Economía y Empresa 


¿Cuánto vale una vida humana?

DR-1607 Hurricane Rita

Peligro de electrocución

 

Se dice que la vida humana es sagrada, lo más más valorado en las sociedades avanzadas. Algo a lo que no se puede asignar precio. Aun así, los economistas han intentado calcular el valor de la vida en dinero, no por mero capricho, sino como elemento fundamental para estimar la rentabilidad social de ciertos proyectos públicos. Ante la perspectiva de mejorar una carretera, o construir un nuevo hospital, uno de los elementos clave es el número de vidas que se salvarán gastando cierta cantidad. Para saber si el esfuerzo vale la pena se hace necesario imputar un determinado valor a cada vida. Pero… ¿cómo se hace?

Por fortuna, desde que desapareció la esclavitud, los seres humanos no se compran o venden: no hay precio de mercado. Pero puede calcularse el valor subjetivo, esto es, estimar cuánto valoran las personas su propia vida. Aunque muchos pensarían a primera vista que cada individuo asigna a su existencia un valor infinito, la apreciación es discutible: muchos sujetos arriesgan voluntariamente su vida por una cantidad finita. Basándose en el hecho observado de que las profesiones más peligrosas ofrecen un mayor salario, el riesgo libremente asumido por los operarios permitirá a los economistas realizar el cálculo.

Los trabajadores valoran el salario pero también otras condiciones laborales como la seguridad en el puesto de trabajo. Si se pagase lo mismo por un trabajo peligroso que por otro  seguro, siendo idénticas las demás condiciones, la mayor parte de la gente se decantaría por el menos arriesgado. Para atraer empleados, los empresarios deben pagar un salario superior por el empleo menos seguro, compensando así el riesgo de muerte. Estos sobresueldos, que se denominan diferencias compensatorias, consiguen que ambos trabajos acaben siendo igualmente atractivos. Constituyen, por tanto, una diferencia de equilibrio capaz de medir la cantidad de dinero que los sujetos aceptan por arriesgar su vida, en términos marginales. De su estimación se deduce el valor implícito que el individuo medio asigna a su vida.

Los estudios para Estados Unidos estiman que el trabajador medio valora su vida en unos 7 millones de dólares. Esta cantidad aumenta con el nivel de renta, esto es, los más ricos asignan más valor que los menos ricos. Y disminuye con la edad.

Pero conviene matizar estas cifras, tomarlas con cautela, especialmente cuando uno es periodista en busca de titular o carece de formación estadística. Los datos no significan que los sujetos se dejarían matar por 7 millones de dólares. Más bien que aceptarían 700 dólares por asumir un riesgo mortal adicional del 1 por diez mil. La valoración de la vida humana tiene sentido en términos marginales: ¿En cuánto valoramos la reducción del riesgo de muerte en un 1 por diez mil por la mejora de una carretera o la construcción de un hospital? No se alarmen. Los economistas no osan, ni osarán, indicar el precio de una vida humana concreta, con nombres y apellidos.

Vía| W. Kip Viscusi

Imagen| List top tens

En QAH| El sentido de la vida

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