 630 con un ejército de más de 10 mil hombres.

Tras su muerte, sus fieles se dividieron en facciones bien diferenciadas entre las que destacan dos principalmente: chiíes y suníes. Los primeros, asumieron al yerno de Muhammad como nuevo líder, Abu l-Hasan Ali Ibn Abi Tálib (Alí), mientras que los segundos apoyaron a Abu-Bakr, suegro del profeta. Años de combates entre ambas fracciones prosiguieron llegando hasta nuestros días.

La batalla de Kerbala en el año 61 de la Hériga (684 d.C), supuso un punto de inflexión del mundo suní sobre el chií. Husein, hijo de Alí y Fátima y por lo tanto nieto del profeta, y sus seguidores, marcharon en dirección a Kufa (actual Iraq) para hacer frente a Iazid, quién se había colocado en la cúspide del islamismo como Califa Omeya tras la muerte de su padre Muawiya I.

Tras varios días acorralados en el desierto, Husein y sus defensores fueron masacrados por las tropas de Iazid convirtiéndose en una de las mayores victorias del movimiento sunní sobre adversarios religiosos.

En la actualidad, los chiíes se establecen como mayoría religiosa en países como Irán, Iraq o Líbano, mientras que los suníes dominan en Arabia Saudí, Siria, oeste de África o el este de Asia siendo muy superiores numéricamente a los defensores del chiísmo.

El mal denominado Estado Islámico queda englobado dentro de la rama suní, de ahí su impetuosa actitud para hacerse con el control en zonas de mayoría chií como Iraq, o en aquellas que aun siendo mayoría religiosa no ostenta el poder político: Siria. En este país ya controlan amplias zonas del este de su geografía siendo la ciudad de Raqqa su mayor bastión. Aunque despoblada, esta parte del país ofrece la facilidad de movimiento que aporta ser frontera con Iraq donde controlan ciudades como Ramadi, Tikrit o Faluja a tan solo 69 kilómetros de Bagdag.

Sus ideologías radicales desgarradas de toda influencia islámica aboga por mutilaciones, extorsiones y asesinatos preceptos muy distintos a los desarrollados en el Corán.

La idea de la restructuración de un califato bajo la Sharía o ley islámica, ya sirvieron de base ideológica años hace décadas para otra serie de grupos radicalizados como la Jihad Islámica encabezada por Abdel Salam Faraj y en la cual se encontraba inserto Ayman al-Zawahiri, posterior ideólogo de los atentados del 11S.

Territorio

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con la toma de la ciudad de Palmira el pasado mes de mayo, el grupo yihadista pasó a controlar el 50% del país sirio, lo que comprende una extensión de unos 95 mil kilómetros. Sumando las zonas que se encuentran bajo su control en Iraq, el grupo terrorista podría controlar una extensión aproximada de 200 mil kilómetros cuadrados, cuatro veces la extensión de España. Y estos cálculos podían aumentar en las próximas horas ya que desde el inicio de la jornada de hoy milicianos de ISIS luchan por conquistar el territorio perdido en las ciudades de Kobane y Hasaka.

Población

A principios de año, el total de población bajo el dominio del extremismo islámico ascendía a 8 millones, aproximadamente la población de Suiza, una cifra que ha aumentado tras las últimas conquistas del grupo.  Con este índice poblacional, el califato deseado por Daesh estaría dentro de las 100 regiones más pobladas del mundo. Aunque la ola de refugiados que huyen del yugo de la bandera negra es ingente, otra enorme parte de las personas que habitan en los territorios controlados no tienen la oportunidad ni la capacidad de huir, quedando así sometidas al terror de sus leyes y prácticas.

Organización política

Esquem a político

Distribución política de Daesh

Daesh se define a sí mismo como un califato en cuya cúspide se posiciona Abu Bakr Al Baghdadi. Tras él, se encuentran cuatro consejos: de la sharía, shura, militar y se seguridad. Legislativamente el poder reside en la sharía (ley islámica) de cuyo cumplimiento se encargan las cortes designadas junto con fuerzas policiales locales para garantizar el férreo control de la población.

ECONOMÍA

Económicamente, se calcula que el Estado Islámico ingresa alrededor de 1 millón de dólares diarios por la comercialización del petróleo obtenido en zonas bajo su dominio como las refinerías establecidas entre Kharta y el paso fronterizo de Abu Kamal.

A los beneficios obtenidos por el comercio de crudo hay que sumar aquellos derivados de los impuestos establecidos en zonas bajo su poder, secuestros, saqueo de reservas monetarias en bancos provinciales o el contrabando de armas. Según la edición israelí de la revista Forbes todo ello aporta a la organización terrorista un total de 2.000 millones de dólares anuales convirtiéndose en el grupo criminal con mayor capacidad económica mundial.

PROPAGANDA

Sin duda, lo más revolucionario y novedoso del EI es su capacidad para el uso de la propaganda. Presente en todas la redes sociales y soportes de internet, expanden su mensaje a escala mundial consiguiendo conectar de manera directa con sus seguidores.

Todos hemos sido testigos de ejecuciones en directo como la de los periodista James Foley o Stephen Sotloff. Asesinatos atroces cuya escenografía se había estudiado con anterioridad meticulosamente. Utilizando el atractivo del desierto, un encapuchado hace al propio secuestrado culpar a su país de origen de su muerte mientras viste un mono naranja emulando a los utilizados en la base americana de Guantánamo.

Propagados en sus propios foros y canales de internet, el vídeo consigue colarse en todas las televisiones a nivel mundial.  La impunidad con la que actúan estos verdugos queda de manifiesto ante todos sus simpatizantes.

En solo un año, el Estado Islámico ha producido más de 9.400 civiles muertos y 1,8 millones de desplazados. Sin duda, estos últimos años quedarán reflejados en los libros de historia como los años del “Califato del terror”.

 

 

Vía| Balasdesilencio

Más información| IEEE,

Imagen| Bandera Daesh,  Distribución política

RELACIONADOS