Reflexiones 


Cuando todo parece inevitable

 

Durante la historia de la humanidad la creencia de que somos parte de un plan divino con un propósito al que llegaremos queramos o no ha gobernado gran parte de los acontecimientos sucedidos  y nos hemos refugiado en la idea de que la vida es un accidente regido por la suerte y las coincidencias. Las doctrinas religiosas se esfuerzan en hacernos creer que no somos nosotros los que decidimos lo que va a pasar, por lo que debemos someternos a las decisiones del “creador” y aceptar lo que nos pase con una sonrisa porque es así como debe ser.

¿Vamos al precipicio irremediablemente o podemos dar la vuelta y cambiar el rumbo?

¿Vamos al precipicio irremediablemente o podemos dar la vuelta y cambiar el rumbo?

Pero no solo la religión nos empuja a este tipo de pensamientos, también los gobiernos se emplean a fondo en hacernos creer que son ellos los que saben lo que hay que hacer y que, pase lo que pase, debemos aceptarlo sin rechistar.

Si tenemos en consideración la “mochila cultural” que llevamos a nuestras espaldas, es fácil darse cuenta de que la actual sensación de abatimiento y derrotismo viene precedida por la creencia ancestral de que hay cosas contra las cuales es imposible luchar porque están “escritas”. Y tras darme cuenta de esto yo me pregunto; ¿será ese uno de los motivos por los cuales nos sentimos tan indefensos cuando pensamos en la situación política y económica actual?, ¿es esa creencia de que el destino dicta de alguna manera lo que va a suceder lo que nos hace reticentes a actuar contra lo que nos parece injusto o incluso disparatado?

Hace poco una amiga me dijo algo que no puedo quitarme de la cabeza; lo hicimos porque no sabíamos que era imposible. Y cuanto más repito esas palabras más consciente me hago de la importancia que tiene que nos deshagamos de los miedos que nos han acompañado siempre, del miedo al cambio. Seamos unos inconscientes y no hagamos caso de los dictámenes impuestos, luchemos por nuestras ideas por absurdas que parezcan y pasemos por encima del pesimismo que nos han inyectado durante tanto tiempo.

Puede que vivamos en la era del conformismo, que nos hayamos acostumbrado a acostumbrarnos en lugar de reclamar aquello que por derecho es nuestro, aquello sobre lo que tenemos voz. Pero sobretodo, es más que probable que ese laissez faire imperante haya propiciado la situación en la que nos encontramos. Porque, seamos francos, hemos dejado que nos digan lo que es correcto y justo a pesar de que nos resultara absurdo, hemos permitido que se aprovecharan de nosotros y nos privaran de nuestros derechos porque aparentemente era así como debía ser, y hemos mirado a otro lado durante mucho tiempo.

¿Creéis que nos encontramos ante un “nuevo despertar” o que seguiremos dejando que nos digan cómo debe ser nuestro futuro?  Yo soy optimista y creo que, aunque queda mucho camino por recorrer, podemos conseguir el cambio que deseamos y necesitamos.

 

Imagen| Puente

En QAH| ¿Por qué estamos tardando tanto en salir de la crisis?, La pesca de los Rockefeller and company

RELACIONADOS