Historia 


Cuando un esclavo puso fin a la Guerra de Independencia de los Estados Unidos

Por todos son conocidas las historias de diversos héroes de guerra que han sido mitificados con el paso del tiempo, osados hombres que se jugaron el pellejo por su patria y su gente y que, merecidamente, han pasado a la historia por sus gestas. Sin embargo, y como ocurre a veces, las acciones de algunos hombres han eclipsado completamente a otros que, habiendo realizado acciones igualmente meritorias, han sido olvidados de manera injusta. Y los Estados Unidos, “el hogar de los valientes” tal y como reza su himno nacional, no es una excepción al respecto.

Retrato de James Armistead La Fayette (1760-1830), el esclavo que ejerció de espía durante la guerra.

Retrato de James Armistead La Fayette (1760-1830).

La Guerra de Independencia de los Estados Unidos de América (1775-1783) sigue siendo uno de los conflictos que más pasiones despierta, a razón de ser la primera y exitosa revolución en suelo americano que, impregnada del espíritu ilustrado, desafiaría a la todopoderosa Londres a través del ya célebre Motín del Té hasta obtener insólitamente, ocho años después, su independencia con la firma del Tratado de París. Massachusetts, New Hampshire, Rhode Island, Connecticut, Nueva York, Pensilvania, Nueva Jersey, Delaware, Maryland, Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Virginia perseverarían en su propósito, no sin cierta dificultad, en una cruenta guerra en donde acabarían implicándose tanto tribus indígenas como potencias europeas en base a sus propios intereses, circunstancias e ideales. Aunque la guerra se decidiría por muchos factores, el valor y la astucia de un patriota serían determinantes, a pesar de que este hombre de existencia precaria no era, ni siquiera, libre.

James Armistead vendría al mundo un frío día de mediados de diciembre del año 1760. Si bien no se tienen demasiados datos sobre su alumbramiento, parece ser que su nacimiento se produjo en una plantación del estado de Virginia. Propiedad del rico granjero William Armistead, James serviría en la plantación como esclavo desde muy tierna edad hasta que en 1781, y raíz de la guerra que estaba asolando a los estados que se habían rebelado, tomó la decisión de participar activamente en la contienda. Siempre según su versión, y luego de haber conseguido el consentimiento de William Armistead y de su propia madre, James se presentaría como voluntario para luchar en el Ejército Continental bajo el mando de George Washington. Aunque no era el primer esclavo que tomaba partido en la guerra, y si bien su juventud, su extraordinario estado físico y un poco de fortuna le hubieran proporcionado notoriedad suficiente durante el desarrollo de la contienda, su encuentro fortuito con el más que conocido Marqués de La Fayette marcaría un punto de inflexión en su vida.

El aristócrata francés, impresionado por sus cualidades y por su compromiso con la causa revolucionaria, le ofrecería servir como espía bajo sus órdenes a sabiendas de que su origen y su bajo perfil podrían ser de utilidad a los intereses de la facción rebelde. Las órdenes eran claras: debía infiltrarse dentro del ejército británico hasta situarse en una posición ventajosa que le permitiera obtener información de los planes y movimientos que los generales británicos pensaban realizar. Y es que el Ejército Continental, inferior en número y en experiencia y con la única ventaja de conocer el entorno, necesitaba cualquier dato que pudiera darle superioridad a la hora de enfrentarse a su rival en el campo de batalla. James, consciente de estas carencias, aceptaría trabajar para La Fayette. Fingiendo ser un esclavo huido resentido con los colonos, James arribaría hasta un campamento británico establecido por Benedict Arnold, el general americano que después de su paso por el Ejército Continental se había puesto al servicio de Londres. Una vez allí, James haría partícipe a Arnold de su vida y el general, convencido del rencor que el esclavo aparentemente profesaba a su amo, lo acogería como a uno más a cambio de servir como guía a sus hombres. Su fingida lealtad le haría ganarse con rapidez la confianza de Arnold, quien parece ser llegaría a considerarlo indispensable.

Lord Charles Cornwallis (1738-1805), diplomático, gobernador colonial y oficial inglés.

Lord Charles Cornwallis (1738-1805), diplomático, gobernador colonial y oficial inglés.

Una vez Benedict Arnold fue trasladado al norte, James quedaría bajo las órdenes directas del general inglés Lord Charles Cornwallis, quien aconsejado por Arnold daría plena libertad al afroamericano para que se desplazara abiertamente por los campamentos británicos. Su aparente indiferencia por el destino de sus compatriotas, su colaboración guiando a las tropas británicas por caminos locales, las informaciones (falsas) dadas sobre el Ejército Continental y su discreción jugarían a su favor, ya que los oficiales y altas figuras del Ejército Británico le harían partícipe de sus estrategias en el frente. James, en coordinación con el Marqués de La Fayette y otros agentes, haría llegar a los rebeldes mucha información. Especialmente valioso sería el mensaje enviado a los insurgentes en donde se explicaban detalladamente las maniobras que Lord Cornwallis pensaba hacer para levantar el cerco realizado por la alianza franco-estadounidense en Yorktown (Virginia). Precisamente la Batalla de Yorktown, una de las más sangrientas e importantes de la guerra, supondría la victoria del Ejército Continental y sus aliados, y la doblegación final de Londres, cuyo gobierno se vería obligado a proponer la paz definitiva y a reconocer la independencia de las colonias dos años después.

Finalizada la contienda, James volvería a su vida antes de la guerra. De nuevo esclavo de William Armistead, su lealtad con la causa solo le permitiría obtener cierto crédito en Virginia, donde una Asamblea se encargaba de reconocer y premiar a todos aquellos que habían colaborado en la victoria. Aunque muchos esclavos habían obtenido su libertad gracias a sus acciones durante la guerra, el caso de James era especial. Las autoridades consideraron que a pesar de que había posibilitado la caída en desgracia de Lord Cornwallis y, por ende, el triunfo de la revolución, su colaboración se remitía a haber servido como espía bajo las órdenes del Marqués de La Fayette. Solo la providencial ayuda de éste, quien corroboró su más que probada lealtad, y el apoyo mostrado por William Armistead, haría que la Asamblea de Virginia le concediera en 1787 su ansiada libertad. Como hombre libre, y adoptando el nombre de su valedor francés, James Armistead La Fayette conseguiría fundar una familia y prosperar en su propia tierra. En 1830, seis años después de haberse reencontrado con el Marqués de la Fayette, moría el espía que había conseguido socavar al bando británico y que, ya como hombre libre, se convertiría en un rico granjero que, paradójicamente y abandonando sus principios, dispondría también de varios esclavos a su servicio.

 

Vía| Morton, J. (2003). The American Revolution, Greenwood; White, D.G. (2013). Freedom on my mind: a History of African Americans (vol.1), Bedford, Boston

Más información| BlackPast.org

Imágenes| Portada, retrato Armistead, Cornwallis

En QAH| Los orígenes de los EEUU: la fundación de las “Trece Colonias”

En colaboración con QAH| Tempus Fugit

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