Patrimonio 


Daniëlle van Zadelhoff: retratos del subconsciente

Daniëlle van Zadelhoff es una de esas artistas que no pueden dejarte indiferente. Nació en Amsterdam en 1963 rodeada de los libros de Historia del Arte que su padre tenía en casa ya que era un gran amante de la pintura y de la escultura a las que convirtió en su profesión. Si de todas aquellas lecturas algo le dejó marcada fue, claramente, la producción artística de los pintores flamencos que además tenía la posibilidad de admirar en directo en su ciudad natal. Y aunque haber seguido el camino de todos los artistas que admiraba parece lo más lógico, prefirió primero probar con la restauración de edificios medievales, aunque pronto se decantaría por la fotografía pero sin olvidarse teniendo siempre claro hacia donde debía volver su objetivo. Así pues, admirar una fotografía de Daniëlle es admirar a Rembrandt, Caravaggio o Murillo, es abrir un paso directo desde el arte contemporáneo al Barroco, sin peros, sin lugar a dudas.

Tal y como ocurre en la pintura, Daniëlle aborda la temática religiosa pero dotando a sus personajes de sentimientos, como estos Eva y Adán. En ellos se refleja la pérdida de la inocencia, la vuelta de espalda al Paraíso. Eva es la que que recoge el fruto, pero Adán es quien lo ofrece por lo que se convierte en el que tienta y deja de ser la víctima. Y es que la artista holandesa se inspira pero no copia ni trata de eliminar de todos los personajes su señas de identidad contemporánea como pueden ser los piercings o los tatuajes. Quedarse en la representación de personajes bíblicos queda superado por la iconografía más que prolífica de los últimos dos siglos por lo que ahondar en su interior, sus circunstancias personales y dotarlos de un perfil psicológico supone todo un reto que la fotógrafa ha sabido superar con claras creces. También realiza críticas hacia la Iglesia de hoy que obvia ciertos temas y problemas internos pero que corren como la pólvora entre la sociedad de hoy en día y levanta ampollas incluso entre los fieles. Y por supuesto no ha querido dejar a un lado el tema del desnudo que refleja en su Magdalena ni a la Virgen con dos obras fotográficas, una en 2014 y otra en 2015, representando la última a la madre de hoy: una mujer fuerte y plenamente consciente del peso que le recae a la hora de educar a su hijo muy influenciada por la del artista Jean Fouquet de 1450.

Pero la obra fotográfica de Daniëlle está también muy influenciada por la corriente filosófica del existencialismo y los filósofos Sartre, Simon de Beauvier y Willem Frederik Hermans en los que basa su obra. Cree firmemente que cada persona es única, responsable de sus propios actos y del sentido personal que le da a su vida. En la serie Fragility (2016), escoge el huevo como origen de la vida. En la primera la niña trata de protegerlo, en la segunda coge distancia y finalmente el huevo aparece roto. La fotógrafa quiere mostrar que en este mundo no hay nada que se pueda proteger ni nada eterno. Hay que aprender a dejar ir las cosas y a las personas a las que queremos, algo que nos hace frágiles ante la dureza de situación.
El claroscuro fue usado en el Barroco para definir el volumen y las formas más importante en la composición, algo que sin duda Caravaggio llevó a su máxima expresión. En este periodo la luz tiene un valor simbólico y psicológico, algo que usó de manera habitual Rembrandt para dotar a sus personajes de identidad propia y de la que Daniëlle es clara heredera. El uso del retrato y la escena es una disculpa para explorarse a sí misma, para mostrar y filtrar sus opiniones, sus aspiraciones y sus preocupaciones lo que hace que la artista se autorretrate en cada una de sus obras, lo que le acerca mucho a la artista Louise Bourgeois que dota a sus esculturas de ideas y deseos.

Por todo esto, no podía faltar en la colección de la artista una serie de mujeres, mujeres del pasado con las preocupaciones de las mujeres del presente, que han de ser más agresivas para poder sobrevivir en la sociedad contemporánea. Sin duda el rol de la mujer en la sociedad constituye una de las inquietudes más presentes en la fotógrafa que reclama una posición más orgullosa, una actitud y un compromiso más provocativo. Cuestiones que ha tenido que sufrir en sus propias carnes como mujer dentro del Arte, obviada durante siglos y que ahora reclama el sitio que se merece. Adopta esta actitud desafiante para enfrentarse a los límites y trabas que encuentra en la sociedad y en las estructuras que actualmente están impuestas. Con Bird (2016) quiere mostrar todo esto. Quiere ser parte del encabezamiento en la revolución de la mujer. 

Vía| Cacmalaga.eu. (2017). Danielle van Zadelhoff – Centro de arte contemporáneo de Málaga. [online] Available at: http://cacmalaga.eu/2017/06/30/10757/ [Accessed 16 Sep. 2017].

Imagen|Daniëlle van Zadelhoff, Paradise 1, Paradise 2, Fragility 1 (2016), Fragility 2 (2016), Fragility 3 (2016), Bird (2016),

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