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¿Darle vueltas a las cosas hasta tener una nueva idea?

Hay gente que no soporta andar dándole vueltas a las cosas y otros que no son capaces de dejar de lado algo que secuestra su mente y les persigue obsesivamente las 24 horas del día. Los primeros, por ejemplo, podrían ser aquellos que tratan de blindar su valentía para conservar la calma las horas previas a una larga y peligrosa travesía y, entre los segundos, podría haber un matemático paseando distraído por su cocina con la mente cargada de fórmulas y ecuaciones. En ciertas ocasiones es mejor no pensar y en otras no hay más remedio que exprimirse a fondo las entendederas.

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Una de las cosas más difíciles en la vida es adquirir la habilidad de saber en qué momento hemos pensado lo suficiente sobre algo importante, y hay que parar inmediatamente, o al revés, cuando tenemos entre manos un asunto que requiere repensar con calma lo pensado. Otras veces somos muy maniáticos y enloquecemos con cosas sin importancia o que no tienen remedio. Existe un proverbio chino que dice que si algo tiene solución “¿por qué preocuparse?”, y si no lo tiene, igualmente: ¿por qué te preocupas?

bubble-19329_640A menudo, para salir de un bloqueo mental es tan fácil como parar y continuar al día siguiente. Se puede pensar de manera consciente o encontrar soluciones mágicas de forma inconsciente: dormir es muchas veces el remedio más cercano y eficaz ante una sequía de ideas. Es muy frecuente abrir los ojos a la mañana siguiente con la solución a algo que se resistía la tarde anterior.

La fuerza de voluntad y el esfuerzo incansable son fantásticos para terminar rápidamente la próxima mudanza, pero pueden ser completamente inútiles si nuestros pensamiento nos llevan una y otra vez ‘por las mismas calles’. A los anglosajones les gusta decir que para innovar hay que pensar out of the box (fuera de la caja). La imagen es ingeniosa y no requiere mayor explicación, pero no resulta nada fácil porque la “caja” es precisamente nuestra propia cabeza, la organización a la que pertenecemos o la cultura de nuestro país. Podría ser parecido a burlarse de una hormiga por su espíritu gregario.

Desde un punto fijo, estático, resulta totalmente imposible ser innovador por mucho tiempo. Los cambios geográficos y el contacto con nuevos objetos, gente y situaciones distintas son las que permiten adquirir nuevas perspectivas. A veces se roban las buenas ideas de otros, se aplican o adaptan soluciones a obras nuevas o algún factor externo e inesperado enciende la luz de lo no pensado. ¡Eureka!

 

¿Y tú? ¿Qué opinas?

Por Miguel Olalquiaga

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