Derecho de la Unión Europea, Derecho del Trabajo, Jurídico 


Cuidado, te están vigilando en el trabajo

El Señor Mihai Bãrbulescu, de 37 años, trabajó desde el 1/08/2004 al 6/08/2004 como ingeniero para una empresa privada. Esta empresa le ordena que cree una cuenta en Yahoo Messenger para controlar las inquietudes de los clientes. El 13 de julio, la empresa le comunica que va a proceder a su despido disciplinario por utilizar esta cuenta para propósitos personales cuando este uso está prohibido por su normativa interna. El señor Bărbulescu contesta que sólo ha utilizado esta cuenta para fines profesionales.

A esto la empresa le responde que estuvo monitorizando las conversaciones de esta cuenta del 5 al 13 de julio. A estos efectos, la empresa le mostró un documento de 45 páginas transcribiendo todas estas conversaciones. En dicho documento se incluían conversaciones con su prometida y con su hermano, en ocasiones sobre temas sensibles, como la salud o las relaciones sexuales. El señor Bãrbulescu reclama que han sido violados sus derechos fundamentales, en concreto el art. 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos que protege la vida privada y el secreto de las comunicaciones.

La empresa entendía que dicho Convenio no resulta aplicable, por la siguientes razones:

1.- La cuenta de trabajo de Yahoo Messenger era un instrumento de trabajo, puesto a disposición por la empresa para la realización de tareas profesionales, por lo que el Sr. Bărbulescu no podía tener ninguna expectativa de privacidad.

2.- La monitorización y el periodo monitorizado fue el estrictamente necesario para averiguar si se había producido un incumplimiento.

El trabajador contrargumenta que:

1.- Las cuentas de Yahoo Messenger están diseñadas para un uso personal.

2.- La empresa le dejo a él elegir el password, creando una expectativa de confidencialidad.

El Tribunal rumano falla a favor de la empresa y el trabajador recurre al Tribunal Europeo de Derecho Humanos, que ahora declara la conformidad de esta decisión con la normativa europea de protección de derechos humanos. El fallo, no obstante, no es unánime: seis votos a favor del fallo y uno voto particular disidente.

La ausencia de un requisito legal claro unida al auge de las denominadas nuevas tecnologías (habría que pensar en que momento hay que dejar de adjetivarlas como “nuevas”) hace que cualquier pronunciamiento judicial adquiera una singular relevancia.

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Adicto al IPod, de Advanced Placement Studio Art student

Este caso recuerda a uno similar en nuestra jurisdicción. La STC 241/2012 abordó un supuesto de hecho similar: dos empleadas instalaron un sistema de mensajería instantánea (pese a que estaba prohibido por la empresa). No obstante, la empresa accedió a los mensajes y los leyó. El TC consideró que no puede ampararse el secreto a las comunicaciones cuando el control de las mismas se hayan producido en un sistema abierto, incumpliendo la prohibición de la empresa y bajo prohibición expresa de utilizar los medios materiales de la empresa para usos privados. Sin embargo la sentencia tampoco fue unánime, sino que contó con el voto particular de dos Magistrados.

Sin embargo, haríamos bien en no sacar conclusiones precipitadas puesto que podríamos encontrar pronunciamientos contrarios en supuestos de hecho similares también. Esta jurisprudencia parte de los mismos elementos que sus precedentes: alcance de los derechos constitucionales, aplicación del test de proporcionalidad (utilidad, idoneidad, y necesidad de la medida adoptada), relevancia de la buena fe, valor de las prohibiciones y advertencias empresariales, etc.

En definitiva, dar una respuesta adecuada a casos como este no es fácil. Hay que valorar muy bien cada caso para comprender por qué problemas aparentemente similares reciben trato distinto. El contexto, los antecedentes, las previas advertencias empresariales explican ese resultado y aconsejan recabar toda la información posible antes de tomar cualquier decisión.

* Más información| sentencia completa en inglés  
* Imagen| Adicto al Ipod

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