Cultura y Sociedad 


Cuando la tinta se vuelve sangre: Creaciones interactivas y sus mundos

“La emoción más antigua y más intensa de de la humanidad es el miedo,

y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido”.

Howard Phillips Lovecraft en El horror sobrenatural en la literatura (citado en Bestiario).

“Y la tarde se cernió sobre mí; y luego vino la oscuridad; y se demoró y se fue”.

Edgar Allan Poe en Berenice.

Una de las muchas virtudes que tiene la acción de acerarse a un libro es el poder vivir lo que en él está escrito. Ese poder que convierte las letras en manchas y hace que traspasar sus páginas para vivir en otros mundos sea posible. Pero, como seres exigentes que somos, siempre hemos fantaseado con llegar más allá y existen varias novelas que han tratado esta cuestión. Véase como ejemplo La historia interminable de Michael Ende o la más novedosa, publicada en 2012, Ex libris de Sandra Andrés Belenguer.

Sin título

Pero, como si Alicia encontrara un pequeño obstáculo al atravesar el espejo, las páginas siguen siendo páginas y la magia termina por romperse a la vez que se escapa entre los dedos del lector. Por suerte, esto es algo que ha cambiado ya que, en el corazón de Madrid, cualquiera que se precie puede ser el protagonista de una obra de Poe o Lovecraft de la mano de dos maestros de ceremonias inmejorables; estos no son otros que Raúl De Tomás (en la piel de su alter ego, siendo el primer personaje que creó, el Profesor Luna) y Álex Tormo (siendo el señor de Pallas o Lázaro dependiendo de la elección final). Pero ¿en qué consiste esta experiencia?

La misma se basa en una propuesta de combinación de diversas Artes escénicas (teatro, caracterización, efectos especiales, magia y algún ingrediente fuera de ellas como es el manejo de la comunicación con el más allá) en la que la cuarta pared salta por los aires y permite al espectador convertirse en un elemento más de la obra. Haciendo que la interactividad sea muy fuerte y que nadie se quede ajeno a lo que allí se representa. Algo parecido a lo que sentíamos aquellos niños de los ochenta, manteniendo las distancias, con esa colección ya mítica de “Elige tu propia aventura”.

En definitiva, el fin de la búsqueda de lo que se ha llamado Obra de Arte total y que tanto se ha intentando encontrar a lo largo de la historia. Palabras que pueden parecer vanas pero que no lo son puesto que no todos los días se puede sentir la locura, y ese aire asfixiante, que impregna cualquier relato de Poe que se precie o percibir el aliento, literalmente, de uno de los dioses primordiales que poblaban las pesadillas de Lovecraft. Y eso es lo que precisamente viven las personas que deciden asistir a Invocando a Poe y La Criatura; las dos propuestas vigentes de la productora Creaciones interactivas que se podrán disfrutar en un lugar secreto de Madrid hasta final de este mes de junio.

La primera versa sobre la posibilidad de que el escritor americano, sumido en sus últimos días y en el delírium trémens, estuviera afectado por la carga de un último relato que no llegó a ver la luz y siendo necesario que esta situación se acabe. Para ello se pasa por un sinfín de pruebas en las que el Profesor Luna lleva la batuta de ceremonias, de hecho él es el que manda una carta con la cita y un acertijo necesario para entrar en esta reunión, escondiendo algún que otro as en la manga. Distinta, aunque no en este punto, es la segunda siendo un escape room en el que el ingenio, el control y el trabajo cooperativo serán la mejor baza para salvarse de una criatura hambrienta que el mismo profesor ha traído a esta dimensión usando, como no, el famoso libro de los muertos titulado Necronomicón.

Dos obras que vienen precedidas de otras de igual calidad, como El psicópata (terror psicológico capaz dejar huella en el espectador hasta el punto de tener que abandonar la actividad) o El coleccionista del mal (del quedan algunos testimonios a la puerta del lugar que separa la realidad de la ficción), y que tendrán continuidad en el próximo gran proyecto de esta compañía; grande por el cambio de local (a un teatro de 200 metros cuadrados, de dos plantas, decorado al detalle, como es habitual, y situado en el madrileño Paseo de la Esperanza) y grande por la temática vampírica de La noche de los vampiros en la que no faltarán detalles, según pude averiguar en primicia, al más puro estilo Gran Guignol (habrá una guillotinización en vivo y en directo) y elementos propios del terror clásico. De todo ello existen ya algunas pruebas.

Estas nuevas influencias literarias en estos tres últimos montajes son, según De Tomás y Tormo, herramientas en el trabajo creativo que llevan a cabo. Puede ser que éstas continúen en alguna obra más, como es el caso de la novedosa programación infantil con Juan sin miedo en el estreno, que quizás hable de nuestro autor romántico por excelencia.

Sea como fuere, lo que sí se puede asegurar es la profesionalidad de todo lo que rodea esta propuesta. Algo que se puede ver en el gran cambio de atrezo que se hace todas las semanas para poder desarrollar las dos obras a la vez y en la concentración que tienen para no desconcertarse ante comentarios diversos y causar esos sustos que hacen que des un respingo en el asiento.

¡La puerta de otros universos se ha abierto: fácil es sucumbir y lo difícil es no repetir!

No quiero terminar este artículo sin plasmar por completo tres de las preguntas de la entrevista realizada a la compañía, que ha sido una de las principales fuentes de información que he utilizado para estas letras, y dar las gracias a Raúl De Tomás, Álex Tormo y Carmen Pajuelo por su amabilidad, profesionalidad y su cercanía entre otras muchas virtudes:

*¿Cómo se siente uno al romper al máximo la cuarta pared?

Álex: es verdad que al principio cuesta un poco porque está el público muy cerca como bien sabes y es muy difícil no salirse del personaje. Hay que estar muy concentrado para estar totalmente metido en el personaje y que, si alguien te da una contestación que no te esperas o se ríe en tu cara, no mondarte de la risa o tener la capacidad de improvisar para ello. La clave, básicamente, es la concentración.

*¿Por qué has elegido como alter ego al Profesor Luna?

Raúl: el primer personaje al que di vida como protagonista (es licenciado en interpretación y dramaturgo entre otras cosas) se llamaba Héctor Luna y este personaje ha ido evolucionando como un alter ego.

Me pareció interesante que en todas las tramas fueran encabezadas por él o le tuvieran como referente. Es nigromante, hechicero, psiquiatra, mago…De todo un poco y, por supuesto, es algo interesante. Al público le gusta porque es un personaje identificable.

De todas formas, te puedo decir que eso, en el próximo espectáculo se rompe (pausa escénica) o no (risas).

Á: en cualquier caso, al público le encanta cuando ve otra función y ve que es el mismo personaje. Ya, directamente, hay un nexo de unión y surge una sonrisita mientras se dicen: “a mira este es el mismo personaje de la otra vez”. Esto sí se nota.

*Siguiendo el cuestionario de Proust ¿cómo os gustaría morir?

Á: rodeado de todos los míos.

R.: uno piensa siempre que le gustaría que fuera rápido pero poseído sería genial. Creo que se pasa un poco mal (se dirige a Álex en relación a la obra ya representa y titulada Última posesión).

Á: te fastidian un poco.

R.: mejor la guillotina. Rápido, no te enteras, existe un ratito en el que puedes ver tu propio cuerpo…Está bien.

Al final, los dos deciden que la respuesta es la decapitación.

Datos de interés:

La información ha sido consultada en páginas web (ejemplos):

http://www.invocandoapoe.com/inicio.html.

http://www.lacajadelterror.com/

En artículos como el publicado en El País en octubre de 2013: http://cultura.elpais.com/cultura/2013/10/30/actualidad/1383160579_181905.html.

Y en libros como los siguientes:

  • POE, Edgar Allan, La carta robada / Berenice. Ara Llibres sccl, Barcelona, 2014.
  • LOVECRAFT, Howard Phillips, En las montañas de la locura. Editorial Ecir, Valencia, 2011.

 

 

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