Historia 


Cuando el fútbol no estaba bien visto en Alemania

El fútbol es, actualmente, uno de los deportes que más pasión levanta entre los aficionados. Basta ver las audiencias millonarias de los partidos televisados y la rivalidad entre hinchas de diferentes equipos para entender la popularidad que tiene actualmente en todo el mundo. Sin embargo, y aunque el fútbol sea en muchos países el deporte más célebre, en el pasado se tuvieron que vencer muchos prejuicios para que fuera aceptado, sin recelo alguno, por sus gentes. En Alemania, uno de los estados más laureados internacionalmente, el fútbol tuvo una fría acogida. El fútbol moderno, surgido en Inglaterra en torno al 1864, había comenzado a hacerse conocido después de la celebración de torneos de diversa índole en donde algunos clubes, formados en su mayoría por jóvenes pertenecientes a algunas de las escuelas más prestigiosas del país, habían conseguido cierta notoriedad social. La fama que alcanzó este deporte haría que se fuera extendiendo por las zonas en donde el Imperio Británico tenía un peso considerable, constituyéndose las primeras asociaciones futbolísticas. El entonces II Reich, personificado en la figura del emperador Guillermo I, basaba su modelo bismarckiano en el mantenimiento de una paz continental al mismo tiempo que, desde una posición aún inferior, comenzaba a gestar unas pretensiones cada vez mayores que pasaban por imponerse, a través de una expansión ultramarina, al poderoso Imperio Británico. En un momento en el que el nacionalismo alemán seguía aún en auge y, por tanto, se tendía a rechazar lo foráneo, la introducción de este deporte fue harto dificultoso.

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Wilhelm Carl Johann Konrad Koch (1846 – 1911), conocido comúnmente como Konrad Koch.

Se cree que el primer alemán que vio el enorme potencial del fúbol fue un profesor de Alemán, Lenguas Clásicas, Geografía e Historia llamado Wilhelm Carl Johann Konrad Koch. Éste, después de una estancia temporal en Inglaterra dando clase, había quedado encandilado por el deporte de moda entre los jóvenes británicos y, seguro de las posibilidades que podía ofrecer, intentó impulsarlo una vez regresado a Alemania. Contratado como profesor en la prestigiosa escuela Martino-Katharineum de Braunschweig, de donde era natural, el intrépido docente pronto se afianzaría en su cargo poniendo en práctica entre sus alumnos unos ejercicios de relajación y tonificación para motivarlos. Estos métodos poco ortodoxos le granjearían cierta antipatía entre otros integrantes del profesorado, si bien le serían sumamente útiles en su propósito. Y es que, secretamente, Koch fue citando a sus pupilos para que, reunidos en la Kleinen Exerzierplatz de la entonces conocida calle Rebenstraße (actualmente Rebering), fueran familiarizándose con el futuro deporte rey. Parece ser que durante la primera sesión Koch, asistido por su compañero August Hermann, les lanzó a sus alumnos un balón de rugby para que jugaran entre ellos. El experimento daría sus frutos y, en sesiones posteriores, Koch pasaría a explicarles las reglas básicas del juego ante la insistencia de los jóvenes.

El entusiasmo mostrado por los alumnos con este deporte despertó las alarmas de algunos profesores de la escuela una vez se tuvo la certeza de que Koch empleaba parte de su tiempo en enseñarles a jugar al fútbol. Asimismo Koch tendría que hacer frente a las críticas de aquellos que cuestionaban su patriotismo, ya que aunque se había tenido conocimiento de las pasiones que levantaba el fútbol allá donde empezaba a practicarse, en territorio germano se consideraba a este deporte altamente negativo. Influenciados en buena parte por la animadversión hacia todo lo que fuera británico, una gran mayoría creía que el fútbol era un juego absurdo en donde no se podía demostrar las aptitudes de un “buen alemán”. No se entendía la esencia del juego y, creyéndose que sería fuente de influencia nefasta para las nuevas generaciones alemanas por su inmoralidad, el profesor tuvo que luchar para demostrar que este nuevo deporte era beneficioso para los jóvenes. Revolucionando la estricta disciplina de la que hacían gala las escuelas germanas de la época, Koch intentó hacer del fútbol un deporte que estuviera incluído en todas las instituciones educativas al mismo tiempo que se propuso demostrar los valores éticos que adquirían los jóvenes que lo practicaban, como el espíritu colectivo y la disciplina individual.

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Imagen de “Der ganz große Traum” (2011), film germano en donde se relataba el periplo vivido por Konrad Koch (interpretado por Daniel Brühl) durante sus años de enseñanza en la Martino-Katharineum.

Habiendo fundado en 1872 los Juegos Escolares, y celebrado en otoño de 1874 el que se considera el primer partido disputado en la actual Alemania, en 1875 Koch se vio autorizado para formar el primer equipo de fútbol con algunos alumnos de la escuela en donde impartía clase. Al mismo tiempo que la popularidad de este deporte iba incrementándose, Koch presentó oficialmente el reglamento del fútbol. Traducido al alemán por él mismo, el profesor consideró necesario imponer unas reglas del juego en donde, entre otras cosas, se negaba el uso de las manos en el juego. Además, para favorecer una mayor asimilación de conceptos, empleó en su traducción terminología propiamente militar. Es así como términos tan extendidos como “defensa” y “ataque” verían la luz por primera vez. Su trabajo le valdría tanto la reticencia de la Federación Alemana de Gimnasia y la Asociación de Profesores de Gimnasia, como las amenazas veladas con abrirle expediente y expulsarlo del centro si persistía en sus intentos. Aunque no fueron pocas las trabas sus esfuerzos se vieron recompensados al irse adoptando el fútbol en otras escuelas. Practicado por alumnos y profesores, su celebridad favorecería la celebración de diferentes partidos nacionales entre equipos a partir de 1888. A finales de siglo los partidos entre equipos alemanes y otros de diferente nacionalidad serían algo habitual. 

A pesar de su esfuerzo por desdeñar los prejuicios morales hacia este deporte, Koch siempre vio el fútbol como un deporte más bien terapeútico. Creía en las ventajas que podían aportar a la juventud como parte de una sana y alegre actividad gimnástica que, además, favoreciera la unión entre ellos independientemente de su condición social y económica. Sin embargo Koch nunca fue partidario del profesionalismo de este deporte ni de todo lo que ello suponía, como tampoco se mostró a favor de celebrar partidos que implicaran a equipos de otros países. A diferencia de Koch, el primer alemán que vislumbró el fútbol como algo más comercial fue Walter Bensemann, precursor de la profesional Asociación Alemana de Fútbol (Deutscher Fußball-Bund) fundada en 1900 en Leipzig. Con los esfuerzos realizados por Bensemann, quien financiaría la publicación de una revista periódica, el fútbol adquiriría una fama que se mantendría posteriormente, si bien en algunas escuelas de diversas zonas germanas el fútbol seguiría siendo un deporte menospreciado y prohibido hasta la Primera Guerra Mundial.

 

Vía| Fifa.com, Cartas Esféricas, FilmAffinity

Más información| Eisenberg, C. (1991); “Football in Germany: Beginnings, 1890-1914”, International Journal of the History of Sport, 8 (2): 205-20

Imágenes| Portada, Konrad Koch, película

En QAH| Sin evasión pero con victoria: El partido de la muerte

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