Historia 


De Gelves a Toledo: la datación del Lazarillo de Tormes

“Yo por bien tengo que cosas tan señaladas y por ventura nunca oídas ni vistas vengan a noticia de muchos y no se entierren en la sepultura del olvido, pues podría ser que alguno que las lea halle algo que le agrade, y a los que no ahondaren tanto los deleite.” Inicia Lázaro de Tormes con estas palabras una larga epístola, dirigida a “Vuestra Merced”, en la que narra su vida, sus experiencias y peripecias. Era la primera vez que en la España Imperial, de los grandes logros y conquistas, la del Renacimiento, un personaje como Lázaro, hijo del molinero Tomé González y su esposa, Antona Pérez, natural de Tejares (Salamanca) contaba su historia, salida de la pluma de un escritor que hasta hoy nos es desconocido.

Portada de la edición del Lazarillo de Tormes de 1554.

Portada de la edición del Lazarillo de Tormes de 1554.

De 1554 datan las ediciones más antiguas de La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades, repartidas entre las ciudades de Burgos, Amberes y Alcalá de Henares. Por su naturaleza y carácter, son muchos los aspectos que se tejen alrededor de esta obra, una de las más representativas no sólo de la Literatura Española, sino de la Literatura Universal, pues iniciaría con éxito la tradición de la Novela Picaresca. La obra, construida a manera de carta, narra la vida de Lázaro de Tormes, nacido en la ribera del famoso río que pasa por Salamanca. Ubicado en lo más bajo de la escala social de la España de entonces, Lázaro desde muy temprana edad debe buscar la manera de sobrevivir. Pasa entonces de mano en mano por distintos amos, sirviéndoles y sobreviviéndoles, hasta que finalmente logra conseguir cierta estabilidad cuando es adulto, con un oficio de pregonero en Toledo y casándose con la criada de su “último protector”, el arcipreste de San Salvador. Pero es Lázaro mismo quién nos cuenta su andadura por el mundo, su aprendizaje y sus experiencias. O más bien, se las cuenta a su receptor (pues recordemos, la obra es una carta), de quién no sabemos nada pues Lázaro se dirige únicamente a él como “Vuestra merced”.

"El Lazarillo de Tormes", pintura de Luis Santamaría Pizarro.

“El Lazarillo de Tormes”, pintura de Luis Santamaría Pizarro.

Una de las cuestiones de interés que con más fuerza se ciernen sobre la obra es su datación. Aunque las primeras ediciones que se conservan vieron la luz en 1554, es probable que la obra haya sido escrita con mucha anterioridad a esta fecha. Lázaro da a conocer dos eventos históricos que marcan el inicio y el fin de su narración: A los ocho años su padre muere en la Batalla de Los Gelves y cuando finaliza su carta, lo hace “el mismo año que nuestro victorioso Emperador en esta insigne ciudad de Toledo entró y tuvo en ella Cortes, y se hicieron grandes regocijos”. De esta forma la vida de Lázaro está atravesada por dos hechos de importancia: Inicia su narración con la muerte de su padre en Gelves y la termina cuando Carlos I de España celebra Cortes en Toledo. El problema de la fecha de redacción de la obra sería fácil de resolver si no hubiese más de un Gelves ni más de unas Cortes de Toledo durante el reinado de Carlos. Pero no es así. En Gelves durante la primera mitad del siglo XVI hubo dos jornadas: La primera en 1510, la segunda en 1520. Asimismo, Carlos I celebró dos veces Cortes en Toledo: las primeras en 1525 y las segundas en 1538. Los investigadores construyen dos hipótesis: la primera es que Lázaro se refiere a los Gelves de 1510 y las cortes de 1525; mientras que la segunda opta por la opción de los Gelves de 1520 y las cortes de 1538.

Retrato de Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico

Retrato de Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico

La primera Batalla de Los Gelves, ocurrida en 1510, nació como iniciativa del regente Fernando el Católico, quien gobernaba en nombre de su hija Juana, con el objetivo de extender y asegurar el dominio castellano-aragonés en el norte de África, ganando plazas estratégicas. Sin embargo, las tropas españolas fueron derrotadas muriendo en la misma batalla quién comandaba las milicias cristianas, García Álvarez de Toledo. Este episodio, retenido en la memoria popular con el nombre de Desastre de Gelves, apenas se compara con el ocurrido diez años después, cuando al mando de Hugo de Moncada los españoles pudieron finalmente hacerse con la plaza. Basado en las anteriores apreciaciones, muchos investigadores se han decantado por la primera hipótesis, indicando que la Batalla de Gelves a la que se refiere Lázaro sería la de 1510. Hecho que vendría a ser confirmado por las Cortes de Toledo de 1525, que según Lázaro serían celebradas por un “victorioso Emperador”, que no podría ser otro que el Carlos I que acaba de vencer y a apresar a Francisco I de Francia en la Batalla de Pavía; pues según algunos autores de ningún modo un “victorioso Emperador” podría celebrar unas Cortes en Toledo en 1538, momento en que la situación en algunas regiones de Castilla era delicada (debido a la hambruna), sumado al hecho de la reciente muerte de la emperatriz Isabel de Portugal.

No obstante, quienes defienden la segunda hipótesis argumentan que a lo largo de la obra del Lazarillo de Tormes indirectamente se mencionan algunas leyes contra vagabundos y mendigos que solo fueron dictadas y aplicadas a partir de la década de 1540. Por esta razón, algunos investigadores sostienen que Lázaro solo puede referirse tanto a la Batalla de Gelves de 1520 como a las Cortes de Toledo de 1538. En todo caso, sean cuales sean los eventos a los cuales se refiere el protagonista de la obra, ocurren durante el reinado de Carlos I de España y reflejan algunas problemáticas de la España de la primera mitad del siglo XVI. Pero el autor anónimo no solo refleja inquietudes socioeconómicas, relacionadas con las peripecias que debe hacer Lázaro para alimentarse y sobrevivir, sino también denota inquietudes religiosas: la caridad, la castidad, la generosidad y la avaricia son elementos puestos en tela de juicio, en un contexto en el que las instituciones religiosas y su funcionamiento comienzan a ser evaluadas. Y aunque no se puede datar con exactitud la fecha de composición de la obra, lo que sí se puede afirmar es que constituye una proeza literaria y su lugar dentro del canon de la Literatura tanto Española como Universal es indiscutible.

Vía| Asensio, Manuel. “La intención religiosa del Lazarillo de Tormes y Juan de Valdés” en: Hispanic Review, vol. 27, No. 1 (1959) pp. 78 – 102.

Guillén, Claudio. “La disposición temporal del Lazarillo de Tormes” en: Hispanic Review, vol. 25, (1957), pp. 264 – 279.

Rico, Francisco. Problemas del Lazarillo. Madrid: Cátedra, 1987.

Imágenes| Portada Lazarillo; Pintura Lazarillo; Carlos I

En QAH| ¿Dónde nació Cervantes?

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