Historia 


¿Cuándo hablamos de arte contemporáneo?

Uno de los problemas a los cuales nos enfrentamos a la hora de hablar de arte contemporáneo es ¿a qué nos referimos con contemporáneo? ¿Lo de hoy? ¿Qué periodo de tiempo tomamos como referencia?

Previa  a la inmersión en lo que al concepto de término de “contemporáneo” se refiere en el ámbito del arte, hay que hacer preliminarmente una breve reflexión acerca de lo que es el arte. En primer lugar, el término Arte es un vocablo de origen latino que se refiere a las creaciones del individuo, estas creaciones expresan la visión sensible del artífice sobre  el mundo real o imaginario mediante el empleo de todo tipo de materiales, ya sean sonoros, plásticos, audiovisuales, o lingüísticos entre otros. Esta idea por la cual el arte debía de ser una ventana abierta al mundo lleva instaurada desde el siglo XV, cuando Leon Battista Alberti estableció los postulados para representar los espacios, en los cuales había punto de fuga.

En segundo lugar, hay que señalar que una de las vicisitudes a las que se enfrenta un historiador del arte es la de definir términos como el de “contemporáneo”. Si bien instituciones como la Real Academia de la Lengua española lo define como un adjetivo “perteneciente o relativo al tiempo o época en que se vive”, en cuestiones artísticas este concepto va más allá, ya que nos encontramos en una época de continuo cambio. Así mismo, la variedad de preguntas suscitadas por el término, serán abordadas por diferentes herramientas teórico metodológicas, elaboradas por todo tipo de personalidades, desde críticos de arte hasta los propios artistas.

Pasando ya a hacer la reflexión acerca de “lo contemporáneo”, me basaré en cuatro herramientas teórico metodológicas: “sobre lo nuevo” de Boris Groys, “contemp(t)orary: Eleve Theses” de Dr. Cuahtémoc Medina, “Por una teoría de las penúltimas cosas” Peio Aguirre, “Now and Elsewhere” de Raqs Media Collective. Todos estos textos tienen como carácter común que han sido elaboradas por críticos del mundo del arte actual y enfocan de manera diferente la situación del arte en el siglo XX y XXI. Los ensayos citados nos servirán para abordar los diferentes enfoques que un mismo término puede adquirir, desde puntos de vista históricos, económicos o institucionales.  Estos puntos a su vez no nos pueden presentar una visión canoníca del concepto, pues como se señala en contemp(t)orary: Eleve Theses “desde el surgimiento del relativismo histórico a fines del siglo XVIII, jamás el arte del momento tuvo una recepción social menos conflictiva”.

Ciertamente podemos afirmar que existe una amplia variedad subjetiva a la hora de calificar un término. Así mismo, si hablar en cuestiones estéticas tiene tintes de evidente subjetividad, teorizar sobre un concepto que abarca nociones de estética, historia y economía aún más si cabe. Por lo que será importante tratar de hacer un discurso laxo y abierto a cuestiones posteriores e igual de importantes para la cultura posterior.

Si queremos enfocar lo contemporáneo desde un enfoque puramente histórico, una de las formas en las que se puede comprender por “lo contemporáneo” es como señalan algunos teóricos como Boris Groys que apunta al arte contemporáneo como el arte surgido en la historia que se está desarrollando en el momento o en las últimas décadas del siglo XX. Dentro de factores históricos también se puede entender que “lo contemporáneo” fue lo que se comenzó a desarrollar a partir del final de la Segunda Guerra Mundial (1945). Sin embargo, en cuanto a referente histórico entendido como “apertura” se puede tomar la caída del muro de Berlín en 1989.  El pensamiento sobre el arte contemporáneo debe tener en cuenta fechas como el año 2008, la crisis del sistema financiero mundial, ese septiembre negro, la caída de Lehman Brothers. El siglo XXI arranco con la gran caída de las Torres Gemelas, tras la caída del sistema bancario mundial el sistema del arte se transforma. La caída de las torres gemelas genero la política del imperio. La caída del Lehman Brothers genera un ámbito de crítica política y social. 

Estas discrepancias temporales varían según quien se enfrente al hecho de periodizar el término, pues independientemente de mencionar a los teóricos que conforman las herramientas que he seleccionado, no hay una posición unánime en lo que a establecer una fecha se refiere. Debemos apuntar también la gran influencia que tuvieron las vanguardias europeas entendidas también como el punto de partida para Boris Groys. Señalando además que al igual que el arte en cada una de sus épocas tenía el deseo constante de innovar y elaborar creaciones diferentes a las creadas hasta ese momento. Así mismo, el arte contemporáneo terminaría por caracterizarse –igual que estas vanguardias- por una negación continua del pasad, junto con el rechazo de las instituciones que lo albergaban  y una búsqueda de expresión estética opuesta a lo ya creado. Por esa razón, los artistas buscan mediante el empleo del color y nuevas formas, realizar nuevas creaciones.

Vía|“sobre lo nuevo” de Boris Groys, “contemp(t)orary: Eleve Theses” de Dr. Cuahtémoc Medina, “Por una teoría de las penúltimas cosas” Peio Aguirre, “Now and Elsewhere” de Raqs Media Collective.

Imagen|Muro de Berlín

En QAH|Diferencias expositivas entre los museos clásicos y los museos de arte contemporaneo

RELACIONADOS