Historia 


De ganadero a Faraón y Dios

Desde el gran éxito que supuso Gonzalo Guerrero, el conquistador español que llegó a ser líder de la resistencia Maya de mi último artículo, he pensado en escribir sobre personas que cambiaron su destino de forma sorprendente.

Esta vez os traigo a nada menos que a Ptolomeo I, aunque comenzaremos con solo Ptolomeo. Es mi personaje favorito de la historia mundial, no me importaría intercambiarme con él.

Era hijo de una familia de la baja nobleza ganadera del norte de Macedonia, hijo de Lagos, aunque, como solía ser habitual en la época, se sospechaba que era otro hijo ilegítimo de Filipo II de Macedonia, padre de Alejandro Magno.

Aun de niño, fue enviado a Pella, la capital, a asistir a la academia militar como escudero.

Según diversas teorías, fue entonces cuando conoció al príncipe Alejandro, y comenzó lo que acabaría siendo una buena amistad.

El nombre de Ptolomeo aparece en las campañas de Alejandro por primera vez durante la derrota de Memnon, el general mercenario griego al servicio de Persia, en Halicarnaso. Supuestamente, Alejandro dejó a Ptolomeo con una fuerza de 3.000 hombres para subyugar la ciudad mientras él mismo trasladaba el grueso del ejército a Gordium.

Elliot Cowan interpretando a Ptolomeo en la película Alexander de 2004

Elliot Cowan interpretando a Ptolomeo en la película Alexander de 2004

Acompañó a Alejandro al oasis de Siwa, donde el rey se proclamó hijo de Zeus.

Más tarde, Ptolomeo aparece en las crónicas de las batallas de Issos y Gaugamela. En Issos sirvió en el flanco izquierdo, bajo el mando de Parmenio. Es entonces, cuando los macedonios descubrieron que el rey persa Darío III había sido asesinado, y se identificó a su asesino, Bessus, cuando Alejandro envió a Ptolomeo a darle captura. Y fue precisamente Ptolomeo quien lo llevó a Alejandro, desnudo, encadenado, y con un collar de perro al cuello.

No se separará del gran rey macedonio en ningún momento, e incluso, tras una batalla en India, al alcanzarle una flecha envenenada, el mismo Alejandro se preocupó de proporcionarle médicos y hierbas medicinales. 

Tras la conspiración militar de India, durante la cual Ptolomeo estaba herido en cama, Alejandro le nombró uno de sus 7 guardaespaldas, un puesto muy privilegiado de gran confianza.

Cuando Alejandro murió sin haber designado un claro sucesor, Ptolomeo abogó por la división del Imperio en Satrapías, a la espera de un liderazgo fuerte. Sabiendo que todos repudiaban el clima y el pueblo egipcio, con una maestría ejemplar, consiguió que le ofrecieran esa “provincia” para gobernarla en nombre de Macedonia.

Pero esto no duró mucho, al poco, todos los sátrapas que habían conseguido una parte del vasto Imperio quisieron adueñarse del resto, provocando décadas de guerras entre ellos.

Ptolomeo supo quedarse quieto, sin ser demasiado ambicioso. Mientras el resto de herederos de Alejandro luchaban por quedarse con la totalidad del Imperio, Ptolomeo bloqueaba la frontera del Sinaí y aguantaba sin ninguna aventura peligrosa.

Con Alejandría como su capital, introdujo fuertes reformas en Egipto, y adoptó todas sus costumbres, nombrándose Faraón, y siendo venerado como un Dios.

Busto de Ptolomeo tallado siguiendo las tradicionales artes egipcias

Busto de Ptolomeo tallado siguiendo las tradicionales artes egipcias

Cuando vio más que agotados a sus contrincantes, tras una guerra de 30 años, tomó poco a poco territorios colindantes como Palestina y Chipre, en los que se asentaría su influencia durante más de dos siglos.

Murió pasados sus noventa años, dejando un país próspero en economía, cultura y ciencia, con Alejandría como referente del conocimiento, habiendo construido la Biblioteca de Alejandría y su Faro, monumentos que sobrevivieron al recuerdo. Fundó una dinastía, la Ptolemaica, que gobernaría Egipto y otros territorios de Oriente hasta la llegada de los romanos a mediados del siglo I antes de Cristo, con Cleopatra VII, esposa de César, y el hijo de ambos, Cesarión, como sus últimos reyes.

Oriente a la muerte de Ptolomeo I

Oriente a la muerte de Ptolomeo I

Y un saludo desde el casco viejo de Nápoles, ¡desde donde estoy investigando mi próximo artículo!

Nota: Hay que destacar en todo esto, que Ptolomeo fue por sí mismo un gran historiador, así que las crónicas de su vida, podrían verse exageradas… como bien sabemos, la historia es siempre de los vencedores… y Ptolomeo, sin lugar a dudas, fue uno de los mayores vencedores de todos los tiempos.

 

Vía: Fox, Robin Lane:El Mundo Clásico (Tercera Parte: Los mundos helenísticos), Barcelona, 2007, ISBN 978-84-8432-898-8; Christian A. Caroli (2007) Ptolemaios I. Soter – Herrscher zweier Kulturen, Konstanz; Levi, Peter:Grecia, cuna de Occidente, Ediciones Folio, ISBN 84-226-2616-0; Padró, Josep(1999) Historia del Egipto faraónico (Capítulo 23: La dominación macedónica y el Período Ptolemaico), Madrid, ISBN 84-206-8190-3

Imagen| Elliot Cowan; Busto Ptolomeo; Mapa Oriente

En QAH| De conquistador español a líder de la resistencia maya

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