Cultura y Sociedad 


Cuándo se pusieron de moda las conferencias

El circuito español de actividades intelectuales se ha llenado de conferenciantes que al estilo rockeros de gira o celebrities de promoción,difunden consejos, estilos de vida o simplemente nos invitan a reflexionar con ellos durante el tiempo de su disertación. Algunos de estos prestigiosos oradores son empresarios de éxito, profesores, psicólogos e incluso políticos ya en retirada de la escena pública. La puesta en escena está exquisitamente cuidada y el tiempo estrictamente controlado, normalmente escaso para no aburrir al público ni cansar al ponente. Algunos científicos justifican la conveniencia de la brevedad de la alocución en la tendencia del individuo a desconectar a los cinco minutos de un speech.

Los lugares en los que se celebran las conferencias suelen estar más o menos llenos, pero depende evidentemente del reclamo del personaje. Esto no sucedía así en la época del colonialismo estadounidense en los siglos XVIII y XIX donde tienen su origen, pues por lo general no cabía un alfiler en ellos, llegándose a congregar entre 1.200 y 1.500 personas. Entonces, igual que ahora, el índice de alfabetización era elevado y extensible a la mayor parte de la población sin importar el estatus social. Sin embargo, y esto sí que nos diferencia, quizás porque tampoco había otro tipo de entretenimiento, existía un enorme fervor por la literatura y la oratoria. Ese culto a la palabra impresa y al discurso fue de la mano de un interés por reunirse para escuchar lo que decían juristas, escritores, humoristas e intelectuales. De todo ello fue testigo Alex de Tocqueville, como cuenta Neil Postman en Divertirse hasta morir, donde narra la perplejidad del personaje ante “la casi universalidad de las salas de conferencias en las que la actuación oral reforzaba constantemente la tradición de la imprenta”.

Carta de Louisiane cedida a los Estados Unidos por François Barbé de Marbois, Historia de Louisiana y de la cesión de esta colonia. Paris, 1829; Paris, Bibliothèque, 48 A 3

Carta de Louisiane cedida a los Estados Unidos por François Barbé de Marbois, Historia de Louisiana y de la cesión de esta colonia. Paris, 1829; Paris, Bibliothèque, 48 A 3

Otro inglés, el director de teatro Alfred Bunn,  en sus expediciones por el país presenció cómo en casi cada pueblo había una sala de conferencias y una multitud que las abarrotaba, afirmando absorto: “Es maravilloso…ver a los jóvenes trabajadores, al artesano cansado, a la trabajadora de fábrica agotada…corriendo…después de la fatigosa jornada hacia la cargada atmósfera de una concurrida sala de conferencias”.

El impulsor de estos escenarios para el debate y la reflexión fue Josiah Holbrook, un agricultor de Nueva Inglaterra que se erigió en defensor del conocimiento y de la educación, promoviendo escuelas, bibliotecas y con especial ahínco las salas de conferencias. Toda su labor tuvo como objetivo lograr una sociedad formada, y fue amparada por la corriente Lyceum Movement de la que proceden algunas de nuestras actuales concepciones sobre la educación.

Vayan a las conferencias, aunque sólo sea por “culturilla general”.

Cosmopolitan museum

Portada del libro sobre el Lyceum Movement. Imagen de: https://www.umass.edu/umpress/title/cosmopolitan-lyceum

 

 

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