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¿Cuándo son abusivos los intereses de demora?

Intereses remuneratorios y de demora.

Intereses remuneratorios y de demora.

Los pronunciamientos de nuestro Alto Tribunal sobre cláusulas abusivas en protección de los consumidores, sobre todo en el área bancaria, siguen ocupando la mayoría de las noticias jurídicas. La que comentaremos hoy tiene ya unos meses. Se trata de la Sentencia del pleno del Tribunal Supremo de 22 de abril de 2015, Rec. 2351/2012, y a causa de ella diferenciaremos dos clases de intereses con los que debemos familiarizarnos para tener pleno conocimiento de los pactos a los que nos sometemos: intereses remuneratorios y de demora.

La referida sentencia enjuicia una cláusula de interés de demora de un préstamo personal suscrito por un consumidor, fijado en el 21,80% anual nominal, y establece como doctrina jurisprudencial la nulidad de dichos intereses cuando superen el límite de dos puntos sobre el remuneratorio pactado. Todo ello en virtud del art. 85.6 del TRLGDCU, que considera abusivas las cláusulas que supongan la imposición de una indemnización desproporcionadamente alta, al consumidor y usuario que no cumpla sus obligaciones. La consideración del carácter indemnizatorio ya revela una de las principales características de esta clase de interés.

Para llegar a la mencionada conclusión, el TS sigue criterios impuestos por el TJUE para determinar en qué circunstancias se causa un desequilibrio importante entre los derechos y obligaciones de las partes pese a las exigencias de la buena fe y se hace la siguiente pregunta: ¿cuál sería el interés de demora que, en una negociación individual, aceptaría un consumidor que admitiera que su demora supone un quebranto patrimonial para el prestamista que debe ser indemnizado?

De esa manera, analizando diversos intereses legales de demora, considera que este se suele fijar con la adición de un pequeño porcentaje al interés remuneratorio y que el precepto que mejor cuantifica esa adición es el art. 576 de la LEC, que lo fija en la suma al interés legal de dos puntos porcentuales.

Si bien resulta positiva la declaración de abusividad de los intereses moratorios cuando superen en dos puntos el interés remuneratorio pactado, no es tan acertada la consecuencia de ello, pues los sustituye por estos. De esta manera, el Alto Tribunal integra la laguna ocasionada por la nulidad de un modo favorable al profesional, lo cual es contrario al principio de protección del consumidor. La solución más acorde con nuestro derecho hubiese sido sustituir lo pactado declarado nulo por la norma legal supletoria, a saber, por el art. 1.108 del Código Civil o 316 del Código de Comercio. Es decir, por el interés legal y no por el remuneratorio pactado.

Expuesto el hito alcanzado por la Sentencia del Tribunal Supremo de 22 de abril de 2015, establecemos el concepto y las diferencias de las dos clases de intereses que se han mencionado.

Mientras que el interés de demora es la indemnización o resarcimiento al acreedor pecuniario por el daño causado por el retraso culposo en la entrega de la cantidad debida, el remuneratorio es la contraprestación de la entrega del capital prestado.

Cada cual tiene una finalidad distinta: si los remuneratorios persiguen evitar la pérdida de valor del importe prestado como consecuencia del transcurso del tiempo previsto para su restitución y retribuir la concesión del préstamo como negocio, los moratorios son, más que intereses, una pena o indemnización que eximen al acreedor pecuniario de la justificación y prueba del daño patrimonial ocasionado ya que, en defecto de pacto, consistirá en el abono del interés legal, según el art. 1.108 del Cc. Recuerda este último a la cláusula penal (Art. 1.152 y siguientes del Cc).

Así, observamos otra diferencia: el préstamo, tanto civil como mercantil (art. 1.755 del CC y 314 del C. de Com.), es esencialmente un contrato gratuito. Ello quiere decir que, a falta de pacto expreso, no se deberán intereses remuneratorios. Sin embargo, el interés de demora deberá pagarlo el deudor incluso cuando nada se haya pactado, pues supletoriamente consistirá en el interés legal.

Establecida la diferencia, recordar que, a pesar de que se va avanzando cada vez más en la protección de los consumidores y usuarios, la principal defensa que tiene el ciudadano es el conocimiento de lo que está contratando, para evitar así sorpresas como cláusulas suelos que aparecen repentinamente cuando el Euribor baja a mínimos históricos, como ocurre actualmente, o intereses de demora que terminan de rematar al consumidor cuando no puede hacer frente ni a la devolución del principal prestado.

Vía| Notarios y Registradores

Imagen| Intereses

En QAH| Interés legal & Interés moratorio: Cobrar el último céntimo sobre cada céntimo es posible

 

 

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