Cultura y Sociedad, Patrimonio 


De Hispania a Roma: la explotación minera del “lapis specularis”

Lámina de "lapis specularis" hallada en las excavaciones de Segobriga.

Lámina de “lapis specularis” hallada en las excavaciones de Segobriga.

El lapis specularis es una variedad mineralógica del yeso, de composición cristalina, aspecto transparente y estructura laminar, que respondió a las exigencias derivadas de la nueva arquitectura imperial utilizándose para cubrir vanos por ser translúcido, aislante térmico y resistir a las inclemencias del tiempo. En los vanos se aplicó insertando placas de este material en bastiones  de madera o cerámica; además, se utilizó en forma de virutas para embellecer el pavimento (en el Circo Máximo, por ejemplo, para que reflejara los rayos del sol), en los invernaderos (por sus condiciones térmicas) y para la realización de estucos (los restos sobrantes del procesamiento). Desde su extracción hasta su utilización en los edificios, este mineral experimentó un largo periplo.

Localizado en Chipre, la Capadocia, Sicilia o África, Plinio el Viejo (Naturalis Historia, XXXVI, 160) señala que el de la Hispania Citerior, en concreto en un área de “cien mil pasos alrededor de la ciudad de Segóbriga, era el de mejor calidad. Este área de explotación poseía un radio aproximado de 148 km, dentro de los cuales la investigación arqueológica ha evidenciado diferentes complejos mineros (asociados a núcleos poblacionales vinculados a la explotación del mineral y relacionados con la ciudad de Segóbriga o núcleos menores, como Valeria). Dichos complejos podían encontrarse a cielo abierto, aunque en la mayoría de los casos las explotaciones se realizaron en el subsuelo. Para la explotación subterránea se realizaron numerosas rampas, además de excavar pozos verticales, a una distancia media de 30 metros, que comunicaban las galerías, salas y diferentes niveles de explotación con la superficie (permitiendo la ventilación, iluminación y evacuación del material hasta el exterior). A su vez, las rampas permitían el acceso de animales para la carga de material y la creación de diferentes niveles de explotación en la mina.

Interior de la mina de "lapis specularis" de La Mora Encantada (Torrejoncillo del Rey, Cuenca).

Interior de la mina de “lapis specularis” de La Mora Encantada (Torrejoncillo del Rey, Cuenca).

La morfología laberíntica de cada complejo responde a que la explotación seguía la dirección del mineral, alcanzando una profundidad máxima de unos 40 metros. Los propios escombros generados con la extracción de los bloques se amontonaban en el interior, en zonas ya explotadas. Para iluminar las galerías se utilizaron antorchas, teas encendidas y lucernae. En el interior de los minados el material se separaba de la roca y se cortaba en trozos menores para transportarlo a la superficie, donde se encontraban los centros de procesamiento. Allí el mineral era cortado en módulos de diferentes medidas, siguiendo formas rectangulares, cuadrangulares, etc., introduciéndose después en cajas de madera o sacos de esparto sellados con plomo para su exportación al resto del Imperio.

Diseño de una insula de Ostia Antica donde se pueden apreciar las ventanas cerradas con bastiones (en blanco) que dejarían diferentes huecos donde se insertarían placas de "lapis specularis" o vidrio (espacios en negro).

Diseño de una insula de Ostia Antica donde se pueden apreciar las ventanas cerradas con bastiones (en blanco) que dejarían diferentes huecos donde se insertarían placas de “lapis specularis” o vidrio (espacios en negro).

Desde estos complejos el material era transportado al puerto de Carthago Nova a través de calzadas, en carretas tiradas por bueyes. Una vez allí era exportado por mar a diferentes puertos del Mediterráneo, destacando los de Ostia Antica y Puteoli, desde donde era redistribuido hasta que llegara a su destino, donde realmente finalizaría su procesamiento: a pie de obra los módulos serían cortados en láminas más finas, con cinceles, aplicándose así a la arquitectura. En ciudades como Pompeya y Herculano se han encontrado restos de este material utilizado en vanos. El lapis specularis experimentó su máximo apogeo durante los .siglos I y II, siendo desplazado por la generalización del vidrio a partir del siglo III.

 

 

 

Vía| BERNÁRDEZ, M.J., GUISADO, J.C., 2010. “La ingeniería romana minera del lapis specularis en Hispania”. Las técnicas y las construcciones en la ingeniería romana, Actas del V Congreso de las Obras Públicas Romanas, Córdoba. p. 405-428. || VIPARD, P., 2009. “L’usage du verre à vitre dans l’architecture romaine du Haut Empire”. Verre et fenêtre de l’Antiquité au XVIIIe siècle, Actes du premier colloque international de l’association Verre et Histoire, Paris- La Défense/ Versailles. p. 3-10.

Más información| Proyecto “Cien mil pasos alrededor de Segobriga”

Imagen| Cervantes virtual, Cuevas Turísticas, Istituto e Museo di Storia della Scienza, Google 

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