Política 


Cuando la cocina del CIS no sabe lo que se cuece

 

Presidenciables

Presidenciables

El pasado miércoles 5 de noviembre el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), publicó un barómetro de opinión, que fue demoledor para los partidos tradicionales (PP y PSOE) y que alzaba a los cielos a Podemos. El cambio en el tablero político es más que evidente, ya que según este sondeo tres cuartas partes del electorado se reparte entre tres partidos distintos que además se reparten de forma más o menos parecida el porcentaje de votos.

El objeto de este artículo es ahondar sobre cómo se manifiesta la “cocina del CIS”. El término “cocina” es utilizado en la jerga politológica para denominar a la metodología y la forma en la que se realizan los estudios sociopolíticos. El CIS nos dice que el escenario que se abre es más incierto que nunca y que el ascenso de Podemos puede verse mermado en los próximos meses, si los partidos tradicionales reaccionan a tiempo, ya que el ascenso vivido por el PSOE desde la llegada de Pedro Sánchez a la Secretaría General de su partido le ha permitido elevar tímidamente sus perspectivas electorales. Además la prudencia con la que los portavoces/líderes de Podemos se han manifestado sobre este barómetro muestra que son conscientes de que las debilidades de este partido son muy amplias y que es necesario reforzarlas, de ahí, que hayan decidido no presentarse directamente a las elecciones municipales.

Esta “cocina”, nos hace un llamamiento a que lo que se pone de manifiesto en el barómetro son estimaciones de voto y la simpatía hacia los partidos, cuestión que es muy volátil y que puede cambiar rápidamente. Además, se puede observar que estamos hablando de porcentajes de voto estimado, que como sabemos el sistema electoral puede desvirtuar. Y aquí está un problema muy importante para que a mí juicio Podemos se haga con un triunfo electoral. Podemos no tiene una estructura territorial organizada y por mucho que corra, dudo que esté consolidada para las elecciones generales del próximo año y en España la circunscripción electoral es la provincia. Así parece que Podemos podría encontrar muchas dificultades para acceder al poder en provincias más rurales y cuya población es más homogénea, es decir, todas aquellas que se alejen de Madrid, Valencia o Barcelona, en esta última a la que se le añade que tiene que combatir contra el nacionalismo.

Por último, y como argumento muy de peso para que la “cocina” muestre sus incertidumbres es el elevado número de indecisos. Tradicionalmente el número de indecisos en las elecciones ha estado entorno al 30% del electorado, sin embargo según el sondeo, en la actualidad está sobre el 36%. Y como bien sabemos las mayorías las decantan los indecisos. La incertidumbre viene, por el hecho de que tal y como está el país en términos políticos y de corrupción y el surgimiento tan repentino de Podemos, exista una indecisión tan amplia dentro del electorado.

Añadir como reflexión final, que en el año 1977 el PCE se consideraba en primer partido dentro de la izquierda política del país y confiaba en la mayoría de votantes comunistas, sin embargo, los resultados electorales dieron la victoria dentro de la izquierda al PSOE, joven y renovado y el PCE se tuvo que conformar con la cuarta posición del Parlamento.

 

Imagen| Presidenciables

Más información| Escenario insólito por el profundo malestar ciudadano 

En QAH| Ruptura histórica en diferido: otra diferencia (y valor) del pueblo español

 

 

RELACIONADOS