Cultura y Sociedad 


Cuentos de…¿hadas?

Caperucita, La BellaDurmiente, La Cenicienta,  Hänsel y Gretel… todos hemos oído alguna vez estos cuentos durante nuestra niñez, e incluso los hemos podido ver en versión animada.

Eran historias maravillosas, inmersas en un mundo de fantasía donde todo era posible, el bien siempre ganaba al mal y todos era felices y comían perdices…

Pero en realidad estos cuentos clásicos jamás fueron pensados para contar a los niños, eran realmente relatos orientados para enseñar alguna moraleja a los adultos, ya que contaban con grandes dosis de violencia y mucho contenido de carácter sexual.

La mayoría de los cuentos que hoy conocemos provienen de la recopilación realizada por los hermanos Grimm, Jakob y Wilhelm, que se dedicaron a recoger cuentos de la tradición oral alemana. Su primer libro, “Cuentos para la infancia y el hogar”, publicado en dos volúmenes en 1812 y 1815. La colección fue ampliada en 1857 y se conoce popularmente como “Cuentos de hadas de los hermanos Grimm”. La obra fue censurada por su extrema dureza. Los Grimm se defendían ante las críticas explicando que sus cuentos no eran para los niños. Debido al público burgués, se fueron modificando y adornando los textos, cambiando muchos detalles y omitiendo situaciones sexuales o de extrema violencia. Por lo tanto se consiguió una obra adecuada para el público infantil. Estas versiones “Light” terminaron desplazando a los cuentos originales.

Los 210 cuentos de la colección de los Grimm forman una antología de cuentos de hadas, fábulas y alegorías religiosas, y ha sido traducida a más de 160 idiomas.

Os dejo unos cuantos detalles de los cuentos originales, que nada tienen que ver con los que todos conocemos.

Hänsel y Gretel: En la versión original la madre de los niños quiere cometer un infanticidio debido a la gran falta de alimento. La comida era una constante preocupación en este cuento: la madre intentaba matar a sus hijos para evitar el hambre de ella y de su marido, la bruja construye su casa de alimentos y deseaba comerse a los niños.

Blancanieves: En este caso, era la madre y no la madrastra la que competía en belleza con la protagonista. Presenciamos un conflicto de tipo sexual, y lo más “gore” de este relato es que el método que utilizaron para castigar a la malvada reina por querer matar a Blancanieves fue el de bailar usando zapatos al rojo vivo hasta caer muerta.

La Cenicienta: En el cuento original, Cenicienta mata a su primera madrastra, para que su  padre se case con el ama de llaves. Una de las hermanastras se amputa el dedo del pie para que le cupiera el zapato, la otra se cortó el talón, ambas fueron castigadas por un cuervo que les arrancó los ojos. Cenicienta va a la tumba de su madre a pedir que la ayude, en ningún caso habla con su hada madrina.

La Bella Durmiente: La princesa Aurora no se despierta con un beso en el cuento primitivo, sino que se despierta al dar a luz a gemelos, ya que había sido violada por un príncipe casado mientras estaba durmiendo.

Caperucita Roja: Este es el caso más impactante, ya que Caperucita ingiere carne y sangre de su propia madre (símbolo del paso de la juventud a la madurez) para adquirir su sabiduría. La moraleja de este cuento es la de venerar la experiencia de nuestros mayores.

Imaginaos vuestros sueños, si os hubieran contado estos cuentos antes de dormir…

Vía|Hermanos Grimm

Más información| Cuentos

Imagen|Hermanos Grimm, Caperucita, Blancanieves

 

 

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