Historia 


Cuatro hitos de la historia del Museo del Prado

 

museo del prado

Entrada principal del Museo Nacional del Prado

Hace unas semanas el Museo Nacional del Prado cumplió 195 años. Esta pinacoteca, uno de los grandes templos mundiales del arte, es uno de los monumentos españoles más visitados cada año, generalmente solo por detrás de la asombrosa y fascinante Alhambra de Granada. El Museo del Prado recibió el año pasado 2,3 millones de visitas. La colección de la pinacoteca reúne unas 7.600 pinturas, 1.000 esculturas, 4.800 estampas y 8.200 dibujos, además de otros objetivos artísticos y documentos históricos. La parte de estas joyas que se exhibe al público es mucho menor, pues está en torno a 1.300 obras, mientras que unas 3.100 están como depósito temporal en otros museos o instituciones oficiales. En sus cerca de dos siglos de historia han sido muchos los hitos del Museo del Prado. Aquí reunimos solo cuatro de esos grandes momentos

1. Construcción del edificio y estreno del museo. El edificio que alberga desde sus orígenes al Museo del Prado se mandó construir para una función distinta, pues estaba destinado inicialmente a ser la sede del Gabinete de Ciencias Naturales. Fue Carlos III quien encargó al arquitecto Juan de Villena diseñar este edificio majestuoso en 1785. Cuando Fernando VII, nieto del monarca, llegó al trono, decidió que ese espacio acogería un Real Museo de Pintura y Esculturas (cuentan que gracia al impulso de su mujer, Isabel de Braganza).

Ese Real Museo pasó a llamarse Museo Nacional del Prado, denominación que mantiene hasta nuestros días. Una vez se decidió la creación del museo, este abrió sus puertas al público por primera vez el 19 de noviembre de 1819. La pinacoteca se nutrió, fundamentalmente, de los fondos de los distintos monarcas de España hasta ese momento. En su estreno contaba con 1.510 obras de las que se expusieron 311 en aquel momento. Entre las obras se encontraban El jardín de las delicias de El Bosco, Las Meninas de Velázquez o La familia de Carlos IV de Goya.

prado guerra

Interior del Museo del Prado durante la Guerra Civil española (1936-1939)

2. Traslado de obras durante la Guerra Civil. El alzamiento militar del 18 de julio de 1936 puso en jaque al país, condenado desde entonces a vivir una guerra fratricida seguida de una execrable dictadura, y también a su mayor templo artístico. Francisco Javier Sánchez Cantón asume ese mismo día la dirección de la pinacoteca y el 21 de julio da el conserje del museo una lista con 250 obras que debían ser retiradas de las salas en caso de alarma. Dos días después se constituye por decreto del Gobierno republicano la Junta de Incautación y Protección del Tesoro Artístico, que promovió la denominada Alianza de Intelectuales Antifascistas. El 1 de agosto de ese mismo año se crea una nueva junta con más poderes y el día 30 se cierra al público el museo.

Son momentos críticos. La dirección del museo traslada a la planta baja los cuadros de más valor y protege con sacos de tierra las esculturas. El 19 de septiembre, el Gobierno nombra a Picasso director del museo, aunque nunca llega a tomar posesión del cargo. En noviembre, el ejecutivo toma la decisión de sacar de trasladar a Valencia las obras más valiosas del museo, entre las que se encuentran Las hilanderas de Velázquez, El emperador Carlos V de Tiziano, El caballero de la mano en el pecho de El Greco o La maja desnuda y La maja vestida de Goya. 425 cuadros se evacúan del Prado ante la oposición de la dirección del museo, que ve más riesgo en el traslado. El 16 de noviembre, el museo sufre un bombardeo que afecta solo a una obra. En septiembre de 1939, acabada la Guerra Civil, las obras protegidas en Valencia, Cataluña y Suiza, entre otros destinos, vuelven al Museo del Prado.

3. Cesión del Guernica de Picasso. En 1968 el franquismo intentó repatriar a España el Guernica de Picasso, que se encontraba en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. La respuesta del artista fue clara: el Guernica no volvería a España hasta que se reinstaurara la democracia (“el cuadro pertenece a la República española”). Por eso, muerto el dictador, las autoridades españolas trabajaron para el regreso del cuadro. Hay polémica sobre esta cuestión, pues Picasso dejó escrito que quería que el Guernica se expusiera en el Prado. En un primer momento se decidió que el cuadro se expusiera en el Casón del Buen Retiro, espacio anexo al Museo del Prado. En febrero de 1981 todo estaba listo para que el cuadro volviera a España, pero el 23 de ese mes se produjo el intento del golpe de Estado, lo que dilató algo más el proceso. El 9 de septiembre de ese año se descuelga el Guernica del Museo de Arte Moderno de Nueva York y un día después llega a España. El cuadro se expuso en el Casón del Buen Retiro hasta que en 1992 el Ministerio de Cultura decidió trasladar la obra el entonces recién inaugurado Museo Reina Sofía, centro de arte contemporáneo.

4. Ampliación del museo y época moderna. El Museo del Prado no deja de crecer desde su construcción. Su colección se ve aumentada por los fondos de otros museos que desaparecieron, el Museo de la Trinidad, en 1872, y más recientemente el Museo de Arte Moderno, en 1971. También crece gracias a donaciones y compras. Esta extensión lleva al Museo a tener que crecer también físicamente, de tal forma que se encarga al arquitecto Rafael Moneo un proyecto de ampliación que duró de 2001 a 2007. Tras esta obra, al espacio habitual del museo se suma un nuevo complejo que incluye el claustro restaurado de la Iglesia de los Jerónimos, colindante al templo de arte que cuenta ya con 195 años de vida.

Vía| Museo del Prado

Más información| Catalogo.artium.

Imágenes| Museo del Prado y DisfrutaMadrid

En QAH| Pasear por los alrededores del Museo del Prado

 

RELACIONADOS