Historia 


De Canaán a Fenicia

El territorio que actualmente conocemos con el nombre griego de Fenicia era, en la Edad del Bronce, un vasto territorio que sus propios habitantes denominaban Canaán. Éste habría ocupado todo el territorio costero de Siria-Palestina, extendiéndose desde el golfo de Alejandreta (la actual Iskenderun, en Turquía) hasta la frontera egipcia. Sin embargo desde el siglo XII a. C., y debido a diversas migraciones de pueblos que se asentaron en diferentes puntos de Canaán, tan sólo se mantuvo como zona independiente un territorio mucho más reducido: la franja costera central. Las montañas fueron desde siempre la frontera natural que separó dicha franja costera de las zonas interiores, propiciando la formación de pequeños valles que se iban abriendo camino entre los promontorios y el curso de los ríos que discurren descendiendo de los montes. Este hecho fue el que propició la fragmentación interna a la que la zona se vio sometida desde el principio de su historia, fomentándose la formación de ciudades-estado independientes entre sí, ciudades que, pese a su cercanía geográfica, nunca formaron parte de un mismo estado.

Fenicia

Principales ciudades fenicias

Durante el III milenio a. C. las ciudades de Biblos, Tiro y Meggido ya dieron muestras de su carácter mercantil, pues ya mantenían relaciones comerciales tanto con Mesopotamia como con Egipto, y a finales del siglo XV a. C., las ciudades cananeas jugaban ya un importante papel en el comercio regional, pues servían de puente entre diferentes áreas geográficas debido a su posición privilegiada entre Anatolia y Chipre, Siria o Egipto, lo cual dio como resultado una producción de mercancías de lujo destinadas al consumo real egipcio, una producción de bienes destinados al pago de tributos o para ser intercambiados por materias primas (productos como telas, tintes o vestidos serían intercambiados por oro egipcio, cobre o especias) y, por último, un necesario desarrollo del arte de la navegación y de los barcos, destinado todo esto a transportar grandes cantidades de productos.

Hacia el año 1200 a. C., el territorio cananeo se vio drásticamente reducido debido a las invasiones de los israelitas, que ocuparon las zonas montañosas del sur; los filisteos, que se establecieron en la costa palestina; y los arameos, que se asentaron al norte de Canaán. De esta forma el territorio cananeo pasó de ocupar unos 500 km de extensión norte-sur, a tan sólo 200. Esta reducción del terreno tuvo especial importancia para el posterior desarrollo marítimo fenicio puesto que, reducidos a un pequeño territorio costero delimitado al oeste por el Mediterráneo y al este por los montes del Líbano, vieron que la aventura marítima era la única vía posible de expansión natural. Así, desde muy temprano, los habitantes de Fenicia (la llamaremos así de ahora en adelante, dejando el término de Canaán únicamente para el período anterior al siglo XII a.C.) se vieron obligados a abrirse al mar: la geografía de su territorio les había brindado siempre un escenario idóneo para la fundación de sus ciudades en la costa, donde se situaban las principales.

Nave fenicia

Nave fenicia

En el siglo XII a. C. se produjo un colapso en el sistema regional: la arqueología nos da muestras de que durante ese siglo hubo niveles de destrucción en diversas ciudades de Oriente Próximo, algo que tradicionalmente se ha venido achacando a la llegada de los Pueblos del Mar, así como a diferentes catástrofes naturales y a una más que posible destrucción interna. Así, tras la destrucción y abandono de las ciudades por sus habitantes, se nos presenta otra fase en la que éstos regresaron para refundar sus propias urbes conformando ya lo que hoy conocemos como Fenicia.

Pese a todo, las ciudades fenicias lograron recuperarse de la crisis y en muy poco tiempo reanudaron sus actividades comerciales, siendo este el caso de Biblos y Sidón, principales protagonistas de la Fenicia del Hierro Antiguo. Una de estas ciudades, Sidón, sería la refundadora de la ciudad de Tiro. Justino, entre otros autores clásicos, nos habla de una fundación de la ciudad por parte de los sidonios “un año antes del desastre de Troya”, lo cual nos da como resultado la fecha de 1185 a. C. Por otro lado, Tiro no aparece mencionada en documentos oficiales hasta la llegada al trono de Hiram I, en el 969 a. C., rey con el que pasó a ocupar una posición hegemónica, puesto que hasta entonces había permanecido en un segundo plano, detrás de las ciudades de Biblos y Sidón. Hiram I aprovechó la situación geopolítica que lo rodeaba para conseguir hacer de Tiro una verdadera potencia naval, la primera potencia de Asia. Cuando éste llegó al poder, Egipto no había salido del declive político en el que entró en el siglo XII a. C., se había formado el estado de Israel, y Asiria todavía no se había convertido en la amenaza que después fue. Así, libre de dependencias exteriores y aprovechando su independencia, Tiro se dedicó a beneficiarse a sí misma. De esta forma entablaron estrechas relaciones con el estado de Israel, firmando un tratado comercial suscrito por Hiram I y Salomón, tratado que incluía la formación de una empresa naval conjunta encargada de buscar el mercado de Oriente, hacia el famoso país de Ophir, rico en materiales lujosos (plata, marfil y piedras preciosas).

Tal era el poder que Tiro llegó a tener que su rey Itobaal (887-856 a. C.) pasó a llevar el título de Rey de Tiro y Sidón, formándose así un solo estado que englobaba las dos ciudades. Tiro se encargó de establecer su comercio sobre todo en dos frentes: por un lado siguió manteniendo relaciones con Israel, y por otro se abrió camino hacia Siria y Cilicia. Sin embargo esto acabó chocando con el avance asirio durante la segunda mitad del siglo IX a. C., que se dirigió hacia Siria, por lo que Tiro no tuvo más remedio que cambiar de ruta, abriéndose camino por el Mediterráneo y fundando la ciudad de Kition, en Chipre, hacia el 820 a. C.

Expansión del imperio asirio

Expansión del imperio asirio

La expansión asiria por la zona del Próximo Oriente fue imparable a partir de este momento, aunque el poderío de Tiro se mantuvo intacto hasta el siglo VI a. C. Fenicia se limitó a pagar tributos a los monarcas asirios hasta el siglo VIII a.C., momento en que Asiria empezó a ejercer una presión político-militar en la zona, que terminó con la anexión de una parte de la costa y la consiguiente formación de una provincia asiria en un territorio fenicio. No obstante, Tiro no formó parte de esta provincia, sino que continuó manteniendo su independencia: Asiria no estaba en condiciones de reemplazarla en el comercio marítimo, y tampoco podía prescindir de una ciudad que le proporcionaba cuantiosos tributos.

Sin embargo, la política antiasiria del rey tirio Luli (729-694 a. C.) provocó que, en el año 701 a. C. y tras un asedio a la ciudad que duró cinco años, Asiria hiciera desaparecer el estado de Tiro-Sidón, haciendo de esta última una provincia. De esta forma Tiro quedó aislada frente al imperio asirio, que siguió respetando su independencia hasta el 640 a. C., año en que también ella pasó a formar parte de una provincia.

Vía| AUBET, M. E. (1997) Tiro y las colonias fenicias de occidente. Edición ampliada y puesta al día, Barcelona; FRANKENSTEIN, S (1997) Arqueología del colonialismo. El impacto fenicio y griego en el sur de la Península Ibérica y el suroeste de Alemania, Barcelona; HARDEN,  D. (1967) Los fenicios, Barcelona; LIVERANI, M. (1995) El Antiguo Oriente. Historia, sociedad y economía, Barcelona

Imágenes| Mapa de las principales ciudades fenicias, Nave fenicia (relieve procedente de Sidón), Mapa de la expansión del imperio asirio

En QAH| Expansión fenicia a Occidente: causas

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