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Cuando son ellos los que sufren

ellos los que sufrenCuando éramos pequeños, todos hemos tenido alguna vez algún determinado problema de salud. Algunos más acuciados que otros, varicelas, grandes catarros, alergias… de algunos, seguramente ni nos acordemos porque casi no teníamos uso de razón aún. Imagina la perspectiva desde la mirada de tus padres. ¿Cómo reaccionaron cada vez que te pusiste enfermo? ¿En qué pensaron? ¿Cómo respondían a las emociones que les provocaba ver a su hijo o hija enfermo y en ocasiones ante la situación de no saber qué hacer? Debió ser duro, muy duro.

Cuando pasan los años, las tornas cambian y hay un “traspaso” de papeles. Los protagonistas intercambian la posición y los hijos y las hijas son los que ven cómo con el paso de los años a los padres le vienen encima problemas de salud o enfermedades a las que hacer frente.

Lo que pasa es que en la situación actual de crisis y de incertidumbre en el mercado laboral donde la entrada en el mismo de las personas es cada día más tardía, hace que en ocasiones, la gente joven tenga que responder a esos problemas de salud de los padres o demás familiares cuando todavía no han ni siquiera resuelto su vida profesional. En otras ocasiones, y es muy común también, el hijo o la hija ha tenido que salir fuera del lugar de residencia de los padres, hecho que potencia la situación de frustración si se produjeran situaciones repentinas.

Todo se magnifica. La impotencia se vuelve algo común. Pero si queremos manejar las situaciones de este tipo sólo nos queda acudir a los siguientes “recursos”, por llamarlos de alguna manera. Algunos te parecerán muy obvios, pero ¿los usamos realmente?:

– Controlar los nervios.

– Acudir a profesionales en caso de urgencias. Y pedir ayuda de familiares y amigos.

– Intentar gestionar la situación de la forma más objetiva y coherente posible.

– Resistir los pensamientos negativos que por otro lado son muy proclives en estas situaciones.

– Asumir que la vida es preciosa, pero que tiene como contrapunto momentos de sufrimiento a los que simplemente, hay que responder de la mejor manera. El término resiliencia” ha sido acuñado para definir la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas.

Para un hijo o una hija el peor sentimiento en este mundo es ver sufrir a sus padres. Cuando son ellos los que sufren, el contexto se transforma y se desvanece nuestra propia manera de mirar la vida.

Pese a ello, si intentamos llevar a cabo esas acciones. La respuesta ante dichas situaciones podrá ser gestionada de una forma menos perjudicial y nuestra mente será capaz de moldear los pensamientos para situaciones que en el futuro puedan ocurrir.
* Imagen| Deia.com

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