Patrimonio 


¿Cuándo surge la protección del Patrimonio?

Acuarela de la ciudad de Friburgo. Suiza, obra del propio Ruskin que admiraba su decandencia

Hoy día se tiene una respetada consciencia hacia el valor de los lugares, objetos y legados intangibles que han llegado hasta nosotros desde los tiempos antiguos. Desde las ruinas de las civilizaciones clásicas hasta las últimas grandiosidades modernas del siglo pasado son tratadas como patrimonio histórico y cultural, son el ADN de nuestra humanidad asentado en diversos rincones del planeta y conservado de una u otra manera y uso. Pero, ¿cuándo surge esta admiración por lo histórico?

Tras siglos en los que cada nuevo movimiento cultural imponía sin perdón su estilo, tapando y ahogando las riquezas anteriores, no fue hasta mediados del siglo XIX cuando saltaron las primeras voces en pos de la defensa de lo antiguo. Desde entonces hasta hoy, el trato y la intervención sobre el Patrimonio ha diferido bastante y es por ello que en apenas siglo y medio encontramos tres grandes etapas de evolución.

La primera de ellas, llamada “la etapa estilística”, se desarrolló mayormente en Francia (de la mano de Eugène Viollet-Le-Duc) e Inglaterra (con John Ruskin y  William Morris a la cabeza). Los pioneros de la conservación del Patrimonio se manifestaron desde dos posturas de intervención: la restauración francesa versus la conservación inglesa. La primera defendía la regeneración de los edificios antiguos hacia su estado original o en su caso la versión mejorada de éste. Por su parte, Ruskin y sus allegados pretendían proteger y preservar el Patrimonio tangible tal y como había llegado a su momento, prestando servicios de conservación y controlando su deterioro.

Castillo de Pierrefonds antes y después de su restauración por Viollet-Le-Duc (1858-85)

La irrupción de la Primera Guerra Mundial supuso un paréntesis hasta el final de la Segunda, parando los proyectos que habían comenzado a finales del XIX en defensa del Patrimonio europeo, como fue el caso de la sonada Sociedad de Protección de los Edificios Antiguos (SPAB por sus siglas en inglés), creada por William Morris y Philip Webb en 1877.

En esa segunda etapa entre guerras, hubo varios intentos de cooperación mundial por la conservación patrimonial, como la Liga de Naciones reunida en 1921, o la Oficina Internacional de Educación en 1925, pero no fue hasta noviembre del mismo 1945 que no salió adelante un proyecto mundial que reunió a 44 gobiernos y dictó una Constitución para lo que sería la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Desde entonces hasta el final del siglo XX, la conservación y protección del legado cultural antiguo estuvieron muy encarriladas hacia la “restauración científica”, si bien se consideraba que los avances en la ciencia y la tecnología eran los únicos medios para preservar y mantener el Patrimonio mundial con intención de que perdurase hasta generaciones futuras. Durante estos años destaca el trabajo teórico del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), fundado en 1965 y hasta hoy uno de los máximos responsables de la promoción del Patrimonio en base a leyes, teorías y metodologías para la correcta intervención y conservación de la herencia cultural del mundo.

El comienzo del siglo XXI, sin embargo, ha dejado abierta la vereda del Patrimonio hacia posturas más dinámicas, relacionadas con el desarrollo sostenible y la participación de la sociedad con intención de cultivar un interés general por los espacios protegidos. Además, las intervenciones y restauraciones de estos años se han acercado más a la filosofía y al punto de vista humano para tomar decisiones más personales alejadas de la ciencia, como el desafío de otorgar nuevos y diferentes usos a ciertos edificios patrimoniales.

Símbolo de la UNESCO para la sección de Patrimonio MundialAun así sigue siendo clave la primera etapa estilística que hacia mediados del siglo XIX comenzó a “salvar” numerosos edificios históricos y velar por su conservación. Sin aquella primera revelación hacia el bien patrimonial, y sin saber que se acercaban grandes guerras, hoy no podríamos agradecer las querellas que por entonces valoraron el legado cultural que nos ha dejado la humanidad. Aunque más tarde de lo que muchos piensan que empezaría, este complejo proceso de preservación supone no sólo una fuerte unión entre las naciones mundiales sino un enriquecimiento y acercamiento a las culturas que nos precedieron y que al fin y al cabo nos definen en lo que somos hoy.
Más información| ICOMOS Chapters, Building Conservation

Imagen| Lc-Architects, Cargocollective

En QAH| ¿Un futuro sin Patrimonio?, Patrimonio mundial en España: ¿Qué es y cómo protegerlo?, Los criterios conservativos del Patrimonio en la Europa del siglo XIX

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