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Cuando lo invisible se hace visible

 

Según los expertos en la materia, nuestro cerebro está preparado para esconder o camuflar lo que no queremos retener en nuestra mente y, en cambio, recordar únicamente lo que nos interesa. Pero no profundicemos en hechos impactantes que nos hayan marcado sobremanera, detengámonos en cuestiones más cotidianas y comunes, aunque no por ello menos complejas.

Cuando lo invisible se hace visible.

Cuando lo invisible se hace visible.

Una realidad tan extrema como la que nos está envolviendo, nos puede causar tal impacto que si no la almacenáramos en nuestro cerebro, no podríamos seguir adelante. Es decir, si profundizáramos en cada una de esas tragedias, sería imposible vivir con normalidad. Es por ello que nuestro cuerpo crea esa especie de mecanismo de autodefensa. Por supuesto, también influye la cotidianidad de las cosas. Por muy duro que sea algo, si lo vemos a diario, hace que nos terminemos acostumbrando a ello. Cuando observamos día tras día gente rebuscando en la basura, ya no lo vemos tan impactante como el primero, cuando escuchamos periódicamente que se está investigando otro caso de corrupción en nuestro país, ya no nos sorprende como al principio y cuando vemos escenas de pobreza, guerras o destrucción, ya no nos extraña tanto que algo así pueda estar sucediendo. Es más, convivimos, más o menos bien, con cada una de estas situaciones y nuestra vida sigue adelante, llegando incluso a un punto en el que esas crudas realidades se convierten en invisibles.

En cambio, un día cualquiera acontece un hecho en nuestra presencia que hace que lo que hasta ese momento era invisible se vuelva visible. Y un ejemplo de ello es cuando ante una pelea de niños, en medio de una plaza de barrio y rodeados por una veintena de personas, tan sólo un joven se mete de lleno a separarlos siendo ayudado únicamente por una señora que pasaba por allí empujando su carro y no por los adultos que salieron de los bares y de las tiendas al oír el jaleo.

Entonces fue cuando la mujer de procedencia extranjera, de aspecto descuidado y poseedora de un carro de supermercado donde almacena lo extraído de nuestra basura, se hizo visible ante el barrio que visita cada día.  

Vivimos una época en la que corremos el riesgo de que las tragedias se vuelvan rutinarias. No lo permitamos, porque aunque parezcan invisibles están ahí, intentando sobrevivir igual que nosotros.

Imagen│El hombre invisible

QAH│Unidos para… ¿cambiar el mundo?

 

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