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¿Cuándo prescriben los honorarios de los abogados?

¿Cuándo prescriben los honorarios de los abogados?

¿Cuándo prescriben los honorarios de los abogados?

Pocas veces había escuchado esta cuestión hasta que llegó a mi conocimiento una sentencia del Supremo de junio de este mismo año que despertó en mí cierto interés. Interés que debe tener cualquiera que, como yo, quiera dedicarse o se dedique a la abogacía.

Analizaremos la prescripción de las acciones derivadas de contratos de servicios y suministros, en especial de la  prescripción de la acción que tienen los abogados para reclamar sus honorarios, así como alguna excepción según el caso.

El artículo 1.967 del Código Civil establece la prescripción extintiva trienal de los honorarios para ciertos profesionales, tales como jueces, abogados, registradores, notarios, peritos, farmacéuticos, profesores, etc. Todos ellos a título enunciativo pues el precepto no tiene la consideración de “numerus clausus”. El fundamento de este plazo se encuentra en que estos créditos suelen ser satisfechos de forma instantánea o en un breve plazo.

La cuestión hasta aquí es sencilla, pero se nos plantea el problema del dies a quo. El Tribunal Supremo se pronunció recientemente, a través de la Sentencia 338/2014, de 13 de junio, aclarando el día en que empieza a computarse los tres años. Se trata de un abogado que reclama sus honorarios por los servicios prestados a un cliente y que ve desestimadas sus pretensiones en las dos instancias llegando en casación al Supremo. La Audiencia Provincial estima que cada asunto debe reclamarse de forma individual antes de la prescripción trienal, entendiendo que, aunque todos esos servicios puntuales formen parte de un caso o de una prestación continuada de servicios, deben considerarse aisladamente.

EL Tribunal Supremo corrige las afirmaciones de la Audiencia: los trabajos concretos efectuados en el ámbito judicial no pueden estimarse como partes aisladas, sino como una actuación total tendente a un fin conseguido; la actuación del abogado es global en el conjunto de asuntos que controla respecto al mismo cliente, que los puede minutar conjuntamente sin escindir las reclamaciones caso por caso.

Por tanto, el dies a quo será el día que finalizan los servicios profesionales del abogado, es decir, a partir de la dejación de la prestación del servicio total. Como ejemplo podemos poner que la dejación total resulta cuando se resuelve con éxito la pretensión ejercitada por la que se contrató los servicios del abogado o cuando se pide la venia por parte de otro abogado.

Para terminar de analizar el tema es conveniente citar los supuestos en los que no rige la aplicación de la institución de la prescripción extintiva trienal:

– En caso de reclamar las costas de la parte vencedora contra la condenada, regirá el plazo prescriptivo general para las acciones personales de 15 años, aunque lo que se exija sean los honorarios de abogados.

– Cuando ha existido una novación, por ejemplo porque se recoge la deuda en un título.

– Cuando el abogado tenga un sueldo fijo o una retribución periódica, que regirá lo preceptuado para los créditos laborales, quedando la prescripción de la acción en un año, ex art. 59 del Estatuto de los Trabajadores.

Como conclusión, habrá que prestar atención no solo al plazo, sino también al modo de combatir su aplicación mediante actos que interrumpan la prescripción. El Derecho protege a los que vigilan, no a los que duermen.

 

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