Jurídico 


Cuestiones jurídicas en torno a la independencia de Cataluña

¿Cataluña contra España?Hoy, después de mucho tiempo sin escribir en esta nuestra casa, os hablaré de un tema que a mí personalmente me interesa mucho. Vaya por delante que, al ser esta una página formativa, no vengo aquí a opinar, sino a presentarle a los lectores las dos posibilidades que se plantean en la cuestión soberanista catalana, de modo que puedan formarse una opinión crítica respecto de ésta.

El año 2014 será crucial para la Nación Española. La voluntad del pueblo catalán, o por lo menos, la voluntad de sus representantes políticos, quiere ser manifestada en las urnas: la llamada consulta catalana. Dejando a un lado si efectivamente es cierto que el pueblo catalán quiere (o no) la independencia del resto España, parece necesario ofrecer una respuesta constitucional y dentro del marco de la Ley ante una acción ilegal por parte de las autoridades autonómicas.

Esta respuesta, en caso de no llegarse a un acuerdo político y seguir la senda de la ilegalidad, debe ser la del artículo 155 de la Constitución Española –tema este que como saben ya hemos tratado en QAH, tienen ustedes referencia a estos artículos al final del post-. Otra cosa es que se quiera e incluso se tenga derecho a manifestar su voluntad de no pertenecer a España, que es totalmente legítimo: pero es necesario que esta manifestación de voluntad se haga por los cauces naturales, y no de forma ilegal.

¿Cuál es el cauce natural para propiciar una escisión o una secesión de la Nación Española, “Patria Común e Indivisible de todos los Españoles”, ex. Art. 2 Constitución Española? Nuestra constitución no recoge este aspecto, quizás afectada de grave miopía al pensar que las ansias de secesión se calmarían con la concesión de las autonomías, el reconocimiento de las nacionalidades, y el restablecimiento de la Generalitat. Sólo un nuevo acuerdo fundacional, o la modificación en profundidad del actualmente existente, pueden arreglar esta situación.

No quiero dejar escapar esta oportunidad de hacer notar a los lectores que el hecho de que Cataluña pida la independencia no significa que actualmente no tenga un alto grado de autonomía política decisoria. Actualmente tienen más competencias que algunos estados que se configuran federalmente (Alemania, Suiza). Dos cuestiones surgen en este punto ¿Qué modelo de configuración estatal proponen? ¿Realmente el pueblo de Cataluña, formado por una gran cantidad de andaluces, extremeños, anhela ser un país independiente?

Al margen de que si se expresa esta voluntad claramente y por los cauces legales, la decisión debe ser respetada, lo que no hay que obviar es que Cataluña ya ha manifestado su voluntad de integrarse de nuevo, si le dejan, en la UE. O sea, que en resumidas cuentas, lo que pretende es independizarse, para conseguir las pocas competencias que aún le faltan por asumir –Defensa, Política Exterior, Hacienda… vamos, art. 149 CE- para luego ¿cedérselas a la UE?

En realidad, quieren conservar la política realmente importante: la económica. Emitir deuda suficiente como para ahogar la absoluta ruina a la que han abocado a las arcas públicas catalanas. Fruto de la actividad incesante de presión española hacia las autoridades europeas, la UE ha adelantado que no va a apoyar la secesión catalana, ni por tanto Cataluña podrá entrar en la UE si sus actuales miembros no lo consienten, como es, claro está, el caso de España.

Así pues, de aquí a noviembre asistiremos a uno de estos dos escenarios:

a)     Se produce la consulta de modo ilegal. Ante este acto, el Estado español debe actuar con la máxima contundencia, suspendiendo la autonomía catalana (ex art. 155 CE) y actuando como en Derecho procede contra quienes actúan infringiendo las disposiciones penales vigentes (véase art. 506 CP, porque el 506.bis, específicamente dedicado a esta materia, fue derogado por Zapatero).

b)     Se procede democráticamente, y se resuelvan las diferencias dialogando y pactando una nueva configuración estatal, sea ésta un Estado Federal, asimétrico, o como se le quiera llamar.

Como conclusión, recuerdo que mi profesor de Historia del Derecho decía que él había sido el primer catedrático en publicar “El Derecho Histórico de los Pueblos de España”, como reconocimiento de la diversidad que existe en España. Quizás, después de 35 años de vigencia de nuestra Norma Fundamental, haya una necesidad de actualizarla, como así lo manifestó el Rey en su discurso de Navidad de 2013, “con generosidad para ceder cuando es preciso, para comprender las razones del otro y para hacer del diálogo el método de solución de los problemas colectivos”. No se puede estar en desacuerdo con estas palabras, por cuanto engloban el espíritu colectivo de nuestra Nación española, que es y debe seguir siendo el de la concordia y el respeto a nuestras diferencias, conciliables y enriquecedoras.

Imagen| No es un valle de lágrimas

En QAH| ¿La consulta es un Cataluña contra España?, Doble nacionalidad e independencia de Cataluña, Las Consultas populares en los Estatutos de Autonomía,  ¿Es Constitucional la consulta catalana?, La viabilidad del derecho a la autodeterminación de Cataluña, Hoja de ruta ante el órdago independentista, Ya se intentó la independencia de Cataluña

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