Historia 


Cuando los “monjes” Grimaldi se hicieron con Mónaco

Mónaco es uno de esos estados minúsculos (de hecho, el segundo en extensión tras el Vaticano), pero conocido por todos. En este caso el Principado mediterráneo es conocido por su lujoso nivel de vida, su casino, su circuito urbano de Formula 1 y por su monarquía siempre presente en el mundo del corazón. No obstante, la historia de esta pequeña nación, flanqueada por Francia e Italia en lo geográfico y lo cultural, es más interesante de lo que pudiera parecer, concretamente en lo relativo a cómo se instauró en ese lugar la célebre y actual dinastía de los Grimaldi.900x1350xjpg_MALIZIA1.jpg.pagespeed.ic.gjV8qahByd

A finales del siglo XII, Mónaco, de población ligur, fue ofrecida a Génova por parte de Enrique VI, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en el contexto de las disputas entre güelfos (partidarios del poder papal) y gibelinos (defensores de la hegemonía del Imperio).  En 1215, ya una vez adjudicada la plaza al bando imperial, una comitiva de gibelinos genoveses comenzó la construcción de una fortaleza fronteriza sobre el terreno conocido como la Roca de Mónaco. Esta fortaleza suponía un enclave estratégico para controlar la zona frente a los güelfos, además de ser prácticamente inexpugnable por la fuerza. Pero con lo que no contaron fue con el ingenio de los Grimaldi.

La familia Grimaldi proviene de Grimaldo, un estadista genovés de la época de las primeras Cruzadas, que llegó a ser Cónsul de Génova a finales del siglo XII. La familia era extensa y sus miembros excelentes marineros que guiaron expediciones marítimas por el mar Mediterráneo, el mar Negro, e incluso en el mar del Norte, pasando pronto a ser una de las familias más prósperas y poderosas de la marítima República de Génova.

Los Grimaldi, por puros intereses personales, habían tomado partido por los güelfos, por lo que, tras la definitiva derrota de estos, fueron desterrados de Génova en 1271, y tuvieron que refugiarse en las plazas que poseían en Liguria y Provenza.

En su intento de retornar a Génova y volver a controlarla firmaron pactos y alianzas para ofrecerse recíprocos apoyos con peces gordos como Carlos de Anjou, rey de Nápoles, o el propio Papa; pero ese estado de inestabilidad y guerra civil permanente que vivía Italia por entonces no cesaba y las aspiraciones de muchos Grimaldi de regresar a Génova parecían esfumarse, prefiriendo algunos permanecer en sus pequeños feudos dándose por vencidos. Pero al menos uno de ellos decidió desquitarse de los gibelinos a lo grande…

El 8 de enero de 1297, Francesco Grimaldi consiguió entrar en la Roca de Mónaco y  tomar la fortaleza. La cuestión es cómo logró tal hazaña. El güelfo no poseía más que un pequeño ejército, pero utilizó la artimaña de disfrazarse de monjes franciscanos con las armas escondidas bajo los hábitos y así engañar a la guarnición, para poder entrar y, una vez dentro, abrir las puertas a su primo e hijastro, Señor de Cagnes (que llegaría a ser su sucesor, el rey Raniero I) y a sus soldados.

Francesco Grimaldi, conocido como Malizia (“el malicioso”, “el astuto”) retuvo el castillo durante cuatro años, y pese a que no fue una conquista definitiva ya que tuvieron que seguir luchando por él (cosa que no consiguieron hasta que obtuvieron el apoyo de Francia) fue el primer soberano de Mónaco y consiguió con este éxito reestablecer el prestigio de los Grimaldi en Génova, la cual intentó en varias ocasiones acabar con el poder Grimaldi en Mónaco hasta 1509, cuando intentaron un último sitio, pero tras una resistencia victoriosa de los monegascos, los genoveses renunciaron definitivamente a Mónaco.Coat_of_arms_of_Monaco

El evento se ve reflajado en el escudo de armas de Mónaco, donde los tenantes son dos monjes armados con espadas. ¡Ah! Eso sí, no podemos terminar sin decir que pese a la gran coincidencia, el nombre del país no tiene relación con la palabra “monje” (monachus en latín), si no que procede de la primigenia fundación griega de Monoikos.

En colaboración con QAH| Ad Absurdum

Vía| DE BERNARDY, F., Princes of Monaco: the remarkable history of the Grimaldi family, ed. Barker, 1961.

Imágenes| Estatua de Francesco Grimaldi “Malizia”Escudo de Mónaco

RELACIONADOS